Francisco Guerrero «El chalequero»

En tiempos de Porfirio Díaz…

En tiempos de Porfirio Díaz, se cuenta que surgió el primer asesino misógino del país mexica. Es cierto que desde los tiempos prehistóricos la cruel costumbre del asesinato ha estado latente, pero de Francisco Guerrero, alias “el chalequero”, se tienen registros sobre lo que cometió.

Vivió en la misma época en que tuvieron lugar los asesinatos de Jack El Destripador. Incluso su manera de operar fue muy parecida, le gustaba asesinar mujeres, cortándoles el cuello con un puñal, mutilando sus genitales y desfigurando sus rostros. Al igual, sus víctimas eran exclusivamente prostitutas.

A Francisco le dieron muchos apodos: el más conocido era “El chalequero” debido a que siempre iba bien vestido y porque se acostaba con sus víctimas antes de matarlas. Lo llamaron también “el degollador del Río Consulado”, “el barbazul mexicano” y “el destripador mexicano”.

Su infancia

Nació en 1840, en una provincia pobre del Bajío mexicano. Al igual que muchos asesinos, este compartió una infancia muy difícil a manos de su madre que lo golpeaba por todo, su padre estuvo ausente y tuvo que soportar una crianza asfixiante hasta los 22 años.

Lo único que tuvo cuando niño fue una alta devoción a la Virgen de Guadalupe, incluso llegó a ser sacristán. Cuando decidió escaparse de la casa, lo hizo sin que su madre lo supiera. Parece que la odiaba con mucha furia por todo el sufrimiento que él no se merecía.

El viaje hacia el Distrito Federal

La decisión de ir a la capital estuvo motivada por comenzar una nueva vida. Dice el poeta Constantino Kavafis “así como perdiste tu vida en esta tierra, así lo harás en cualquier lugar” y esto es cierto para las personas que creen que pueden alejarse de sus demonios escapando.

El odio que su madre le ocasionó, lo llevó siempre dentro de él. Se casó con una mujer que le dio cuatro hijos, pero él no la amaba: la golpeaba y tenía muchas relaciones extra-matrimoniales; prácticamente le hizo un infierno a esta señora.

Las otras mujeres eran prostitutas, (se cree que él era proxeneta) y lo mantenían. Muchas de las relaciones sexuales que tuvo fueron a la fuerza. Sus víctimas le temían mucho porque se sabía de sus crímenes abiertamente.

Sus crímenes

De acuerdo al perfil realizado en su época se detalló que Francisco Guerrero usaba un cuchillo para curtir la piel, pues él era zapatero. Se acercaba a sus víctimas de manera carismática, las llevaba a lugares inhóspito y esperaba que ellas tuvieran miedo. Luego las violaba.

Cuando la mujer creía que había pasado lo peor, Guerrero se arrojaba sobre ellas y las estrangulaba o degollaba. Sus cuerpos eran encontrados por la policía pero nadie sabía quien las mataba. Era tanto el parecido con “Jack el destripador”, contemporáneo de Guerrero, que los titulares lo llamaban “el chalequero inglés”.

Por las márgenes del río Consulado, empezaron aparecer cadáveres de mujeres, desde 1880 hasta 1888. Se logró dar con los vecinos de una víctima: Murcia Gallardo. Ellos identificaron al asesino y lo denunciaron.

Entre los testigos, estaba una trabajadora sexual llamada Lorenza Urrutia. Ella confirmó que el asesino era Francisco Guerrero y que él la violó a ella por dos días seguidos. Ella no murió porque escapó mientras él iba por un trago.

Otra mujer que denunció violación, fue una lavandera llamada Emilia. La víctima dijo que Guerrero la violó luego de una peregrinación a la Villa de Guadalupe. Él creyó que la mató y se fue, igualmente, cerca al río Consulado.

Las autoridades llamaron como testigos a algunos de los compañeros de bebida de Guerrero. Ellos anunciaban que “el chalequero” contaba sus crímenes en las cantinas. Se enorgullecía mucho de ser asesino de mujeres, pues decía que eran el peor problema del mundo.

Condena y nuevo crímen

Él negó todo y dijo que era un pobre inocente. Por todo esto, las autoridades sólo lograron dar fiabilidad al asesinato de Murcia Gallardo. “El chalequero” fue condenado a la pena de muerte, pero el dictador Porfirio Díaz le revocó la sentencia con veinte años de cárcel. Salió por indulto en 1904.

Los años posteriores no cambiaron. El asesino salió enojado de la cárcel en busca de problemas. Sus amigos temían mucho porque la fama de este hombre era muy peligrosa. Finalmente, asesinó a una viejita llamada Antonia. Él alegó que esa señora lo hizo enojar.

En esta ocasión, el asesino dejó varios cabos sueltos. Un niño que era pastor, vio que “el chalequero” violó a la anciana cerca al río Consulado. Otras dos mujeres vieron a Guerrero limpiarse la sangre del torax y de los brazos.

Gracias a un reportero se logró identificar que el asesino había sido otra vez Francisco Guerrero. Por ello fue arrojado de nuevo a las rejas donde lo volvieron a  sentenciar con la pena de muerte.

Antes de la ejecución el asesino murió por una tuberculosis a la edad de los 70 años. Antes de morir leía mucho la novela “Pablo y Virginia” de Jacques- Henry Bernardin.

Fuentes:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Guerrero_P%C3%A9rez
  2. https://www.reporteindigo.com/piensa/la-historia-de-el-chalequero-el-terrible-asesino-serial-del-porfiriato/

Imágenes: 1: letraroja.com, 2 y 3: culturacolectiva.com

Francisco Guerrero «El chalequero»
Source: Personas sorprendentes  
octubre 3, 2018
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