Asesinos seriales: Higinio «el pelón» Sobera

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Un origen pudiente

Frente a varios asesinos, es usual que hayan tenido infancias difíciles por violencia familiar. Este fue también el caso de Higinio Sobera, un asesino que durante los años cincuenta mató a más de diez mujeres (aunque sólo se descubrieron dos de sus víctimas).

Su padre era español y se estableció en la Ciudad de México, donde conoció a Noé de la Flor Casanova, una mexicana hermana del gobernador de Tabasco, de 1943 a 1946. Estudió en el colegio Franco-Español de Xochimilco aunque fue expulsado al poco tiempo por comportamientos peligrosos.

Desde niño tuvo un problema con su cabello: decía que le dolía. Fue por ello que se mandó a rapar el pelo a la edad de 10 años y desde entonces nunca volvió a dejárselo crecer. Siempre se afeitaba la cabeza con temor de que le volviera a doler, esto es una conducta anormal que sólo aqueja a enfermos mentales.

No se sabe a ciencia cierta que pasó con un hermano menor que tuvo. Su familia internó al pequeño a un hospital psiquiátrico de Barcelona y nunca se volvió a saber de él. Todo esto parece que fue ocasionado por el violento asesino, pero la familia buscó ocultar toda la información que pudo.

En esta época las enfermedades como esquizofrenia no eran vista como ahora. Las personas creían que el sujeto se estaba comportando mal y no recibía ninguna ayuda psicológica o psiquiátrica. Incluso sus padres prefirieron darle la oportunidad de que se fuera de la casa a vivir solo.

Su vida de soltero

Como joven empezó a ir a lugares peligrosos. Era usual encontrarlo en los bares tomando con varios amigos, aspirando cocaína o fumando marihuana. Su conducta era muy traviesa y nadie hacía algo para pararlo. Parece que con el tiempo, sus amigos lo fueron dejando sólo

Frecuentaba muchos lugares de prostitución donde se cree que cometió varios crímenes. Nadie se los imputó debido a que tenía dinero suficiente para comprar lo que él quisiera. Su familia le ayudó con todo lo que el pedía y así logró tener la vida de lujo que deseaba.

Un asesinato impropio

Efectivamente todo asesinato es impropio, sólo que un asesino serial usualmente no comete ciertos errores para no caer delatado.

Cuando Higinio Sobera tenía 24 años, se encontró en su camino al capitán del ejército, Armando Lepe Ruiz. Iban por las calles de la colonia Roma, cuando se golpearon sus coches. Parecía que estaban bien enojados.

Higinio ya no pudo controlarse, se bajó del carro y le pegó cinco tiros al sujeto en medio de la calle. Luego se volvió a subir a su carro y escapó a toda velocidad. Pero lo que acababa de hacer lo iba a hundir definitivamente en el calabozo.

Apresuradamente se dirigió donde su madre. A ella le contó lo sucedido y ella buscó la manera de ayudarlo. Le dijo que se quedara en un hotel, de allí le buscaría un pasaporte falso para que viviera en España, la condición era que entrara a un psiquiátrico.

“El pelón” como lo llamaban todos, terminó buscando refugio en algún hotel cercano para no levantar sospechas. Mientras tanto su casa fue allanada y se dieron cuenta que el asesino había llevado a cabo otros crímenes.

Su último crimen

Mientras estaba guardado en el hotel que le pagaba su madre, Higinio salió a las 8 pm en busca de una prostituta, pues tenía ansias de sexo. El 12 de marzo de 1952 se encontró a una hermosa mujer que esperaba el autobús para su casa.

Él la abordó. Le dijo que le parecía muy linda. Ella se puso nerviosa y tomó el primer taxi que encontró. Higinio no dejó así: se subió al taxi, disparó tres tiros a la chica y amenazó al taxista para que acelerara.

Un policía de tránsito los interceptó porque iban muy rápido y el asesino lo sobornó con cinco pesos. Luego pudo continuar de largo. Unos kilómetros más, saliendo de la ciudad, obligó al conductor a bajarse. Se llevó el cadáver a un bosque donde lo violó en repetidas ocasiones.

El taxista denunció este crimen a la policía, la cual se afanó por capturar al sádico. “El pelón” regresaba a su casa cuando dos patrullas lo encontraron en un hotel clandestino.

Como su apariencia era muy fácil de delatar, los amigos de la justicia revelaron que “el pelón” estaba en el Hotel Montejo, dentro de la colonia Anzures. Allí lo encontraron bañado en sangre, con los zapatos enlodados y los ojos apagados.

La policía le preguntó sobre su apariencia y el reveló su último asesinato, pero dijo que no había cometido el del oficial, por ello se cree que fueron más sus víctimas. Como en esos años México era muy desordenado, no se sabe el número total de asesinados esos años.

La justicia arremete

Lo primero fue llevarlo a interrogar. El asesino alegó que tenía hambre y que “usaran el dinero de los asesinados para comprar unas tortas”. Con esto se demostró que su fría personalidad y su mentalidad asesina eran graves.

Lo encerraron y los familiares de las víctimas pidieron que le dieran Pena de Muerte, pero el presidente no accedió porque la mamá de “el pelón”, pagó un buen abogado que demostró que su hijo tenía esquizofrenia.

Higinio Sobera terminó recluido en el Palacio Lecumberri donde estuvo hasta 1982. Luego su vida fue un ensimismamiento que lo fue enfermando. Higinio murió en la calle alimentando patos en 1985.

Fuentes:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Higinio_Sobera
  2. https://www.reporteindigo.com/piensa/la-historia-pelon-sobera-terrible-asesino-necrofilo-los-cincuenta/

Imágenes: 1: operamundi-magazine.com, 2: reporteindigo.com, 3: maspormas.com

Asesinos seriales: Higinio «el pelón» Sobera

Bibliografía ►

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