Científicos descubren bosque de 280 millones de años de antigüedad en la Antártida

Antártida

Hoy por hoy, la Antártida es la tierra del hielo.

Nadie habita allí, excepto por un puñado de aves (los pingüinos, principalmente, pero también otras aves marinas) y el poco musgo que puede crecer en las áreas que se derriten al norte. Y las razones están claras: la isla-continente está completamente congelada.

Pero en el pasado esto no siempre fue así. Las glaciaciones son un periodo relativamente reciente y, de acuerdo con lo que sabemos de las condiciones climáticas en el pasado lejano, uno relativamente raro. Durante larguísimos periodos (incluyendo toda la era de los dinosaurios y más de la mitad de la era de los mamíferos) la Tierra fue mucho más caliente que en la actualidad, al punto de que no había hielos permanentes. Tanto el polo norte como el polo sur estaban al descubierto.

En estos periodos de mayor temperatura densos bosques cubrían la Antártida, y dependiendo del periodo distintos animales habitaban estos bosques. En el pasado reciente, por ejemplo (es decir, hará unos 20 o 30 millones de años) la habitaban especies que hacen pensar en la selva amazónica actual.

Recientemente, los científicos hicieron un hallazgo fascinante: un bosque fosilizado de unos 280 millones de años ubicado, cómo no, en la Antártida.

Bosque austral

El bosque en cuestión fue hallado en el continente por un equipo dirigido por el geólogo Erik Gulbranson, que excavó en las rocas del continente helado aprovechando que el verano derritió el hielo sobre ellas.

Encontrar fósiles de árboles es difícil porque, al contrario que los fósiles de huesos de animales, los árboles se “fusionan” con la roca, haciendo difícil su detección. Y no hablemos de buscarlos en las gélidas tierras antárticas.

Sin embargo, el equipo del profesor Gulbranson fue capaz de encontrar 13 fósiles de árboles en investigaciones realizadas entre 2016 y 2017 (en el verano antártico). Todos estos fósiles parecen pertenecer a la misma especie, por lo que se presume que se trataba de un bosque poco diverso (al estilo de los bosques boreales de la actualidad) y no de un bosque muy diverso (como las selvas tropicales). Este bosque, con 280 millones de años de antigüedad, es por mucho el bosque más antiguo jamás descubierto en estas tierras.

En cualquier caso, en este periodo la Antártida se encontraba adherida al supercontinente Gondwana (que posteriormente se uniría con Laurasia para generar Pangea), por lo que es de esperarse que sus bosques fuesen semejantes a los del continente. Sin embargo, para sobrevivir en la Antártida los árboles deberán haber desarrollado una característica más: la habilidad para vivir 5 meses en la absoluta oscuridad.

Así se ve un árbol fosilizado

Sin comida

Los árboles, como sabemos, se “alimentan” de luz. El suelo es apenas un sustrato que brinda uno que otro nutriente esencial, pero el grueso de su energía y masa se deriva de la conversión de agua, dióxido de carbono y luz en glucosa y otras formas más complejas que luego se convierten en estructuras. Por esta razón, dejar una planta sin luz por seis meses es el equivalente a dejarla sin comida por seis meses.

Esto significa que los árboles de la Antártida habrían desarrollado estrategias evolutivas que hoy desconocemos para durar 5 o 6 meses en oscuridad absoluta y luego aprovechar el periodo de luz permanente para crecer lo más posible.

En cualquier caso, los bosques antárticos fueron destruidos en la Gran Extinción Pérmica (lo más cerca que hemos estado de la aniquilación de la vida en la tierra, al menos desde el Cámbrico) y ahora el Profesor Gulbranson está buscando bosques más jóvenes para compararlos con su antecesor.

Fuentes:

  1. https://edition.cnn.com/2018/01/05/health/polar-forest-antarctica/index.html
  2. https://www.independent.co.uk/news/science/antarctica-fossil-forests-280-million-year-old-trees-erik-gulbranson-john-isbell-university-of-a8158441.html

Imágenes: 1: ancient-origins.net, 2: francais-express.com

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Bibliografía ►



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