Resumen de Cien años de soledad

En el ámbito de la Literatura universal, se conoce con el título de Cien años de soledad a una de las novelas más afamadas del escritor colombiano y nobel de Literatura Gabriel García Márquez, quien recibió esta máxima distinción de las Letras en 1982, debido a esta obra, publicada por primera vez en el año 1967, gracias al trabajo de la editorial argentina Suramericana.


Sobre la novela

Desde su publicación, Cien años de soledad ha cautivado a los lectores y a la Crítica, hecho que parece residir –según comentan algunos estudios críticos al respecto- en que se constituye como una novela arquetipal, que pese a estar construida con los hilos de la cultura colombiana de la costa, es profundamente humana y universal, por lo que lectores de todas las latitudes sientes fascinación por su trama y el triste y solitario destino de cada uno de sus personajes.

No en vano, esta obra no sólo ha hecho merecedor del Nobel a su autor, sino que ella misma como novela ha sido laureada por numerosos reconocimientos, entre los que se pueden nombrar por ejemplo el haber sido incluida en la lista de los 100 mejores libros de todos los tiempos, realizada por el Club de libros de Noruega, o incluso haber sido catalogada en el año 2007 como la obra más importante escrita en lengua española por el IV Congreso Internaciones de la Lengua Española.

Así mismo, en términos editoriales, Cien años de soledad se ha convertido igualmente en un fenómeno de ventas, área en donde algunas fuentes indica que al menos para el 2015, Cien años de soledad había vendido al menos más de treinta millones de ejemplares, en todo el mundo, hecho que implica que también cuente con un gran número de traducciones, considerándose por otro lado que la novela contemporánea más célebre de la Literatura colombiana  haya sido traducida también a más de treinta y cinco distintos idiomas.

Resumen de Cien años de Soledad

Con respecto a su trama, básicamente se puede decir que esta novela de Gabriel García Márquez constituye la historia de la familia Buendía, a lo largo de siete generaciones, en las cuales siempre está presente la inmensa soledad de sus miembros y el temor al incesto, el cual termina consumándose poniendo fin a esta estirpe. De esta forma, Cien años de soledad es una historia familiar, y un argumento literario para hablar sobre la memoria y el deseo congelados, y el cómo estos logran vencer los diques, desbordándose sin muy buenos resultados.

En cuanto a su historia en concreto, es una narración que no corresponde a un tiempo lineal, sino en donde el narrador va y viene en la línea cronológica. Sin embargo, de forma sucesiva, Cien años de soledad comienza contando cómo se conocieron las familias Buendía e Iguarán, las cuales a través de los siglos y las casualidades llevarían a que su descendientes José Arcadio y Úrsula, terminaran contrayendo matrimonio.

Sin embargo, los primeros tiempos de esta pareja no marcharon fluidamente, pues ellos era primos, y Úrsula temía que si consumaba su matrimonio sus hijos nacieran con cola de cerdo, por lo que desde el principio se negó a cumplir con sus deberes de esposa, situación que al poco tiempo trascendió las fronteras de la habitación de los recién casados, para convertirse en la comidilla del pueblo. No obstante, de carácter pacífico, José Arcadio no le prestó atención a los rumores, hasta que le ganó una pelea de gallos a Prudencio Aguilar, quien herido en su orgullo insinúo en voz alta que al menos el gallo de José Arcadio tenía más hombría que el dueño.

Con su honor en entredicho, José Arcadio mató a Prudencio con una lanza, y luego en su casa obligó a Úrsula a convertirse verdaderamente en su esposa, así tuviera que dar a luz iguanas. Las cosas siguieron tranquilas, y el asesinato fue tomado como un duelo de honor. Sin embargo, el fantasma de Prudencio Aguilar comenzó a rondar la casa de los Buendía, convirtiéndose en una verdadero tormento para José Arcadio, quien finalmente decidió matar todos sus gallos de pelea, y huir del pueblo con su esposa, y otras treinta jóvenes parejas, con quienes compartían el sueño de fundar otro pueblo.

Fue así como los Buendía y sus acompañantes se internaron en la ciénaga por meses, en busca de una nueva tierra, meses en los que incluso Úrsula dio a luz al primer Buendía Iguarán, al cual bautizaron como José Arcadio. Después de mucho buscar el mar sin encontrarlo, un día José Arcadio tuvo un sueño, al lado de un río de piedras blancas, en él vio un pueblo de paredes de espejo, y al preguntar cómo se llamaba, una voz le respondió Macondo. Al despertar convenció a los otros expedicionarios que no encontrará el mar, y que lo mejor es fundar ahí mismo Macondo.

