La Guerra de la Triple Alianza, o de cómo Paraguay casi desaparece de la Historia, parte 2

Soldado paraguayo llorando la muerte de su hijo. Esta imagen resume muy bien la Guerra de la Triple Alianza

Las defensas paraguayas

Nos encontramos, entonces, con un Paraguay que ha perdido la iniciativa y que cuenta con dos ejércitos divididos, uno en la frontera este con Brasil y uno en la frontera sur con Argentina. Su ejército es mucho menor a las fuerzas combinadas de sus enemigos y, peor aún, su población es apenas una fracción que la de aquellos, lo que significa que ellos siempre tendrán más reservas disponibles.

Sin embargo, es también un Paraguay con una fuerte tradición militarista, con una industria de armas nacional y con la capacidad de resistir hasta el último hombre.

Y, casi que literalmente, eso fue lo que hicieron: resistir hasta el último hombre.

La Campaña de Humaitá

Las tropas argentinas tenían que ascender por el Río Paraná, fuertemente fortificado y lleno de tropas entrenadas paraguayas.   Mitre, sin embargo, había prometido una victoria rápida y estaba convencido de que un avance decisivo de las tropas argentinas era posible. En este momento ya habían llegado tropas brasileñas a apoyar el avance, por lo que una victoria rápida era creíble.

Y en este momento Paraguay cometió el más grave de sus errores.

La Batalla de Tuyutí

Tras la toma de la Fortaleza de Itapirú por parte de la flota brasileña, Mitre comenzó un avance en línea recta hacia las fuertemente defendidas posiciones paraguayas. Sin embargo, en lugar de esperar a que el enemigo pasara y atacarlo por los flancos López optó por salirle al paso. La Batalla de Bellaco fue una derrota táctica paraguaya, pero al menos permitió limitar el avance de las tropas enemigas, que optaron por sentarse a esperar en el potrero de Tuyutí.

Las tropas aliadas estaban lejos de casa, y mantenerlas implicaba un costo considerable para los gobiernos de Uruguay, Argentina y Brasil. Su avance estaba bloqueado por las fortificaciones y hubiese sido muy costoso en términos humanos. Por esta razón, la situación era favorable a los paraguayos que debían haber forzado una confrontación en términos favorables.

Pero en lugar de ello López decidió salir a campo abierto y atacar con todas sus fuerzas al ejército combinado de Argentina y Brasil. El resultado fue una desastrosa derrota paraguaya que llevó a la destrucción del frente, la muerte de más de 6.000 soldados y la pérdida del ejército más capacitado y mejor entrenado del país. Paraguay podía haber resistido, pero tendría que haber hecho que cada uno de sus soldados valiera por 5, por 10 enemigos; en lugar de eso terminó sacrificándolos en una carga inútil.

No se sabe qué llevó a López a tomar esta polémica decisión, pero lo cierto es que la Batalla de Tuyutí marcó el comienzo del fin para Paraguay. Sin un ejército fuerte que le permitiera hacer costosa la ocupación aliada (o incluso tomar la ofensiva) la situación era crítica. La guerra podría haber terminado ese mismo mes.

Pero Mitre dudó. La resistencia paraguaya había sido superior a lo esperado, y creyó que quizás había más reservas detrás de los fuertes. Optó por esperar, y al hacerlo le dio a López valiosos días para llamar a sus reservistas. No era la élite del ejército paraguayo, pero podría resistir varios asaltos.

Cuando los argentinos se dieron cuenta de que la guerra no terminaría pronto organizaron una reunión con el presidente López. Sin embargo, no pudieron llegar a un acuerdo, pues el Tratado de la Triple Alianza les impedía negociar por separado y Brasil no estaba dispuesto a aceptar nada que no fuera una rendición absoluta. Para Argentina lo mejor habría sido terminar la guerra aquí, pero si lo hacían se arriesgaban a entrar en guerra con Brasil.

La resistencia paraguaya

Los ataques continuaron, pero los paraguayos supieron organizar bien sus defensas. La primera gran victoria paraguaya vino el 22 de septiembre de 1866, durante el ataque argentino al fuerte de Curupayty, cuando las fuerzas argentinas y brasileñas erraron en su coordinación (se suponía que los brasileños bombardearían el fuerte desde el río, pero la niebla los hizo errar el rumbo y llegar demasiado tarde) y le permitieron a los paraguayos tomar la iniciativa. Peor aún, la confianza llevó a que los ejércitos argentino y brasileño simplemente marcharan a campo traviesa, donde fueron presa fácil de la artillería paraguaya. El campo lodoso impedía el avance rápido de los soldados, mientras que las condiciones de niebla impedían a los comandantes ver la masacre que estaba ocurriendo, y en lugar de ordenar la retirada seguían enviando refuerzos. Cuando el humo se levantó, más de 5.000 soldados aliados habían muerto y al menos otros 4.000 estaban heridos, mientras que Paraguay apenas tuvo 92 bajas, 30 de ellas mortales.

