El Pensante

El huevo de Hitler

Curiosidades - junio 12, 2011

Sobre el huevo del Fürher

Cuando los soviéticos dieron a conocer por fin el informe de la autopsia del cadáver de Hitler en 1968, unos veintitrés años después de su suicidio, incluía el sorprendente dato de que al Führer le faltaba un testículo. El cuerpo, que había sido encontrado en una zanja de escasa profundidad en el exterior del búnker de Berlín el 4 de mayo de 1945, y parcialmente quemado con gasolina, fue identificado poco después gracias a los archivos dentales nazis (Hitler tenía una dentadura espantosa, con inconfundibles implantes metálicos a modo de falsos incisivos).

El 8 de mayo, el cirujano ruso encargado de la autopsia, descubrió que la bolsa escrotal de Hitler había sobrevivido intacta a la chapucera incineración de la SS – “chamuscada aunque conservada”-, pero decididamente con una pelota menos.

Por qué mantuvo Stalin en secreto el informe para los Aliados es un misterio. Pero cuando la noticia de la pelota de Hitler llegó finalmente a Occidente en 1968, fue acogida con fascinación y ha inspirado a una industria artesanal de explicaciones provenientes de diligentes historiadores.

Veamos las distintas teorías.

Teoría 1: El Führer nació así

La posibilidad de que Hitler naciera con monorquismo, o falta de un testículo, provocó un aluvión de estudios sobre su psicología, que afirmaban que la maldad de Hitler era un caso extremo de los cambios de comportamiento que se han relacionado con esa condición física. Los freudianos apuntan que los hombres que tienen monorquismo están obsesionados con ordenar el mundo, a menudo a través de la arquitectura, y desde luego a Hitler le fascinaba la construcción de estructuras grandiosas (por no hablar del diseño de todo un orden mundial). Otros psiquiatras han señalado que el defecto genital podría inducir también tendencias narcisistas-exhibicionistas-agresivas, fantasías sadomasoquistas, fantasías megalomaníacas erotizadas [… autoengrandecimiento compensatorio; agresividad acentuada y fantasías de venganza.

Teoría 2: Era una antigua herida de guerra

Quizá, han reflexionado los historiadores, el testículo se ausentó sin permiso durante la Primera Guerra Mundial, cuando Hitler resultó herido de bala en el muslo, lo que posiblemente le dañó la entrepierna. Tras conocerse la autopsia soviética en 1968, un tembloroso ex comandante del ejército de Hitler en el frente occidental declaró que, en efecto, se había descubierto que Adolf solo tenía una pelota durante un reconocimiento rutinario para detectar enfermedades venéreas.

Más tarde, el escritor Ron Rosenbaum consiguió localizar a un médico aún más carcamal que estuvo al servicio de Hitler en la década de 1920, y que insistió en que los genitales de Hitler eran en realidad de lo más normales (Los archivos nazis no ayudan en este punto: cuando se hizo con el poder en 1933, Hitler se negaba ya a desvestirse ante los médicos; incluso su médico personal de confianza, el doctor Theo Morell, solo lo reconocía en ropa interior.) Esta confusión ha impulsado a algunos estudiosos a un estado llamado criptorquismo, en el que un testículo retrocede de forma intermitente.

Teoría 3: Todo fue un invento de los soviéticos

El debate se ha enturbiado más si cabe debido a la sospechosa coincidencia de que una de las canciones británicas favoritas de la Segunda Guerra Mundial pone en entredicho la virilidad de Hitler. Se cantaba con la pegadiza melodía de la Marcha del coronel Bogey (que se utilizó en la película El puente sobre el río Kwai):

Hitler – has only got one ball,

Göring – has two, but very small;

Himmler is very sm´lar,

and Göbbels has no balls at all.

**

Hitler… tiene un huevo, no dos,

Göring… dos, pero muy chicos son;

Himmler, casi lo mismo,

y Göbbels no tiene ni uno ni dos.

El escritor Rosenbaum, que es probablemente quien más ha ahondado en el tema, llegó a la conclusión de que toda la idea de la pelota única fue una broma soviética. Los rusos no le hicieron ascosa a amañar la información sobre Hitler para enredar las mentes occidentales. Mantener en secreto el informe de la autopsia contribuyó a alimentar el rumor de que Hitler había huido a Argentina y seguía vivo. Filtraron información sobre el cráneo de Hitler para insinuar que el Führer había “muerto como un cobarde”, envenenándose en vez de pegándose un tiro. Pero ¿de dónde salió la idea del testículo?

Rosenbaum especula que mientras preparaban el informe de la autopsia para darlo a conocer en la década de 1960, los soviéticos consultaron en Moscú a los espías británicos desertores Kim Philby y Guy Burgess, y aquella pareja de réprobos elitistas sugirieron que se incluyera el dato sobre el huevo de Hitler como un último “que os den” a Occidente.

Fuentes:

Extracto de 2500 años de historia al desnudo, de Tony Perrottet. (mr)

Explaining Hitler, de Ron Rosenbaum. (Harper Collins)

The Psychopathic God: Adolf Hitler, de Robert Waite. (Basic Books)