El Pensante

Los demonios femeninos del antiguo Japón

La cultura japonesa es de las más místicas y llena de poderosos seres mitológicos y espirituales que asombran a quienes conocen un poco de esta milenaria tradición nipona. Algo de lo más sorprendentes son las mujeres terroríficas o mejor, las entidades malignas con apariencia de mujer, que relatan las viejas leyendas de ese país.

Estas entidades maléficas, según dicen los escritos y creencias orientales, suelen atormentar a los vivos y extraerles su energía psíquica y vital, sin que éstos lo noten. Son los causales de adulterios, crímenes, bajezas de todo tipo, etc. Los monjes budistas y los shivaístas saben conjurarlos con mantrams védicos. Veamos en seguida: algunos de los demonios femeninos del antiguo Japón.

Yama Uba

Se trata de una feroz y malévola mujer que practicaba la brujería en vida y se transformó en un demonio. Habita en las zonas montañosas y le gusta atrapar a los forasteros que pasan por sus regiones, para devorarlos. Se les aparece como una joven muchacha que los seduce y les ofrece posada.

La historia la muestra como una víctima de la terrible hambruna que azoló a todo Japón. Como sus padres no podían mantenerla, la abandonaron en un área boscosa para que se perdiera y falleciera de hambre. Pero ella se resistió a perecer, así que luchó instintivamente por su vida y se refugió en una cueva, donde pasaba días y noches al punto de enloquecer y empezar a comer humanos, cuentan las leyendas.

Ubume

Se entiende en la cultura nipona, que una Ubume es una mujer que pierde la vida mientras está dando a luz, o debido a ello. Dicen que su alma queda vagando y penando por su hijo, convirtiéndose en una entidad fantasmagórica.

Muchas personas dicen haber sido visitadas por ubumes que les dejan de regalo hojas secas, porque tomaron lo que vieron necesario para sus hijos, de esas casas. Son una especie de ente que roban pañales, leche, talcos, entre otras cosas. Si tanto la mujer como su primogénito fallecen en el parto, este fantasma se aparece en forma de un ser femenino con un niño en brazos en las noches de lluvia.

Quienes van caminando y ven a una mujer con un bebé en brazos pidiendo ayuda para cargar al pequeño, puede ser una ubume, dicen las leyendas, y entonces si le recibe el niño en brazos éste se convierte en una piedra pesada que resulta aplastando la víctima.

Nukekubi y Rokurokubi

Son dos demonios femeninos: una no tiene cuello y la otra, tiene un cuello elástico. En vida eran dos hermanas que fueron maldecidas como castigo por haber sido adúlteras y haber ofendido a los dioses.

Oiwa

Su historia es muy conocida en todo Japón. Oiwa fue una mujer víctima de la crueldad y adulterio de su esposo, quien para poderse casar con una joven muchacha heredera de una gran fortuna, decidió envenenarla y dañarle el rostro. Oiwa no murió, pero sentía como si lo estuviese por como quedó desfigurada. Poco a poco se fue volviendo loca hasta que perdió a vida.

Pero oh sorpresa, cuando se transforma en una entidad maléfica decidida a tomar venganza, por lo que se dedicó a atormentar al infiel y despiadado esposo, a quien con frecuencia se le aparecía en linternas de papel. Esa entidad no sólo se vengó, sino que según la leyenda, sigue atacando a hombres adúlteros.

Hannya

Todos los demonios descritos en este listado, según los sacerdodotes budistas japoneses, son de una jerarquía media, por lo que se les puede conjurar con mantrams. Su apariencia se distingue por sus cuernos y colmillos terroríficos. En el caso concreto de las Hannya llegan a superar en poder a las Namanari, pero siguen siendo débiles antes los rezos budistas.

Nure-onna

También se le conoce como la mujer reptil. En diversas sub culturas niponas coincide este personaje mitológico. Se dice que es una horrenda criatura capaz de tomar la forma que desee, pero principalmente de una hermosa dama seductora para atrapar a sus víctimas.

Tiene cabeza femenina pero cuerpo de una feroz serpiente. Dicen que se aparece en las orillas de los ríos o en las playas. También engaña a quienes ha escogido, tomando la forma de una mujer con un niño en brazos que pide ayuda y en un instante de despiste, la Nure onna se lanza sobre el ingenuo y le succiona la sangre.

Imagen: wikipedia.org