El diálogo interno

Existe un continuo diálogo interno en cada persona, incesante, ruidoso, sutil. Esa conversación consigo mismo permanece a donde quiera que uno vaya o lo que sea que esté haciendo. Pero son muy negativas las consecuencias de este mal hábito de la mente.

En realidad, se trata de un mecanismo inapropiado de pensar, una mala costumbre causada por la desinformación y la falsa educación que recibimos desde niños, además de toda la programación nefasta que los medios de comunicación realizan en nuestras psiquis.

La mente es un instrumento maravilloso de la Consciencia, pero hay que saberla usar. En este momento es similar a un animal salvaje que requiere ser adiestrado. Debemos aprender a adiestrar la mente si es que en verdad queremos transformar, nuestras vidas en todos los aspectos: espiritualidad, salud, dinero y amor.

Por eso es más que prioritario, que cada persona comience a auto observarse psicológicamente y observe esa charlatanería en su cabeza, de instante en instante, de momento en momento. Pero también es necesario observar de dónde proviene esa charla.

Ejemplo: voy caminando, pero en mi mente, en un momento dado resulté en una conversación muy íntima con una dama. Entonces, practico la técnica de la auto observación psíquica, me doy cuenta de que estoy pensando y analizo qué hay detrás de ese pensamiento. Y lo que hay detrás, son las sensaciones que me hace experimentar esas imágenes mentales; es decir, lo que está detrás es el ego de la lujuria.

Al haber efectuado esa técnica de auto observación y auto cuestionamiento psicológico, como se ha mencionado en otros post, imploramos en esos momentos en la mente y el corazón a la parte femenina de nuestro Espíritu, denominada por los antiguos griegos como Atenea, o por los Egipcios como Isis, o los cristianos como Madre Divina María, que nos desintegre esa charla interna y esos demonios que la están originando.

Las religiones han denominado a los pensamientos y emociones desordenadas y negativas, como demonios o pecados. En efecto, se tratan de entidades energéticas psíquicas que todo instante nos están proyectando imágenes en la pantalla del pensamiento; nos hacen creer que somos nosotros mismos hablando con nosotros mismos, pero son entidades aparte que nos están robando la energía y crean todo lo malo que nos pasa o sucede.

La persona que está practicando estas técnicas del psicoanálisis introspectivo revolucionario, despierta su Consciencia y todas las facultades y poderes psíquicos que en su interior yacen dormidos, creándose una vida perfecta, una obra maestra de su existencia, con una excelente calidad de vida, armonía, prosperidad, salud, bienestar integral en todos los aspectos.

La charla interna causa todos los males del mundo:

Como consecuencia de esa charlatanería equivocada en la cabeza, se generan estados de ánimo muy desagradables y nefastos, que desencadenan una serie de enfermedades físicas y también, de eventos negativos materializados en el mundo exterior. Se debe tener muy en cuenta, que nuestro diálogo interno tiene un poder creador omnipotente y toda nuestra vida ha sido creada por él.

Si nos la pasamos pensando y lamentándonos porque no tenemos dinero, salud o cualquier otra cosa, eso es lo que se materializa. Pero además, esos estados emocionales ocasionados por esa conversación interior negativa, genera graves problemas de salud porque las células del organismo en su totalidad, son muy sensibles y reaccionan ante nuestras emociones, pensamientos, palabras y acciones.

El silencio de la mente, la medicina para todos los males

Los sabios ancestros más avanzados del mundo, enseñan muy bien que la forma más elevada de pensar es no pensar. Que nos convertimos en lo que pensamos. Que si pensamos en enfermedad, nos enfermamos. Que si pensamos en problemas, eso será lo que viviremos, etc. Por eso urge a toda costa adiestrar a la mente, con la meditación trascendental de Budha, Jesucristo, Samael Aun Weor, Krishna, entre otros maestros que enseñaron estos misterios.

La charla interna por lo general es una continua preocupación, o mejor dijéramos, continuas preocupaciones subconscientes. Jesús decía: “por más de que te preocupes por tu estatura, no podrás agregarle así ni un centímetro”. Así mismo, si uno se preocupa por un problema, sin importar el que sea, no va a solucionarlo así. Por el contrario, se agrandará el problema porque se le inyecta mucha energía mental creadora.

Para practicar esta clase de silencio mental, hay que estar auto observando los pensamientos y eliminándolos con el poder flamígero de Devi Kundalini, como llaman los indostaníes a esa parte femenina de nuestro Espíritu, de instante en instante, de momento en momento. En el baño, en la ducha, en el supermercado, en la cama, en el bus, en la calle, etc. Detener el diálogo de la mente.

Ese diálogo interno es sinónimo de distracción. La mayoría de accidentes de tránsito y de cualquier índole ocurren por este motivo. Una persona totalmente identificada con su charlatanería en la cabeza, atravesando una autopista, tiene casi un 90% de morir aplastado por los vehículos. Qué diríamos de alguien conduciendo, o maniobrando una máquina peligrosa, etc.

El diálogo interno

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