El Pensante

Las Casas embrujadas del barrio La Candelaria en Bogotá

Lugares y tradiciones - mayo 19, 2015

Imagen 1. Las Casas embrujadas del barrio La Candelaria en Bogotá
Toda ciudad con siglos de historia sobre ella comienza a albergar en sus calles y casas cientos de seres y vivencias.
Según algunas creencias, con el tiempo estas vivencias, felices o desafortunadas, comienzan a signar las energías de determinados lugares.
Así mismo, a la luz de estas teorías, muchos de sus habitantes al morir no consiguen su descaso eterno, sino que se van convirtiendo en fantasmas, que –a pesar de ya no estar en este plano- siguen habitando las viviendas que en vida les sirvieron de morada.
Un ejemplo de esto son algunas casas ubicadas en el sector turístico La Candelaria de la capital colombiana, Bogotá.
Según una crónica publicada por el diario de ese país suramericano El Tiempo, las más famosas casas que para el público son catalogadas como lugares embrujados son las siguientes:

El Café de la Bruja

Se trata de un pequeño espacio, convertido hoy en café, que se encuentra ubicado en un edificio de apartamentos, que en tiempos antiguos sirvió como calabozos a los servicios de inteligencia de ese país.
Imagen 2. Las Casas embrujadas del barrio La Candelaria en Bogotá
De acuerdo al trabajo del diario El Tiempo, los trabajadores reportan que a pesar de no haber nadie en el baño, es común escuchar ruidos dentro de él, y que incluso se puede oír como alguien baja la cisterna del inodoro.
Para la mayoría, este tipo de fenómenos están relacionados con las muchas torturas y homicidios que se realizaron en el lugar, cuando este fungía como espacio de reclusión y castigo.

Instituto Colombiano de Antropología

En la actual sede de la institución que se encarga de los estudios antropológicos en esta capital latinoamericana, sus trabajadores dicen que también se pueden ver y escuchar a los antiguos dueños de esta casa.
Según lo reseñado por el diario El Tiempo, en referencia a esta casa existe una leyenda que da cuenta de un par de esposos que se amaron muchísimo.
No obstante, la vida no les obsequió la fortuna de tener hijos. Así que en la vejez se tenían solo el uno al otro.
Imagen 3. Las Casas embrujadas del barrio La Candelaria en Bogotá
Cuentan que todas las mañanas acostumbraban a tomase una tasa de café en el balcón que aún adorna la casa.
Dicen que cuando la mujer murió, el dolor del hombre fue tan grande, que decidió no enterrarla. Por el contrario la embalsamó, para que su cuerpo le hiciera compañía.
Los empleados y algunos transeúntes –según refiere el diario granadino- dicen que en el a veces se puede ver la sombra de la pareja en el balcón. 
Sin embargo, esa no es la única leyenda que habita en esa casa. En el patio de lo que es hoy la sede del Instituto Colombiano de Antropología existía un naranjo que era famoso por estar todo el año floreado.
Luego de 227 años de extremada frondosidad, según cuenta el diario El Tiempo, el naranjo se secó misteriosamente.
Dicen que permanecía así, gracias a los cuidados del espíritu de una mujer que fue enterrada ahí por su esposo celoso, luego de matarla.
 Algunos creen que el espíritu logró por fin su camino al descanso, y por eso abandonó el naranjo, ocasionando que este muriera también.
 

ANTIGUA CASA DE JOSÉ MARÍA CORDOVÉZ 

Cerca de esta casa del balcón y el naranjo, se encuentra también la que sirviera de morada al autor de las “Reminiscencias de Bogotá”, el cronista José María Cordovéz.
Según cuentan algunos, en esta casa, se encontraron cadáveres enterrados en las paredes.
Hecho al que sus habitantes actuales atribuyen la presencia de dos entidades, que continúan con su vida como si siguieran vivos.
Imagen 4. Las Casas embrujadas del barrio La Candelaria en Bogotá
En la primera planta de la vivienda, según cuentan, se puede ver el fantasma de una mujer que desordena la cocina, y golpea las puertas fuertemente.
En el segundo piso, en cambio, aseguran sus habitantes, se puede escuchar la voz angustiada de un hombre que llama a su madre, y al que en ocasiones se le puede ver fumando en los pasillos o en las escaleras de la propiedad.
Al parecer, según afirman algunos, la muerte no significa abandonar el espacio donde se ha vivido.
Aparentemente algunas circunstancias o asuntos pendientes ocasionan que las personas se queden atadas a este plano, y habiten los mismos lugares que en vida, tal vez repitiendo una y otra vez ciertos hechos.
¿Conoces otras casas donde al parecer continúen habitadas por sus antiguos dueños, aun cuando estos ya no estén entre los vivos?
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Fuente de imágenes: 1. Pixabay.com; 2. noticiascaracol.com; 3. lacandelaria.info