La leyenda japonesa de la Futakuchi-Onna

El Artesano y su misteriosa esposa

Hay una leyenda popular en Japón que cuenta que había un artesano un poblado cercano a la capital japonesa, que gozaba de gran fama y riqueza por sus bellas esculturas. Como era de esperar a este codiciado artista no le faltaba nada y gozaba de buena reputación, a pesar de todo ello hubo algo que nunca quiso y fue la de casarse y formar su propia familia.

‘’Un desperdicio de dinero y recursos’’, pensaba el buen artesano; una familia sólo le traería vicisitudes económicas y la afluencia de la que ahora gozaba podía ser invertida en sus creaciones. Sin embargo, un buen día ese pensamiento cambió, ya que al pueblo llegó una guapa mujer que no dejó de encandilar corazones y atizar fantasías entre la población masculina, entre los cuales se encontraba el artesano.

Sin perder un solo segundo, el artesano dispuso en su haber todo lo que poseía para conquistar a la dama: joyas, finas telas y maquillaje; él había quedado prendado de su belleza y deseaba convertirla prontamente en su esposa y establecer con ella esa familia que anteriormente aborrecía con ahínco.

Y así fue, como finalmente después de algún tiempo de cortejo la guapa mujer y el enamorado artista contrajeron matrimonio, viviendo unos primeros meses perfectos llenos de coqueteo y besos apasionados. Toda la situación era a pedir de boca, el artesano vivía en una burbuja difícil de reventar hasta que los rumores entre su misma servidumbre desataron su interés. Aparentemente su mujer jamás comía en presencia de nadie. Tan enceguecido estaba por su flechazo que jamás había notado esto tan particular.

Decidido a saber la verdad sobre lo que sucedía con su mujer, una noche tranquila mientras se encontraban en el lecho nupcial, éste fingió dormir y espero hasta que su esposa abandonará la habitación y fue así como la siguió hasta los almacenes donde se guardaban las reservas de arroz.

Gracias a su lámpara de aceite pudo alumbrar por medio de las rendijas de madera y se llevó una gran sorpresa que casi le quita el habla, su mujer si estaba comiendo, pero por una segunda boca que se podía divisar en la parte de atrás de la cabeza, el artesano se había casado con una futakuchi-onna.

Las mujeres malditas por su maldad

Nuestros actos malos se pagan en esta vida o en la otra, cada acción cruel o banal se regresará como un karma para aferrarse a nuestro ser, sino pregúntale a los yokai llamados futakuchi-onna, las bellas mujeres de dos bocas, condenadas por los dioses al ser seres egoístas y ambiciosas.

Físicamente estos seres lucen como mujeres normales, pero dotadas de grandes atributos como una larga cabellera negra, una piel blanca, mejillas algo sonrojadas, unos ojos almendrados provocativos y una boca roja atrayente. No obstante, oculto detrás de su larga melena en su cráneo se encuentra una boca de grandes labios y lengua dando forma a una boca totalmente funcional.

Para completar el relato, se dice que, si no se alimenta a esta segunda boca, esta proferirá gritos aterradores e insultos y moverá gajos de cabello como si fueran tentáculos hasta encontrar comida y poderse alimentar apropiadamente.

Estás mujeres fueron malditas porque dejaron a su hijastro morir de hambre prefiriendo a su propio hijo, y el alma del infante fallecido, rencoroso por lo sucedido se aferrará a la cabeza de su madrastra con la intención de saciar el hambre padecida en vida u otro de los motivos es que la vanidad de las mujeres y su deseo de ser delgadas las condenó a esté mal. Es así, como su deseo de belleza o su egoísta amor se convirtió en el fin de su vida llena de hermosura.

Fuentes:

  1. https://conoce-japon.com/cultura-2/mitologia-y-folclor-japones-futakuchi-onna/

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: powerlisting.wikia.com

La leyenda japonesa de la Futakuchi-Onna

Bibliografía ►



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