Historia del libro

A pesar de que en plena era tecnológica, alguien podría colocar en duda la siguiente afirmación, en realidad el Libro –así como su mensaje escrito- constituye una de las creaciones más revolucionarias, que haya podido concebir el hombre.

Definición de Libro

Sin embargo, resulta pertinente, antes de continuar ahondando en la trascendencia, aportes y evolución del Libro, detenerse a revisar –a fin de homologar conocimientos- cuál es la definición técnica de libro, es decir, qué se entiende actualmente cuando se nombra el sustantivo con el que se denota este objeto. Al respecto, la mayoría de las fuentes optan por citar la definición que promulgara la Unesco, en el año 1965, en París, y que posteriormente ratificara durante el año 1985, en Sofía, Bulgaria, y que se enfoca en definir al libro como toda publicación impresa, escrita o incluso pintada, que sin importar el tema, tenga como soporte el papel –aunque acepta también otros materiales como pergamino o vitela- que se encuentren unidas por un lado,  cuente con tapas, y que sobre todo tenga más de 49 páginas, es decir, más de 25 hojas.

Definición actual de Libro

No obstante, el advenimiento de la tecnología, ha generado igualmente cambios en el concepto propio de Libro, y aun cuando en el ámbito impreso, dicha definición siga guiándose por la concebida por la Unesco, en realidad, en la actualidad se conoce también como libro a aquella publicaciones digitales, las cuales cumplen con las características de constituir contenidos (palabras, fotografías, pinturas digitalizadas) las cuales conforman un conjunto u obra, y trasciende las 49 páginas, sólo que su forma de lectura no se realiza a través del objeto libro, sino de dispositivos electrónicos. Así mismo, pueden constituir parte de Bibliotecas Digitales.

Historia del Libro

Empero, el camino transitado por el Libro, desde su concepción hasta la creación de libros digitales, es una larga lista de innovaciones y creaciones, que fueron constituyendo a través de los siglos su propia evolución, y que conforman también su Historia, la cual puede resumirse en grandes rasgos, en los siguientes momentos:

Edad Antigua

El concepto de Libro, entendido como la palabra grabada o impresa, surge eventualmente después de la invención de la Escritura. En este sentido, los historiadores han señalado que el primer soporte en donde el hombre se dedicó a anotar y escribir información de importancia para él, fue la piedra. No obstante, sería la madera la que ofrecería el mejor soporte –quizás por su nobleza  y menos rigidez que la piedra, a aquellos primeros libros primitivos. De hecho, según apuntan algunas fuentes especializadas, la palabra “liber” e incluso “biblos”, antiguos vocablos de donde se origina la voz “libro” significa –etimológicamente hablando- “corteza de árbol”, lo que da idea de cómo se obtenía aquellos primeros soportes, en donde el hombre antiguo escribió sus primeros libros.

Luego de esto, a medida de que cada civilización sintió la necesidad de escribir y almacenar lo escrito, comenzaron a sucederse una serie de aportes e innovaciones, que pueden estudiarse según la civilización que les dio vida:

