El Pensante

Uso de las comillas

Idiomas y lenguaje - febrero 7, 2017

Quizás uno de los signos ortográficos más usados, después de la coma (,) y el punto (.) sean las comillas (“”) las cuales son empleadas casi siempre para resaltar palabras o expresiones, así como para citar textos de otros autores en el propio.

Imagen 1. Uso de las comillas

Comillas, tipos y normas

Así mismo, en cuanto a las comillas, la Real Academia Española de la Lengua indica que, dentro del Español, pueden distinguirse tres tipos diferentes de comillas, cada una con su nombre y sus propias normas de notación. En este sentido, resulta pertinente explicar cada una de ellas:

Comillas latinas

También conocidas como Comillas españolas o angulares, este signo ortográfico cuenta con la notación (« ») la cual debe escribirse en todo momento en el centro del renglón o línea, teniendo cuidado de usar siempre el signo para abrir y cerrar el entrecomillado, los cuales en toda circunstancia deben ir pegados a la primera y última palabra, correspondientemente. Por lo general este tipo de comilla es el elegido por los editores, dejando los otros tipos de comillas para entrecomillar textos que se encuentran previamente entre comillas.

Comillas inglesas

Por su parte, las comillas inglesas cuentan con la notación (“ ”). Así mismo, en todo momento debe anotarse tanto el signo que abre comillas, como el que lo cierra, teniendo además especial atención en anotarlos en la parte superior o alta del renglón o línea, así como de unirlos siempre a la primera y última palabra del texto que se encierre entre ellas. Este signo es destinado casi siempre por los editores para entrecomillar un texto que se encuentra ya dentro de comillas angulares, aun cuando también puede usare solo y con la misma función que las comillas latinas.

Comillas simples

Finalmente, las comillas simples se anotan de la siguiente manera (‘ ’) contando también con la norma de deber anotarse en todo momento –con su signo para abrir y su signo de cierre- en la parte alta del renglón, teniendo cuidado que cada una de ellas esté unida de forma correspondiente a la primera y última palabra del texto que se entrecomille. Igualmente, son destinadas a encerrar dentro de comillas, textos que a su vez pertenecen a anotaciones muchos más extensas, las cuales a su vez se encuentran ya dentro de comillas.

Regla general

De igual forma, como regla general para los tres tipos de comillas es la necesidad de no dejar espacio tampoco entre las comillas –sea cual sea el tipo usado- y los signos de puntuación que puedan venir después de ellas, como por ejemplo la coma (,) y el punto (.) los cuales deberán ser anotados inmediatamente a continuación. Sin embargo, si lo que sigue al texto entrecomillado es otra palabra, entonces sí debe dejarse un espacio entre la comilla de cierre y el próximo vocablo.

Usos de las comillas

Por otro lado, la Real Academia Española de la Lengua ha dictado también sobre los distintos usos y empleos con los que cumplen las comillas dentro del texto, como signo ortográfico, a fin de que exista un uso homologado de éste en todos los hablantes del Español. Al respecto, se pueden distinguir entonces los siguientes usos:

Para citar

Uno de los principales y más extendidos usos que se les da a las comillas, dentro del Español, es el de enmarcar las citas textuales que se hagan dentro de un texto, para esto se estilaba encerrar dicho texto entre comillas –casi siempre latinas- separándolo del texto si la cita superaba las treinta palabras, en cuyo caso se anotaba aparte, manteniendo el entrecomillado. Así mismo, si el texto superaba el párrafo, cada nuevo fragmento llevaba antes de la palabra inicial comillas de cierre, para representar que formaba parte de la misma cita. No obstante, esta norma de estilo ha variado un poco, puesto que en la actualidad, cuando el texto supera las treinta palabras, se elude el uso de comillas, sino que la cita se separa del texto, anotándose aparte, y colocándosele un punto menos del texto principal, así como un sangrado mayor.

Palabras textuales

Igualmente, no sólo existen citas conformadas por oraciones o párrafos, sino que el autor de un texto también puede citar de forma textual alguna palabra, dicha por la persona a cuyo discurso se refiere En este caso, pueden usarse también las comillas latinas, o en caso de encontrarse dentro de un texto ya entrecomillado, se puede optar por las comillas inglesas, por ejemplo:

«El cantante confesó sentirse “pleno y satisfecho” con la gira realizada a través de Latinoamérica, en marzo de este año».

Pensamiento de personajes

Así también, dentro del desarrollo de un discurso se puede hacer alusión no sólo a la declaración textual de un personaje, sino también sobre uno de sus pensamientos, el cual por ser reseñado de forma textual, deberá ir también entre comillas. En este sentido, se anotará de la siguiente forma:

«¡Ojalá esta vez sí se fije en mí!», pensó Natalia, mientras servía el jugo que repartiría a los invitados.

Citar títulos

Dentro de los textos –académicos sobre todo- puede suceder que el autor se vea en la necesidad de citar un trabajo, un poema o el título de un artículo, relacionado con el tema que desarrolla. En este caso, suelen emplearse igualmente las comillas, para encerrar el título al que se hace referencia. Por ejemplo:

Cuando Jaime leyó por primera vez «La Odisea» sintió que toda su historia cobraba sentido: había nacido para ese momento.

Llamar la atención

Otro de los usos que tienen las comillas, en el Español, es el de llamar la atención sobre determinadas palabras, a fin de destacar su existencia, bien porque tengan un sentido vulgar, impropio o incluso irónico.

Palabras de otros idiomas

También se suele usar comillas dentro de un texto para indicar cuándo una palabra proviene de un idioma distinto a la lengua que se usa para redactar el texto. No obstante, en la actualidad, la mayoría de los editores eluden este uso, prefiriendo emplear para estos casos la letra itálica.

Fines lingüísticos

La Academia también indica que las comillas, sobre todo las comillas angulares o españolas, son empleadas por los lingüistas para encerrar las palabras a las que se hagan referencia dentro del texto, por ejemplo:

La palabra «pérdida» es una palabra esdrújula, que cumple la función de sustantivo, mientras que su forma «perdida» constituye un adjetivo.

Para encerrar traducciones

De igual manera, dentro de textos de carácter lingüístico puede ocurrir que se haga alusión a palabras en otros idiomas, cuya traducción sea anotada inmediatamente después, en este caso la Academia dicta la pertinencia de usar comillas simples, por ejemplo:

Etimológicamente hablando, la palabra «Acróstico» proviene de un vocablo griego compuesto por las voces ákros ‘extremo’ y stikhos ‘verso’.

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