El Pensante

Frank Mundus, el inventor de «los tiburones asesinos»

Biografía - agosto 23, 2009

Imagen 1. Frank Mundus, el inventor de «los tiburones asesinos»

Monster-Man

Tiburón es, en cierto sentido, fruto de un golpe de mano maestro en materia de marketing. No fue por parte de Peter Benchley, el autor del libro, ni de Steven Spielberg, el director de la película. Sino por parte de un pescador de Montauk llamado Frank Mundus. Para Mundus, la clave del negocio era ser un fantasma.

Imagen 2. Frank Mundus, el inventor de «los tiburones asesinos»

Así es como consiguió cobrar a sus clientes 5.000 dólares (más de 3.500 euros) por llevarlos medio día pescando tiburones.

Todo empezó en los cincuenta. En aquella época, en los Hamptons se puso de moda el eslogan de tiburón monstruo, para referirse a la pesca de los tiburones toro, que en la zona no pasan de dos metros de largo. Mundus, que había empezado como pescador de anchoas, pensó que el término Monstruo tenia mucho potencial, así que se autobautizó como hombre-monstruo (Monster Man) y se dedicó a pescar Peces Monstruo. Así nació la leyenda del cazador de tiburones blancos de los Hamptons, y Mundus, un caballero tan excéntrico que se pintaba las uñas de cada pie de un color diferente, se convirtió en un personaje en EEUU. Entretanto, conoció y se hizo amigo de Peter Benchley, el autor de ese horror llamado Tiburón, que ha creado la estúpida idea de que esos peces son máquinas de matar.

Imagen 3. Frank Mundus, el inventor de «los tiburones asesinos»

Todo eso me lo contaba hace una semana Lenny, el dueño del restaurante Lennys On The Dock, en el puerto de Montauk, que conoció a Mundus hasta su muerte, hace poco menos de un año. A sus 47 años, atlético, con pendientes en las dos orejas, tostado por el sol y con una clara propensión a ser el centro de la conversación, Lenny parece tener un ego casi tan grande como debía de ser el de Mundus, y su tasca (es una tasca a la americana, que no tiene nada que ver con las españolas, pero que es una tasca a fin de cuentas) es una pequeña joya del kitsch. En las paredes hay tiburones de plástico (uno de ellos, con un pie de una persona saliéndole por la boca) y una impresionante serie de fotos de Lenny con veraneantes y domingueros de los Hamptons. Entre otros, están Paul Simon, Billy Joel —que aparentemente va a menudo al restaurante—, Ralph Lauren, Frank Sinatra o Jake LaMotta, el boxeador que otro ilustre lugareño, Robert de Niro, interpreta en Toro Salvaje.

Así que Mundus se dedicó a pescar jaquetones, que es el nombre que en España han recibido los tiburones blancos hasta que llegó Spielberg y nos hizo tradurilos del inglés como tiburones blancos. Sacó algunos verdaderamente enormes, de más de dos toneladas de peso, aunque sus tácticas eran bastante bárbaras: primero mataba a una ballena y luego esperaba a que los escualos vinieran a alimentarse del cadáver. Hoy eso está prohibido. Aunque de todas formas sacar un bicho de dos toneladas del agua con una caña de pescar es más que notable.

Imagen 4. Frank Mundus, el inventor de «los tiburones asesinos»

Mundus inspiró el personaje de Quint, el irascible pescador de tiburones al que el pez se come poco a poco en la película. De hecho, el barco de Quint (el Orca) es exactamente igual al de Munduis (el Cricket II). Quien quiera saber más sobre este personaje, mitad pescador, mitad showman, puede mirar aquí. Y los Hamptons inspiraron Amity, la isla que vive del turismo y en la que el tiburón amenaza con liquidar la economía local.

Hoy, los jaquetones están casi extinguidos, por lo que su pesca está prohibida. Y otros tiburones rondan estas aguas. Hace dos semanas, las autoridades retiraron un barco de Bernard Madoff del puerto de Montauk, por temor a que las víctimas de la estafa le prendieran fuego, algo que no tiene mucho sentido, dado que lo que salga de la venta del navío va a ir para indemnizar a esas mismas víctimas. El barco estaba valorado en unos 235.000 euros, menos del 5% de lo que vale el Bull, la mejor nave de Madoff.

Fuente:

elmundo.es (Pablo Pardo)