  • Sumerios: tal vez uno de los principales aportes de esta cultura fue  la aplicación Tablas o Tablilla de arcilla, las cuales eran bloques planos de barro, en donde se grababan con ayuda de un punzón de madera, los caracteres de la escritura cuneiforme, manejada por estos pueblos. Luego se secaban al sol y se horneaban, consiguiendo su dureza, y almacenándose en bibliotecas, diseñadas para proteger estos libros de las condiciones climáticas. Las tablillas de arcilla más antiguas encontradas parecen datar del año 3000 a.C., y eran usadas por casi todos estos pueblos para dejar registro a asuntos inherentes a la organización del Estado (contabilidad, leyes, edictos, etc.)
  • China: por su parte, los chinos también buscaron materiales que les permitieran crear mejores soportes. De esta manera, hacia el año 2000 a.C. idearon  un sistema en base a tablas de bambú, las cuales unían por un extremo, con la ayuda de cuerdas. Así mismo descubrieron –aun cuando era un método muy costoso y demorado- que podían emplear la seda para escribir con ayuda de pínceles, fabricados con pelos de animales.
  • Egipto: regresando al Oriente Medio, resalta especialmente el aporte hecho por el Antiguo Egipto, civilización que cambió el uso de tablillas de arcilla por el de papiro, el cual puede definirse como una lámina flexible, hecho en base a la planta papiro, propia de esta región geográfica. No obstante, este material permitió a los egipcios a descubrir un soporte mucho más flexible, y que ofrecía una superficie mucho mejor para escribir con tinta. Así mismo, resultaban mucho más livianos y transportables que las tablillas de arcilla. Con el tiempo, de Egipto, el papiro pasó a la cultura griega y a la romana. Se cree que su descubrimiento ocurrió cerca del año 3035 a.C. Igualmente, es al rollo de papiro, a quien se le debe la palabra volumen, pues los egipcios lo bautizaron volumina, vocablo con el que designaba en plural los distintos rollo de papiro.
  • Pérgamo: así mismo, Asia siguió brindando sus aportes a la Historia del Libro. Al respecto resalta especialmente la creación del pergamino, cuya creación se le atribuye al rey Eumenes III, soberano de Pérgamo, antigua civilización de Asia Menor, en el actual territorio de Turquía. Se trataba de una delgada lámina, obtenida en base a pieles de animales, que por un lado absorbían y fijaban muy bien la tinta, al tiempo que ofrecía mayor resistencia al paso del tiempo, siempre que estuviese tratada adecuadamente. No obstante, y aun cuando fue una opción que poco a poco desplazó al Papiro, resultaba un material bastante caro y difícil de procesar, lo que terminó haciendo del libro un objeto bastante caro.
  • China y el papel: de igual forma, China volvió a marcar pauta en la lista de innovaciones que formaron parte de la evolución del libro, constituyéndose como uno de los descubrimientos más importantes el del papel (ver más en Historia del papel) cuya creación es atribuida a Ts´ai Louen. Perfeccionada la forma de hacer papel, los chinos –pues Europa pasaría años en conocer este soporte- habían conseguido un soporte liviano, flexible, impermeable –ya que el papel era tratado con engrudos a base de almidón- y sobre todo que ofrecía poca resistencia a los pinceles y plumas. Así mismo, China marcó pauta en los diseños de libros, distinguiéndose sobre todo los libros de rollo, los libros mariposas y los libros giratorios.
  • Grecia y Roma: por su parte, estas culturas desarrollaron el arte de la escritura sobre papiros, así como sobre tablas de arcilla, sobre las que eran puesta cera, sobre la que se grababan los caracteres con ayuda de estilógrafos. De igual forma, dieron vida a importantes bibliotecas, así como los primeros pasos hacia la comercialización del libro. Igualmente, la civilización romana, hacia el año I a.C. dio paso también al arte de la edición, incluso es a los romano a quien se le atribuye también la incorporación de códice (aproximadamente entre el siglo II y III d.C.) librillos hechos de pergamino y cocidos, lo cual constituye uno de los primeros objetos que en su forma –más que en su idea- se parece a lo que en la actualidad se conoce como libro impreso.

Edad Media

Tal vez uno de los momentos más importantes en la Historia del Libro sucedió en el siglo VIII, cuando los árabes aprendieron a hacer papel, implementando la misma técnica que los chinos, llevándolo con ellos a Europa (hacia el siglo XII) y haciendo que Occidente conociera este material. Así mismo, gracias a las impresionantes bibliotecas creadas por los musulmanes, Europa pudo conocer casi de primera mano las obras y libros escritos por los griegos y demás civilizaciones asiáticas y del Medio Oriente, lo que constituyó un importante aporte a la cultura occidental europea.