De esta manera, nace este pueblo, de treinta familias, las cuales tendrán por años como líder a José Arcadio, quien se convierte en un verdadero patriarca. Respecto a su familia, con su esposa tiene ya dos hijos: José Arcadio, fuerte y estrepitoso, quien marcará la personalidad de todos los José Arcadio que nacerán en las próximas generaciones; y Aureliano, tímido, retraído, solitario y un poco clarividente, signos que también podrán verse en los futuros Aurelianos.

Así transcurren los primeros años de Macondo: un grupo de familias, aisladas del mundo, que viven en pro de hacer prosperar su pueblo. Un buen día, sin que nadie lo esperara el pueblo es visitado por unos gitanos, quienes vienen cargados de artilugios que maravillan a José Arcadio Buendía, el patriarca. Es así mismo con estas visitas que el primero de los Buendía conoce a Melquiades, un viejo gitano que cambiará para siempre el destino de esta familia.

José Arcadio Buendía se obsesiona entonces con el estudio de antiguos documentos, así como con la invención de armas y máquinas maravillosas, e incluso se traza la idea de salir de Macondo y encontrar una vía que los conecte con el resto del mundo. Con lo que queda de su liderazgo, convence a los antiguos pioneros con los que fundó Macondo, y se vuelven a internar por meses en la ciénaga, viaje que los llevará a encontrar el mar que tanto habían buscado hace años, y que irónicamente en esta oportunidad surge como una barrera infranqueable a los deseos de contactar con el mundo. Derrotados, regresan a Macondo.

Por su parte, su hijo José Arcadio ya ha crecido, y en el furor de la adolescencia termina por consumar un romance con Pilar Ternera, una joven risueña que leía la baraja en las casas, y a quien deja embarazada. Con temor de que su madre Úrsula lo descubra, y con total intención de evadir su paternidad, José Arcadio hijo termina por huir con el circo. Úrsula va detrás de su hijo, a quien no encuentra, regresando a los meses, seguida de gente de otro pueblo, pues a diferencia de su marido, Úrsula encuentra un camino a otro pueblo, colocando finalmente a Macondo en contacto con el mundo.

Al dar a luz, Pilar Ternera entrega su hijo a los Buendía, es así como el segundo Arcadio llega a esta casa, en la cual se criará sin conocer su origen, ignorando que Úrsula es su abuela, y que Amaranta (la tercera hija de los Buendía) y Aureliano son sus tíos. En cuanto a Macondo, la nueva conexión con el mundo trae muchos cambios, incluso el envío desde Bogotá de una autoridad: el alcalde Apolinar Moscote.

Así mismo, a la familia Buendía se integrará un nuevo miembro: Rebeca, una niña pequeña y desnutrida, quien llegará a Macondo con el costal de los huesos de sus padres a cuestas, y una carta en donde alguien que los Buendía no recuerdan les pide que se hagan cargo de la pequeña. Adoptada, Rebeca crece entonces con Amaranta, de quien es contemporánea, y del pequeño Arcadio.

La hombría también ha tocado en los últimos tiempos a Aureliano, quien por cosas del destino terminará también en un romance con Pilar Ternera, tratando de huir del gran deseo que siente por la pequeña hija de don Apolinar Moscote, llamada Remedios, y quien apenas tiene diez años. Sin embargo, en medio de esta historia, el pueblo se ve sometido por una epidemia, que se sospecha ha traído Rebeca: la enfermedad del insomnio, cuya primera fase provoca la ausencia del sueño, lo cual se va tornando también en una pérdida total de la memoria.

De esta manera, y a pesar de los trucos que Aureliano y Arcadio inventan para burlar la enfermedad, todos los habitantes del pueblo van cediendo a vivir sin recuerdos, hasta que llega Melquiades, quien ha vencido a la muerte, y los rescata de la vida sin memoria. Sin tener a donde ir, y aprovechando su gloria de haber salvado a la familia, Melquiades logra vencer la resistencia de Úrsula de tener un gitano en la casa, y se encierra en el laboratorio de José Arcadio a escribir unos manuscritos en sánscrito. Es el tiempo en el que también le enseña orfebrería a Aureliano.

