El Pensante

Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historia

Biografía - diciembre 4, 2009

Imagen 1. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historia

Los sonidos más antiguos

Vivimos en la era tecnológica, donde todo, o casi todo, queda registrado en algún lugar. Cualquier palabra, cualquier sonido, cualquier nota musical se puede grabar de mil y un modos para ser reproducida a nuestro antojo en el momento que deseemos. Pero esto no siempre fue así y si hoy podemos disfrutar de estos adelantos es porque hace más de un siglo, alguien tuvo la inquietud y la habilidad de inventar lo que no existía: una máquina que grabara los sonidos.

Imagen 2. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historiaFonógrafo de Edison

La mayoría quizás recordemos lo que nos enseñaron en la escuela; que el fonógrafo fue el primer aparato que grabó sonidos y que su inventor fue Thomas Alva Edison. La frase “Mary had a little lamb” (Mary tuvo (o tenía) un corderito), el primer archivo sonoro de la historia, grabado el 21 de noviembre de 1877. El 19 de febrero de 1878, Edison patentaría su fonógrafo. Pero otra vez, y de nuevo, la historia que se suele enseñar no es la más correcta ni verídica. Cierto es que el fonógrafo de Edison fue el primer aparato capaz de reproducir sonidos, pero en cuanto a grabarlos, unos cuantos años antes ya existió otro personaje que llevó a cabo tal gesta.

El 26 de Enero de 1857, Édouard-León Scott de Martinville de París depositó un documento escrito a mano de siete páginas en la Academia de las Ciencias del Instituto de Francia. Tomó la forma de un “sobre sellado” o de “carta sellada” usado tradicionalmente para asegurar a los miembros la toma preliminar de algún descubrimiento significativo, aún no listo para la publicación. La carta sellada de Martinville se titulaba  “Principios de la Fono autografía”.

Imagen 3. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historiaCarta original de Martinville

El sobre no fue abierto hasta el 15 de Julio de 1861, cuando fue conocido su contenido por los académicos y sus contenidos sobreviven hoy en los archivos de la Academia francesa junto con el sobre original. Parte del texto de esta carta fue incluido con algunos cambios en el libro escrito por el propio Scott en 1878, y titulado también “Principios de la Fono autografía”.

En la mencionada carta, Martinville relata sus investigaciones sobre la escritura acústica iniciados tres años antes de la entrega de la misma e inspirados en los estudios de muchos científicos y estudiosos sobre la propagación de los sonidos como ondas vibratorias y sobre el estudio del oído humano.  En ella pide ayuda para concluir con éxito sus investigaciones, puesto que no se ve capaz de conducir sólo las pruebas prácticas necesarias para llegar a una solución completa en la construcción del aparato (Refiriéndose a las piezas del fono autógrafo), y comunicando también que recientemente ha tenido contacto y explicado el principio del aparato a un habilidoso y aprendido manufacturero.

Imagen 4. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historiaEsquema del Fonoautógrafo de Martinville

Hay gente que opina que Martinville no fue consciente de las posibilidades del Fonoautógrafo hasta que vio, o mejor dicho, escuchó los sonidos grabados por el fonógrafo de Edison. Según la Wikipedia: El fonoautógrafo era considerado como una curiosidad de laboratorio para el estudio de la acústica. Era usado para determinar la frecuencia de un tono musical y para estudiar el sonido y el habla. No se entendió hasta después del desarrollo del fonógrafo ya que la onda grabada por el fonoautógrafo era de hecho una grabación del sonido que sólo necesitaba un medio de reproducción adecuado para sonar.

Pero todo es esto, leyendo la carta de Martinville queda en evidencia. puesto que en ella planteaba preguntas y cuestiones como las siguientes:

-¿Hay alguna posibilidad de lograr en el caso del sonido un resultado análogo a éste atándolo al presente como las imágenes en los procesos fotográficos?

-¿Uno puede acaso esperar que ese día está cerca cuando una frase musical, escapada de los labios de un cantante, quede escrita por sí misma y así, como el conocimiento del músico sea escrito en un dócil papel y deje una marca imperecedera de esas melodías fugitivas, las cuales la memoria no encuentra cuando las busca?

