El Pensante

El Niño de Lapedo: un híbrido neandertal – humano

Curiosidades - abril 6, 2016

Imagen 1. El Niño de Lapedo: un híbrido neandertal – humano

Reconstrucción del niño de Lapedo

Neandertal

En tiempos antiguos los humanos modernos (homo sapiens) no eran los únicos humanos. Se cree que convivieron con varias especies de homo que colonizaron vastas regiones alrededor del ecuador, tanto en África como en Eurasia, y que seguramente tenían todavía vínculos genéticos cercanos con los humanos modernos, por lo que cierta hibridación habría sido posible.

Una de estas especies se distinguía particularmente de las otras. De cerebro grande, contextura gruesa y adaptada a las duras condiciones del clima glacial, el hombre de Neandertal se separó progresivamente de sus parientes y se convirtió en el rey de los bosques y sabanas heladas del lejano norte, habitando un área que iba desde el mediterráneo hasta la actual Rusia, y de el occidente europeo a casi la frontera con China.

Con el tiempo, los homo neanderthalensis comenzaron a decaer. Su población nunca fue particularmente numerosa y estaba bien adaptada a las condiciones del norte, por lo que los cambios climáticos los afectaron. Pero aún más importante, parece ser que el detonante fue la competencia con una especie más habilidosa: el homo sapiens.

No queda claro cómo ocurrió la extinción del Neandertal: solo se sabe que desaparece del registro fósil hace unos 28.000 años – periodo en el que aparece en estas regiones el homo sapiens – por lo que se supone que fue la competencia con los humanos modernos lo que llevó a su desaparición. Sin embargo, recientes evidencias parecen indicar que los neandertales más que haberse extinguido sufrieron un proceso de asimilación con el humano moderno y conformaron la variabilidad genética de vastas regiones europeas.

El Niño de Lapedo

Las evidencias son pocas y se concentran, ante todo, en la inequívoca presencia de ADN proveniente del hombre de Neandertal  en el acervo genético del humano moderno, en particular de las poblaciones europeas. Existe, sin embargo, una prueba única que muestra lo que podría haber sido el resultado de dicha hibridación.

Se trata de un fósil obtenido en noviembre del año 1998 por los arqueólogos Joao Mauricio y Pedro Souto en Portugal, en el yacimiento arqueológico Abrigo de Lagar Velho. La región se conoce como el Valle de Lapedo, por lo que fue este el nombre que se le puso al infante.

Imagen 2. El Niño de Lapedo: un híbrido neandertal – humano

De acuerdo con las dataciones de radiocarbono, el fósil tendría unos 22.000 años de antigüedad (puntualmente, entre 23.170 y 20.220) y sería uno de los hallazgos más antiguos de la península ibérica. No es  su antigüedad, sin embargo, lo importante: lo son sus características físicas, pues el niño tiene rasgos de neandertal tanto como de ser humano.

Las investigaciones realizadas por Erik Trinkaus, antropólogo de la Universidad de Washington, revelaron que el niño de Lapedo tenía los miembros inferiores con las mismas características de un neandertal, pero su cráneo, su oído interno y sus dientes eran los de un ser humano. Sin embargo, algunas marcas craneales parecían a medio camino entre las dos especies.

A partir de la evidencia surgió con fuerza la teoría de que el Niño de Lapedo era nada más y nada menos que un híbrido entre un homo neanderthalensis y un homo sapiens. Esto, de ser verídico, nos deja ante el inconveniente de la existencia del neandertal 6 milenios después de su desaparición del registro fósil, indicando que o sobrevivió mucho más de lo supuesto o sus rasgos se mantuvieron en las poblaciones de homo sapiens por un muy largo periodo de tiempo.

Solo padres

Mientras que en el ADN nuclear hay múltiples evidencias de hibridación, en el ADN mitocondrial (que heredamos exclusivamente de la madre) no existe ninguna. Esto ha llevado a los antropólogos a presumir que los únicos descendientes de los neandertales en la actualidad son herederos de padre neandertal y madre humana, pues la mezcla contraria tendría como resultado una persona infértil. Esto es bastante común en varias especies, pero es imposible de demostrar en este caso particular… aunque se ajusta muy bien a la evidencia.

Fuente de imágenes: 1: elefectoparaguas.wordpress.com, 2: reflexiones-de-un-primate.blogs.quo.es