En el artículo pasado mencionamos que por estas fechas comenzaron una serie de revueltas en Argentina. Pues bien, la batalla de Curupayty fue la causa de estas revueltas, pues llevó a que los argentinos se convencieran de que no habría victoria rápida, minó la confianza en su presidente, Bartolomé Mitre, e impulsó a quienes apoyaban al Paraguay.

La Alianza retoma el ataque

En total, fueron más de 10 meses en los que las operaciones estuvieron estancadas. Para colmo de males, estalló una epidemia de cólera entre las tropas brasileñas. Pero las cosas estaban por mejorar para los aliados.

El fuerte más importante, llamado Humaitá, era clave para que las tropas aliadas no llegasen a Asunción. Delante de él se encontraba el fuerte de Curupaití. Ambos se ubicaban sobre el río Paraná, y buscaban tanto detener las fuerzas terrestres como las navales.

Sin embargo, en julio de 1867 unos buques brasileños consiguieron superar la fortaleza de Curupaití, quedando atrapados por seis meses entre ésta y Humaitá. Fueron abastecidos por tierra y eventualmente (el 19 de febrero de 1868) lograron sobrepasar Humaitá, llegando a Asunción, a la que bombardearon. Una vez sucedió esto los fuertes perdieron su razón de ser, por lo que los paraguayos se retiraron al interior. Asunción, por su parte, fue evacuada.

La Campaña del Pikysyry

De aquí en adelante, todo fue cuesta abajo para los paraguayos.

Originalmente López había construido un sistema de trincheras cerca de Asunción, cerca de un arroyo conocido como el Pikysyry. Estaba bien armado y defendido, pero con el control aliado de los ríos esto importaría poco.

Luis Alves de Lima y Silva, Marqués de Caxias y Comandante de los ejércitos argentinos desde que Mitre abandonase el frente en el 68, optó por rodear la posición paraguaya. Aprovechando el control aliado del Paraná envió 23.000 soldados a que atacasen desde la retaguardia las posiciones paraguayas y al hacerlo condenó a lo que quedaba del ejército de aquel país.

La última victoria paraguaya ocurrió el 21 de diciembre de 1868, durante la batalla de Itá-Itabé. Pero para entonces los paraguayos ya estaban demasiado agotados y sus enemigos los superaban en número. La posición cayó definitivamente el 27 de diciembre de aquel año.

Lo que siguió fue una retirada desordenada, la caída de Asunción y la progresiva retirada de los paraguayos al interior del país. Primero fue a Piribebuy, que cayó en agosto de 1869 (y en el que combatieron unas 100 mujeres, recordadas como “las heroínas de Piribebuy”. Luego, aquel mismo mes cayó la posición de Acosta Ñu. En octubre de ese mismo año cayó Curuguaty.

Lo que quedaba del ejército paraguayo, sin armas, herido y mal alimentado, huyó por la Cordillera de Amambay, hasta que López decidió esperar en Cerro Corá, última frontera de su país. Antes que escapar, prefirió enfrentar la muerte allí, donde más que una batalla hubo una masacre. Murió el 1 de marzo de 1870 en una carga contra las posiciones brasileñas en este cerro, atravesado de un lanzazo en el estómago.

Derrota paraguaya

Implicaciones políticas y territoriales

Hasta este momento Paraguay había perseguido su propio modelo de desarrollo, y más allá de que fuese funcional o no lo había hecho por iniciativa propia. Es cierto que tenía sus limitaciones, pero también había presentado ventajas, como el hecho de que el país prácticamente no tenía deuda externa.

Pero con su derrota, esto cambió. Los argentinos, dirigidos por el Presidente Mitre, impusieron su modelo de libre mercado a toda costa y obligaron al país a incurrir en deudas para conseguir fondos para su reconstrucción. El Paraguay dejó de ser un país soberano y prácticamente tuvo que someterse a los deseos de sus invasores.

Para colmo de males, su derrota le representó la pérdida de sustanciales territorios, pues todas las áreas en disputa terminaron en manos de sus enemigos.

Colapso poblacional

Pero esto no fue lo más grave de la guerra.

Como López había perseguido una victoria a toda costa y luego, acorralado, optó por luchar antes que rendirse, el costo en vidas humanas fue altísimo. Entre aquellos muertos por la guerra y los que murieron por hambre o enfermedades, más del 40% de la población paraguaya pereció. El 90% de sus hombres adultos no volverían jamás a pisar tierras guaraníes. Por una generación el país quedó prácticamente despoblado.

Una catástrofe como esta no había ocurrido jamás en América Latina desde que las poblaciones indígenas se derrumbaran por las enfermedades y el maltrato de los europeos. Y no ha vuelto a ocurrir desde entonces.

Parte 1

Fuentes:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_la_Triple_Alianza#cite_note-Zeneq-58
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_It%C3%A1_Ybat%C3%A9
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Curupayt%C3%AD
  4. https://es.wikipedia.org/wiki/Campa%C3%B1a_de_Humait%C3%A1

Imágenes: 1, 3 y 5: wikipedia.org, 2: una-padin-estetica.blogspot.com, 3: guerrabordeinterno.blogspot.com

La Guerra de la Triple Alianza, o de cómo Paraguay casi desaparece de la Historia, parte 2

Bibliografía ►



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