– ¿Es que uno ya podrá, habiendo colocado entre dos hombres traídos a una sala silenciosa un fonoautógrafo, preservar la discusión en los detalles más diminutos mientras se adapta a la velocidad de la conversación?

-¿Es que uno será capaz de preservar para las generaciones futuras algunas características de la dicción de uno de esos eminentes actores, esos grandes artistas que mueren dejando atrás de ellos los rastros más incansables de su genialidad?

-¿Será posible que la improvisación de un escritor, cuando emerge en medio de la noche, sea recuperable al día siguiente con total libertad? ¿Acabará esa completa dependencia de necesitar un lápiz, un instrumento tan lento para representar un pensamiento y que siempre pierde parte en su lucha con la expresión escrita?

Yo así lo creo. El principio se ha encontrado. Nada más queda que las dificultades de la aplicación, indudablemente grandes pero no inmensurables debido al estado actual de las artes físicas y mecánicas.

Imagen 5. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historiaEl fonoautógrafo, ya más perfeccionado

Tras esto, Martinville explica en qué consiste su rudimentaria máquina:

-Fue cuestión de construir, un aparato que reprodujese por una pista gráfica los detalles más delicados del movimiento de las ondas sonoras. Tuve entonces luego que manejar, con la ayuda de medios matemáticos, el descifrar esta estenografía natural.

Para solucionar el problema, no creí mejor manera posible que el  mejorar una copia del oído humano, sólo en la forma física del aparato; adaptándolo de esa forma para el objetivo que tengo en mente; ya que este admirable sentido es el prototipo de instrumentos que se prestan para imprimir con vibraciones de sonidos.

Imagen 6. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historiaÉdouard-León Scott de Martinville

-Como precedentes, tenía ante mí la sirena de Cagniard – Latour, la rueda dentada de Savart, ambas predispuestas a contar las vibraciones  de un cuerpo sonoro; El proceso de Wertheim para escribir las vibraciones en un sintonizador; el tour electromagnético descrito por M. Pouillet para el mismo objeto. Fui un paso más alla:

Escribir no sólo las vibraciones de los cuerpos que originalmente vibran, sino también de aquellos que lo hacen transmitidos mediante un fluido, eso es, el aire circundante.

Aquí Martinville hace una explicación detallada del cuerpo y de las piezas de su fonoautógrafo que resumiré de forma breve por ser esta un tanto técnica y demasiado extensa.

El aparato consistía en un cuerno o un barril que recogía las ondas hacia una membrana a la que estaba atada una cerda. Cuando llegaba la onda, esta vibraba y se movía y la vibración sonora podía grabarse en un medio visible. Inicialmente, el fonoautógrafo grababa en un cristal ahumado. Una versión posterior usaba un papel también ahumado enrollado en un tambor o cilindro. Otra versión dibujaba una línea representando la vibración sonora en un rollo de papel.

Imagen 7. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historia

El artefacto demostrativo del principio de fonoautografía consistía, entonces, en cuatro partes.

  1. Una concha acústica (refiriéndose a la parte externa del oído con esa forma), que se presta para conducir vibraciones aéreas. Un sistema de suspensión análogo al de los suspensores de lentes (de los microscopios), pero sostenido cerca de la trompeta mediante un soporte con un tornillo. El sistema ha sido diseñado para permitir todo tipo de posiciones del instrumento.
  2. Un tímpano hecho de la parte externa del intestino de un becerro inglés, duro, pero muy flexible y muy delgado; luego una membrana externa. La distancia entre las dos membranas crece y decrece a mi voluntad; consecuentemente; la caja encerrada para el aire se encuentra a sí misma más o menos compresa entre ambas membranas de acuerdo a la necesidad.
  3. Una pluma (la cerda de un cepillo en ese caso) responsable de escribir y ubicada exactamente para tocar la parte plana de la capa sensitiva de forma un poco oblicua.
  4. Una tabla de cristal móvil que sigue ciertas leyes de regularidad, cubierta por encima con una buena capa de restos de carbón (carboncillo), debajo con un papel provisto con divisiones milimétricas en ambas direcciones.

