El Pensante

Científicos logran “insertar” información directamente en el cerebro de unos monos

Ciencia - diciembre 19, 2017

Imagen 1. Científicos logran “insertar” información directamente en el cerebro de unos monos

Cerebro

¿Cómo funciona el cerebro?

Esencialmente, recibiendo y procesando información. Por ejemplo, cuando vemos algo las señales de luz golpean nuestros ojos, activando fotorreceptores y enviando señales eléctricas a la parte trasera del cerebro, que es realmente quien “forma” la imagen. Si se pudiera enviar la señal eléctrica al cerebro formaría una imagen igual, aunque no estuviera conectado a ningún ojo.

Como nota al margen, esto abre la posibilidad de que todos nosotros seamos realmente cerebros en una jarra, recibiendo los estímulos que hacen “real” nuestro mundo. Un tanto terrorífico, si me preguntan.

Hace ya más de un siglo comenzó a imaginarse el tiempo en el que se crearía una máquina capaz de “insertar” pensamientos y conocimientos en la cabeza de las personas. En la actualidad, gracias a los experimentos de un grupo de científicos de la Universidad de Rochester parecemos estar un poco más cerca de esto.

Insertando información en un mono

El experimento es extremadamente sencillo. La complejidad del cerebro aún no permite la inserción directa de información compleja.

Esencialmente, lo que se hizo fue entrenar un grupo de monos para obtener recompensas con un juego. Varios objetos diferentes estaban dotados de luces LED, y dependiendo de cuál se encendiera el animal debería realizar una acción diferente (girar la esfera, jalar la palanca, oprimir el botón, etc.). Les tomó algo de tiempo, pero pronto estaban jugando con bastante pericia y reclamando las recompensas.

El siguiente paso fue estimular partes específicas del Cortex premotor a la par con figuras. Hay que tener en cuenta que esta estimulación se presentó directamente en el cerebro: esto significa que no hubo sensaciones tanto como “pensamientos” o reacciones eléctricas cerebrales. Cada área de estimulación se relacionaba con una de las actividades.

Con el tiempo se retiraron las luces, y únicamente con la información transferida directamente a su cerebro los monos supieron qué hacer. Ya no necesitaban ver las luces, bastaba con las señales eléctricas en el cerebro.

Los investigadores aclaran que no están seguros de lo que habrán sentido los animalitos. Pueden haber visto algo, o sentir un “toque” en una parte de la piel. Puede que se les aparezca una luz, una idea o un pensamiento recurrente. Lo importante aquí es que el cerebro puede traducir esta información “novedosa” en información conocida con apenas unos minutos de entrenamiento, lo que abre la puerta a aplicaciones más complejas.

Bibliografía:

  1. https://www.nytimes.com/2017/12/07/science/brain-information-monkeys.html?mabReward=ACTM7&recid=0xinfXj8HWgqyr7iDln9guN9Cec&recp=3?src=recg

Imagen: nytimes.com