Sin embargo, durante la Edad Media, el Libro, hecho esencialmente en pergaminos, fue de uso religioso, casi de forma exclusiva, textos que lograron conservarse, gracias a la acción de los monjes y monasterios que los custodiaron a pesar de las grandes invasiones y guerras que sacudieron el medioevo. Así mismo, según reza la historia, durante esta época los libros eran copiados por monjes y monjas, que no sabían leer, sino que se daban la tarea de copiar en las pieles de animales –pergaminos- los caracteres que observaban en el original, siendo una de las mayores innovaciones en términos editoriales la decisión de colocar la primera letra –letra capitular- de forma mayor que el texto, así como adornarlos artísticamente. De igual forma, la copia de un libro constituía un trabajo tan meticuloso.

Así también, la lectura era una actividad destinada casi en su totalidad a los religiosos de mayor poder, así como para los nobles, pues el grueso de la población era analfabeta. No obstante, la copia, conservación y consulta de las obras antiguas no respondían a intereses culturales, sino netamente históricos y filológicos, a fin de entender cómo los antiguos habían interpretado los textos antiguos, hecho que constituyó también la censura de algunos libros e incluso su destrucción, pues para decidir su reproducción o almacenamiento pesaban razones religiosas.

No obstante, hacia el final de la Edad Media, el libro dejó de pertenecer exclusivamente al ámbito monástico, logrando un nivel mayor de difusión, aun cuando la copia y producción de textos seguía siendo un proceso demorado y costoso. Sin embargo, las bibliotecas se multiplicaron en la Europa de la Edad Media, aunque el acceso a la lectura seguía siendo propio de los religiosos, la nobleza y la clase burguesa emergente.

De igual forma, hacia los últimos años de la Edad Media –y aun cuando China había avanzado suficiente en el desarrollo de técnicas de impresión, a través de la xilografía, e incluso desarrollado su propio sistema de tipos móviles- en realidad fue Gutenberg y su imprenta, creada hacia el año 1440 (ver más en Historia de la imprenta) la creación que dio paso a la industrialización del libro, haciendo que sus costos se redujeran de forma importante, y ayudando a su difusión.

Edad moderna

Por su parte, la Edad Moderna constituye la época en la cual la civilización occidental aprendió técnicas que le permitían elaborar papel de forma continua, como por ejemplo la máquina creada en 1799 por Nicholas Louis Robert, ingeniero mecánico de origen francés, quien se convirtió en el primero en patentar una máquina que permitía este proceso. Así mismo, la Imprenta comenzó a llegar a territorios importantes, como por ejemplo Suramérica, en donde fue llevada en el siglo XV, por primera vez al Perú. Igualmente, la imprenta constituyó un elemento indispensable para la difusión de las ideas de la Ilustración, y aun cuando la lectura era una actividad un poco más común, la mayoría del vulgo continuaba siendo analfabeta.

Edad Moderna

Así mismo, como un legado directo de la Revolución Francesa, durante el siglo XVII, la imprenta y el libro, así como los distintos medios impresos, sirvieron como medio de comunicación vital para los movimientos independentistas que se desarrollaron en este continente. Así mismo, en materia editorial, a finales del siglo XIX, el inventor alemán, Ottmmar Mergenthaler, logra la invención de la linotipia, lo cual hace que el proceso de impresión de libros sea mucho más mecánico, acelerando la capacidad de impresión.

Por otro lado, desde principios del siglo XX, la Humanidad entró en un verdadero proceso por lograr erradicar el flagelo del analfabetismo, por lo que se emprendieron grandes campañas alfabetizadoras, que con la mano del Libro, llevaron luces a muchas regiones y niveles sociales. Con respecto a las técnicas editoriales, a partir de 1990, la civilización conoció la imprenta digital, la cual facilitaba mucho más el proceso de impresión. Igualmente, a partir del advenimiento del internet y la era del mundo digital, el libro –aun cuando en su contenido y forma sigue siendo libro- migró a un soporte paralelo: el libro digital.

Imagen: pixabay.com

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Bibliografía ►



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