Historia de las inyecciones de perfume. Parte I

Cómo oler bien a base de inyecciones

Existió un momento en la historia, que el uso del perfume era considerado de mal gusto; en pleno siglo XIX en París se buscaba la forma en poder usar aquel producto sin pasarse de los límites sociales establecidos y fueron tantos los métodos que se inventaron, que llegaron hasta aplicarse bajo la piel.

Una práctica insalubre que pone a la mira, como los medios de la sociedad y las costumbres podrían someter la voluntad de damas que se veían rodeadas de ideales que debían cumplir, puesto que si no lo hacían no serían consideradas como valiosas, llegando punto de aplicarse perfume en sus venas.

La moda de aplicarse perfume con agujas

Usar fragancias aromáticas es algo que ha estado presente en la vida del ser humano: para ritos o ceremonias, como un simple maquillador y finalmente, como un producto cosmético; fue así que, gracias a la producción en masa que trajo consigo la revolución industrial y el aumento de la publicidad, que tanto hombre como mujeres comenzaron a usarlas más habitualmente.

Sin embargo, fue durante el siglo que mencionamos al principio, que el perfume adquirió gran popularidad y se podía encontrar una gran variedad de aromas y precios, lo cual permitió que el producto estuviera al alcance de más de uno. Los empresarios vieron en el perfume un producto no sólo cosmético, sino como fumigador el cual ayudaba a neutralizar el miasma, lo cual era el olor causado por enfermedades.

Manuales para el buen uso del perfume

Anteriormente, se podían encontrar varios compilados que aconsejaban a las mujeres que fragancias usar, cuanto usar y en donde aplicar; hacer uso del perfume era un indicador de estatus y de una apariencia atrayente, pero existía un límite moral y la persona que se sobrepasara en su uso sería considerado como vulgar. En el caso de las damas, se les indica aplicar perfume en sus pañuelos, tendidos, zapatos y en el papel de escribir mas no en su piel.

No obstante, podemos encontrar diferentes anuncios del siglo XX en que las costumbres empezaron a cambiar y el perfume comenzó aplicarse directamente en la piel, la obsesión por tener un olor agradable y atrayente sobrepaso el límite y algunas mujeres comenzaron ingerir o inhalar el producto, hasta el punto de inyectarlo. Fue tal el suceso, que varios periódicos estadounidenses comenzaron a publicar como la moda parisina había llegado a New York y como las mujeres de la alta sociedad norte americana se inyectaban perfume con el objetivo de ‘emanar desde sus poros el dulce aroma y perfumar el espacio que las rodeaba.’

Un perfumista estadounidense comentó lo siguiente a un medio local (The Chanute Times): “Importé varias cajas de perfumes hipodérmicos, todo se ha vendido, así que verás la moda ha conquistado América. Los perfumes ordinarios no despiden olor y debe usarse una preparación especial creada por un químico francés. Unas pocas gotas en la sangre y una dama se convertirá en una gran flor fragante.”

Los críticos de ésta moda no se hicieron esperar

Se decía que las personas que seguían esta moda, eran aquellas que no podían permitirse comprar extractos aromáticos caros y que de esta forma lograban retener en su cuerpo el olor. La comunidad médica estadounidense dio también su veredicto, aparte de mencionar los efectos colaterales que podía traer aquella costumbre, el hábito era detestable si se usaba en exceso: “una mujer bien arreglada no necesita inyectarse perfume, las bolsitas delicadamente perfumadas son todo lo que necesitas para obtener una dulzura corporal.”

Las opiniones eran bastante variadas: algunos las consideraban inofensivas exclamando que cuál era exactamente la diferencia entre un medicamento fuerte que producía fuertes olores en el cuerpo a una olorosa inyección hipodérmica. Como es de esperar se conocieron opiniones contrarias en las que hablaba de como literalmente las mujeres se estaban envenenando y como su efecto tóxico haría colapsar su sistema nervioso, causando dolores, que era casi imposible usar una cantidad mínima de aroma para generar un olor agradable debido a que el resto de órganos y tejidos absorberían la esencia.

Otro investigador mencionó como las inyecciones hipodérmicas, no serían capaces de producir tal aroma y que existen muy pocos aceites volátiles capaces de perfumar, lo único que haría sería dar olor al aliento. Y en su momento, la comunidad médica llegó a pedir que la práctica de inyectarse fuera castigada por ley.

Fuentes:

Fuentes:

  1. https://www.em.com.br/app/noticia/gerais/2014/03/01/interna_gerais,503413/lanca-perfume-que-ganhou-os-saloes-no-inicio-do-seculo-passado-ainda-traz-lembrancas.shtml
  2. https://www.wondersandmarvels.com/2015/08/high-on-fragrance-the-nineteenth-century-perfume-launcher.html
  3. https://www.modernlanguagesopen.org/article/10.3828/mlo.v0i1.36/
  4. https://www.youtube.com/watch?v=eGAlSZZF0Ic&t=6s
  5. https://www.boasaude.com.br/artigos-de-saude/2761/-1/lanca-perfume.html

Imágenes: 1. https://www.youtube.com/watch?v=eGAlSZZF0Ic&t=6s 2. em.com.br 3. https://www.wondersandmarvels.com/

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Bibliografía ►

El pensante.com (marzo 31, 2022). Historia de las inyecciones de perfume. Parte I. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://elpensante.com/historia-del-perfume-parte-i/