El Pensante

¿Por qué el alcohol es malo para nuestro cuerpo?

Ciencia - octubre 13, 2015

Fases de la intoxicación con alcohol

Siempre hemos escuchado la frase jocosa aquella que dice “que una vez al año no hace daño” para referirnos a la situación social de beber alcohol. Algunas personas, en realidad, sólo lo hacen en muy pocas ocasiones y en muy baja cantidad. Otros en cambio, incluso siendo muy jóvenes, abusan de él semanalmente y algunos otros incluso a diario. ¿Pero qué efectos puede tener en nuestro cuerpo esta sustancia tan cotizada en las fiestas y celebraciones?

Imagen 1. ¿Por qué el alcohol es malo para nuestro cuerpo?

Efectos inmediatos

Primero que nada sería bueno aclarar cuáles son los efectos inmediatos que produce el consumo de alcohol, el cual comienzan a sentirse en totalidad en el organismo entre los primeros treinta y noventa minutos después de haber entrado en nuestro organismo por vía oral, es decir, tomado en forma líquida.

De acuerdo a los expertos la primera fase de la intoxicación por alcohol, la cual se traduce a un nivel de alcoholemia de 0,5 g/L (es decir que por cada litro de sangre hay 0,5 gramos de alcohol) se caracteriza por un estado de estimulación y euforia por parte del consumidor. Durante esta etapa la persona se siente desinhibida, alegre, puede que incluso experimente cierto grado de creatividad. No obstante, aunque es la primera fase, es importante destacar que ya a este nivel el individuo experimenta una reducción de sus reflejos así como un aumento de sus impulsos, por lo que es una combinación un poco peligrosa para la seguridad personal y la de otros, sobre todo si el que se encuentra ingiriendo alcohol es una persona joven o adolescente.

En segundo lugar la persona llegaría a la segunda fase de intoxicación por alcohol, en la cual el sistema nervioso se ve afectado, lo que se manifiesta en el individuo como dificultad para coordinar movimientos y mantener el equilibrio. Igualmente algunos médicos advierten que durante esta fase la persona puede experimentar una sensación de calor, lo cual indica que el cuerpo ha comenzado a expedir calor, perdiéndolo a causa de la dilatación de los vasos cutáneos. También puede presentar afaxia muscular, que es con el nombre que se conoce a la parálisis muscular producida por la intoxicación por alcohol.

Si la persona sigue ingiriendo alcohol y el nivel de alcohol en sangre aumenta hasta 2 g/L es decir dos gramos de alcohol cada litro de sangre, se puede presentar una etapa de irritabilidad, acompañada por taquicardia, dolores de cabeza, sueño, así como mareos, naúseas y vómitos. Esta etapa es muy peligrosa, porque la persona puede vomitar sin tener la capacidad de respuesta, quedando el vómito atrapado en la faringe, obstruyendo el paso del aire, y produciendo la muerte por asfixia.

La cuarta fase de intoxicación por alcohol sucede cuando el grado de alcoholemia se posiciona en tres grados de alcohol por litro de sangre, produciendo que le individuo entre en estado de coma, incluso manifestando relajación involuntaria de esfínteres, bajo tono muscular y dificultad para respirar, que combinado con otras condiciones inherentes a la persona puede conducir a un paro respiratorio.

Si el grado de alcohol en sangre llega a alcanzar los 5 g/L (entiéndase cinco gramos de alcohol por litro de sangre) el cuerpo puede entrar en fase de shock cardiovascular. Así mismo el sistema respiratorio se ve afectado produciéndose un paro respiratorio y como consecuencia la muerte. Este caso podría ser lo que le sucedió a algunos jóvenes que durante el año 2014 murieron o estuvieron a punto de hacerlo después de seguir una extraña moda de beberse una botella de alcohol en segundos y grabarse para montar el vídeo en redes sociales.

Efectos a largo plazo

En resumen estos podrían ser los efectos inmediatos de una alta intoxicación por alcohol. No obstante no todos los consumidores llegan al estado de coma y fallecimiento. La mayoría permanece constantemente en la segunda y tercera etapa. Sin embargo, el alcohol también causa efectos terciarios a largo plazo, cuando su consumo se hace de forma periódica y sostenida. En ese caso uno de los primeros afectados es nuestro cerebro, el cual frente a un hábito de consumo de alcohol comienza a ver afectadas algunas de sus funciones, debido a que frente a esta sustancia las células cerebrales y los nervios periféricos mueren, sin que estos puedan recuperarse. Así mismo produce pérdida de memoria, lagunas mentales, dificultad para concentrarse, entre otras capacidades mentales que también se ven comprometidas o suprimidas ante la ingesta prolongada de alcohol.

De igual forma el consumo excesivo de alcohol como hábito puede traer consigo también trastornos de tipo cardiovascular como aumento de presión sanguínea, así como daños directos sobre el propio músculo del corazón.  Así mismo puede traer daños al páncreas, produciendo diabetes; daño a los riñones, al esófago, al estómago y por su puesto al hígado, trayendo como consecuencia graves trastornos y enfermedades como la cirrosis hepática.

Alcoholismo

Igualmente es de destacar que la dependencia a la sustancia del alcohol se conoce como alcoholismo, siendo catalogado como una enfermedad física y psicológica que produce también alteraciones en el entorno social de quien la padece como pérdida de amigos, familiares, aislamiento, soledad, pérdida de trabajo, divorcio, separación, alejamiento de los hijos, descuido personal, así como las enfermedades antes descritas además de delirum tremens  y la muerte.

Fuente de imagen: imujer.com