Sin embargo, para el regreso de Melquíades, José Arcadio Buendía, el patriarca ya no es el mismo de antes, puesto que la locura parece haberlo invadido, razón por la que su familia ha decidido amarrarlo en un árbol en el patio, en donde finalmente recibe la visita de Prudencio Aguilar, y después de una larga conversación, muere debajo del árbol que le ha servido de cautiverio en sus últimos tiempos.

Por otro lado, Aureliano, con ayuda de Pilar Ternera logra casarse finalmente con Remedios Moscote. Viendo que ya casado su hijo Aureliano, las próximas en necesitar esposos serán Rebeca y Amaranta, Úrsula decide remodelar la casa, para que las muchachas puedan recibir visitas. En consecuencia termina por importar una pianola, la cual llega junto a Pietro Crespi, un italiano encargado de instalar la pianola, y quien se enamora perdidamente de Rebeca, situación que desata el más grande odio de parte de Amaranta, quien siente que desfallece por este hombre.

Sin embargo, el compromiso de Rebeca y Pietro avanza viento en popa, fijando fecha de boda. A medida que el día se acerca, Amaranta le pide a gritos a dios en sus oraciones que haga que pase algo que impida la boda. Incluso, desesperada, y viendo que nada ocurre, decide tomar cartas en el asunto, y matar a Rebeca. Cuando se convence de que no hay otra salida, Remedios muere sorpresivamente por un derrame, producido por un mal embarazo.

Con la familia de luto, la boda debe aplazarse. Y de hecho para alegría de Amaranta no se llevará a cabo nunca, porque en medio de los sucesos José Arcadio hijo regresa, convertido en un hombre musculoso y tosco, con quien Rebeca huye de improviso, dejando hecho añicos a Pietro Crespi, quien de repente empieza a sentir amor por Amaranta, quien sorpresivamente lo rechaza cuando el italiano se le declara. Desconsolado, el hombre termina por suicidarse.

Desde entonces, Amaranta se dedica al cuidado de Aureliano José, el hijo entre Pilar Ternera y Aureliano, y quien será el único hombre al que Amaranta realmente ame, aunque nunca se atreva a consumar el amor con su sobrino. En cuanto a Rebeca, será unos años feliz con José Arcadio hasta que este muere asesinado, y aunque nunca se descubre quién lo mató, de alguna forma todos creen y están completamente seguros de que fue Rebeca.

La muerte de Remedios deja devastado a Aureliano, quien decide olvidarse del amor, y vincularse más a la política, camino que le abre su suegro, Apolinar Mosote. Empero, a Aureliano no le gusta lo que ve, la corrupción termina por enardecerlo, empujándolo a rebelarse contra el gobierno, convirtiéndose en el líder de los liberales. Así nace el coronel Aureliano Buendía y una tremenda guerra civil, entre liberales y conservadores, cuya totalidad de batallas las perderá Aureliano. Sin embargo, comienza la etapa de la guerra, y la larga campaña del coronel Aureliano Buendía, durante la cual siempre se salvará milagrosamente de la muerte, y también engendrará a los 17 Aurelianos, a quienes tendrá con distintas madres.

Mientras tanto en Macondo, Arcadio ya ha crecido, y se ha casado con Santa Sofía de la Piedad, con quien tendrá a Remedios la bella, y los gemelos Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo. Siempre la familia crecerá por la rama de los Arcadios. En una de las visitas a Macondo, el coronel Aureliano Buendía dejará a Arcadio al mando del pueblo. Sin embargo, este terminará convertido en un tirano, al cual los liberales terminarán por fusilar.

Finalmente, y pese a sus múltiples derrotas, el coronel Aureliano Buendía termina por aceptar la pérdida de la guerra, y debe firmar un tratado de paz, que le arruina el poco humor que tenía. Decide regresar a su casa, y con un deseo tremendo de estar solo, se interna en el laboratorio de su padre, para dedicarse de por vida a hacer pescaditos de oro, los cuales una vez terminados, vuelve a fundir una y otra vez.