Finaliza la carta con unos cuantos consejos que, de tener medios para llevarlos adelante, mejorarían el aparato y lo podrían convertir en un sistema de grabación universal.

Édouard-León Scott de Martinville nunca vería su sueño cumplido, muriendo un año después de que Edison presentara su Fonógrafo, que misteriosamente parece un calco del invento de Scott. Curiosamente, la gloria con este invento tampoco le duraría demasiado al bueno de Edison, puesto que el Gramófono, patentado en 1888 por Emile Berliner le ganaría el terreno y se adueñaría de un mercado todavía virgen en aquella época.

Imagen 8. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historiaGramófono de Berliner

La carta iba acompañada de dos fonoautogramas. Más tarde, otra docena de ellos serían depositados en la Academia Francesa. Pero ha sido hasta ya entrado el siglo XXI cuando un grupo de investigadores ha conseguido reproducir los sonidos que durante más de un siglo han permanecido ocultos en esos papeles ennegrecidos.

Los historiadores del sonido Patrick Feaster y David Giovannoni, dieron con estos archivos mientras investigaban sobre los archivos sonoros más antiguos de la historia.

Los dos expertos empezaron una particular búsqueda de los sonidos más antiguos jamás grabados en el otoño del 2007.  Como era de esperar, empezaron por los archivos de Sitio Histórico Nacional de Edison . El prolífico inventor había registrado en su fonógrafo el ruido del tren metropolitano elevado de la isla de Manhattan.

Sin embargo, en diciembre, y ya en París, hallaron dos extrañas piezas en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial gala.

Imagen 9. Fonoautogramas, los primeros archivos sonoros de la historiaJunto con el de la primera imagen. Los dos fonoautogramas originales

Feaster y Giovannoni acabaron en la Academia de las Ciencias, donde el pasado mes de febrero encontraron una docena de papeles tintados por el inventor francés. Entre los fonoautogramas (alguno fechado en 1853 pero inaudible) se encontraba Au clair de la lune. Giovannoni hizo un escáner de cada fonoautograma en alta resolución.

Para reproducir el sonido impreso en el papel, los investigadores, con el apoyo de First Sounds -una iniciativa que busca recuperar los sonidos más antiguos-, han recurrido a toda la tecnología y delicadeza que han tenido a su alcance. En el Laboratorio Nacional Lawrence de Berkeley, se realizó una copia digital del material con sistemas de imagen sin contacto que se vienen usando para copiar los discos fonográficos y cilindros antiguos.

Por último, ingenieros de sonido eliminaron las fluctuaciones de velocidad propias de una grabación hecha con un aparato que, como el fonoautógrafo, funcionaba con una manivela. Después ajustaron el ritmo de reproducción y, con mucha paciencia, entresacaron el sonido de la canción de la marea de ruido.

Y sin más, aquí están los enlaces de las grabaciones de las que se ha hablado en este post, espero que las disfruten, y no olviden que lo que está escrito en las enciclopedias, no siempre es la verdad.

En este enlace encontraréis distintos reproductores con los fonoautógramas de Martinville. De arriba abajo:

https://www.firstsounds.org/sounds/scott.php

1-      La voz de Henri Victor Regnault, probablemente grabado entre Abril o Mayo de 1860. “Estudio de la tónica y el acento”.

2-      Aquí se escucha «La Chanson de lAbeille», de Victor Massé, grabado posiblemente a finales de septiembre de 1860.

3- Tres versiones de la famosa canción Au Clair de la Lune. Grabadas el 9 de Abril de 1860 y que está considerada como la grabación de una voz más antigua de la historia.

4- Tres grabaciones de escalas de voz, mayo de 1860

5-      Por último, la grabación de un diapasón. 1859. Archivo sonoro más antiguo.

En este enlace se puede escuchar la grabación del Ferrocarril elevado de Nueva York de Edison, en 1878.

https://www.firstsounds.org/sounds/batchelor.php

& Joel

Fuentes:

www.firstsounds.org

wikipedia.org

www.publico.es

Más información:

En la red se puede descargar el pdf con la carta manuscrita de Martinville y toda la información sobre ella. (En inglés)

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