Carondas: el legislador que murió por su propia mano

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El día de hoy hablaremos de un gran legislador griego del siglo VI a.C. Fue discípulo de Pitágoras y paso a la fama por elaborar las leyes de su ciudad natal: se trató de un gran servidor público y su ejemplo sigue vivo en nuestros días. Su nombre era Caronda.

Unas leyes hechas verso para no ser olvidadas

Caronda tomó de base las enseñanzas de su maestro Zaleuco de Locri, para elaborar su propia legislación: una que funcionara en su ciudad natal y lugares aledaños. El legislador estableció los tribunales populares y judicializó los procesos por falso testimonio. También fueron muy conocidas sus normas con respecto a las sucesiones de bienes, por ejemplo: estableció que las propiedades de los huérfanos fueron administradas por los parientes del padre, pero que el niño viviera con la familia materina.

Casi todas sus leyes buscaban la protección de la familia. Por ejemplo: les quitaba derechos civiles a los padres si volvían a contraer nupcias; su objetivo era proteger a los infantes de una mala madrastra.

Así mismo, la legislación de Carondas concedía a las herederas el derecho tomar como esposo a su pariente más próximo: en caso de que éste se negará la debía dotar con quinientas dracmas. La educación para los menos privilegiados se vio muy beneficiada, pues estableció que era el Estado que se debía encargar de esto.

Buscaba proteger a las mujeres esclavas de abusos al penalizar al hombre libre que le hiciera daño. Los desertores también eran castigados y debían exhibirse en público durante tres días con ropas femeninas; ordenaba también a los mercaderes llevar sus operaciones al contado y no vender fuera del mercado.

Los que se atrevieran a cometer perjurio o calumnia eran paseados usando una corona de tamarisco (arbusto espinoso). La mayoría de sus normas eran redactadas en forma de verso y eran recitadas en eventos especiales, uno podría suponer con el objetivo de que todas las personas aprendieran al pie de la letra las leyes que los regían.

La ley que lo ¿condenó?

Carondas fue un hombre coherente con su trabajo, pues si él hacía que los demás obedecieran tajantemente la ley él también la obedecía. Antes de continuar la historia deberán saber que una de las leyes que estableció nuestro protagonista era que cualquier persona que entrara armada a alguna asamblea sería condenada a muerte.

Y resultó que un día que unos bandidos se encontraban causando disturbios a las afueras de la ciudad, Carondas entró deprisa a una Asamblea olvidando que en su cintura todavía portaba su daga. Los presentes empezaron a reprocharle su actitud y el servidor les respondió: “Os equivocáis, vengo a confirmarla” y se suicidó con su propia espada.

Fuentes:

  1. https://libros-revistas-derecho.vlex.es/vid/primeros-legisladores-regulares-decadencia-42904533

Imagen: labrujulaverde.com

Carondas: el legislador que murió por su propia mano

Bibliografía ►

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