Macondo recibe una nueva visita: las bananeras, que convierten al pueblo en el centro de las plantaciones, y que traen de la mano a nuevas familias americanas, quienes construyen un pueblo paralelo a Macondo. Empero, lo que pareció una gran oportunidad de progreso, termina nuevamente por convertirse en explotación, lo que causa que el sentimiento de rebelión regrese a Macondo, en la mano de los trabajadores de las bananeras, quienes reclaman mejores condiciones.

Prometiendo que escucharán las peticiones de los trabajadores, la bananera reúne a sus tres mil trabajadores en una plaza, y cuando los tiene asegurados les dispara con metralletas, matándolos a todos. Uno de los líderes de esta fuerza laboral acribillada es José Arcadio Buendía, quien también se convierte en uno de los pocos sobrevivientes, y quien tiene que vivir uno de los viajes más terroríficos, cuando despierta en un tren lleno de cadáveres, que se dirige al mar para borrar toda huella.

Aferrado a la vida, José Arcadio Segundo huye, y llega hasta Macondo, contando cómo la bananera ha matado a tres mil trabajadores, pero se consigue conque la bananera ha borrado todas la huellas, las autoridades aseguran que no hay pruebas de sus afirmaciones y en Macondo nadie parece tener noticias de lo sucedido, y que por el contrario, tal como afirma el gobierno, la huelga fue resuelta pacíficamente. Sin embargo, la bananera se marcha, dejando a Macondo convertido prácticamente en un pueblo fantasma, y a José Arcadio Segundo totalmente convencido de que eran tres mil los muertos. Es José Arcadio Segundo quien volverá a interesarse en los manuscritos de Melquíades, sin lograr descifrarlos tampoco.

Por su lado, Aureliano Segundo es amante de Petra Cotes, una mujer alegre. Sin embargo, termina casándose con Fernanda, una cachaca, religiosa, a quien conoció en un desfile. No obstante su matrimonio no impide que siga su relación con Petra Cotes, situación que Fernanda acepta con la única condición de que se muera en su casa, y no en la de la amante. De su matrimonio con Fernanda tendrá a Meme, a José Arcadio y a Amaranta Úrsula. Aureliano Segundo llegará a ser inmensamente rico, y también bastante pobre. Termina sus días de una congestión, y muere al mismo tiempo que su hermano.

Meme, pese a la religiosidad de su madre, termina enamorándose y entregándose a Mauricio Babilonia, un mecánico que siempre se encontraba rodeado de mariposas amarillas. Decidida a separarlas, Fernanda idea un plan en donde logra que maten a Mauricio Babilonia, haciéndolo pasar como ladrón, en una de las tantas visitas a Meme. En cuanto a su hija, la envía a un convento.

Al tiempo, una de las religiosas regresa con el producto de ese amor, quien es bautizado como Aureliano, y a quien Fernanda desprecia, razón por la que nunca le revela su origen. Aureliano se cría en compañía de Amaranta Úrsula, su tía. En Macondo comienza entonces una insistente lluvia que se prolonga por cuatro años, amenazando con ahogar a Macondo. Al terminar las lluvias, Úrsula muere, y con ella muchos otros Buendía.

Huyendo de este pueblo en declive, Amaranta Úrsula se marcha a Bélgica, en donde se casa. Hacia el final de la historia, regresa de visita, encontrando en la casa solo a José  Arcadio, con quien termina viviendo un tórrido romance, que la hace abandonar a su esposo. Empero, ellos desconocen que son sobrino y tía. El amor da sus frutos, y Amaranta Úrsula tiene un hijo de Aureliano Babilonia, el cual nace con cola de cerdo, materializando el miedo que durante cien años había tenido Úrsula.

Amaranta muere en el parto,  en un descuido, el niño es devorado por las hormigas, escena que se le muestra como revelación al último Aureliano, quien entonces entiende una de las encíclicas de los textos de Melquíades:

“el primero de la estirpe está atado a un árbol, y al último lo arrastran todas las hormigas del mundo”. (Márquez, 1982)

Decidido a saber más, Aureliano Babilonia toma los manuscritos de Melquíades, y comienza a entenderlos, dándose cuenta de que estos encierran la memoria de la historia de su familia a lo largo de siete generaciones. En ese momento, un ciclón se forma en Macondo, y termina por destruirlo, justo en el momento en que Aureliano comprende que no tiene salida, puesto que “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen otra oportunidad sobre la tierra”.

Imagen: retrato de Gabriel García Márquez, autor de Cien años de soledad / Fuente: wikipedia.org

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