Historia del pintor Zdzislaw Beksinski

La aterradora pintura de las pesadillas

En más de trescientas pinturas, el artista polaco dejó al mundo una impresionante obra que no tiene comparación. Es cierto que pintoras mexicanas como Remedios Varo y Leonora Carrington también entraron al arte surrealista con técnicas figurativas que vale la pena percibir profusamente.

La obra de Beksinski, especialmente sus pinturas, nos transmiten al infierno: A las pesadillas distópicas y más sombrías que un pincel puede dar, a lugares destrozados como si una bomba nuclear, una pandemia o algo muy aterrador hubiese dejado un espantoso cementerio en ruinas.

Para comprender un poco la obra de este pintor polaco, debemos conocer sus aspectos biográficos. Su vida al igual que su obra, terminó siendo una triste pesadilla. El trágico fin de su familia y de él mismo, podría ser sólo el epílogo de una profunda creatividad oscura.

Infancia y vocación profesional

Originario de Sanok, un pueblo al sureste de Polonia, el joven Beksinski creció en una atmósfera de decaimiento y abandono. De una nación que históricamente fue invadida y destruida por sus vecinos, ahora vivía una infancia en una patria tomada por nazis y soviéticos.

Pero como parte de la vida es asimilar y normalizar cualquier estado de pesadumbre, Beksinski aprendió a contemplar la belleza en la ruina. Desde joven lo vemos jugando con los cartuchos de las municiones frente a un fuerte militar, tal vez a manera de abrazar la desgracia.

Con el pasar de la guerra, su familia viajó a Cracovia donde entró a estudiar arquitectura. Una carrera elitista y con muchos tecnicismos que lo llevó a fijarse en los detalles arquitectónicos, especialmente en las imperfecciones, en las grietas. Sus primeros trabajos en la construcción lo llevaron a supervisar obras. Este oficio que odiaba lo dejó por una pasión que siempre tuvo en sus sueños.

Gracias a materiales que sobraban empezó a fortalecer sus hobbies escultóricos, hasta el punto de tomar una decisión que lo llevaría a un camino totalmente distinto del que llevaba hasta ahora.

Un cambio de rumbo

Al igual que muchos pintores, como Kandinsky, él terminó dejando su oficio profesional para irse a las artes. Empezó con la fotografía, la escultura y la pintura. Con la pasión y la dedicación de un profesional, fue guiándose, inicialmente, a un estilo abstracto donde él buscaba comprender la parte más oculta de su alma.

El periodo que siguió desde los años sesentas hasta los ochentas, él mismo lo denominó “periodo fantástico”. Buscó capturar sus sueños desde una perspectiva surreal y se apoyó en todas las técnicas que tuvo a la mano.

Llevar una narrativa tan compleja como la de un pensamiento lleno de símbolos arquetípicos fue un trabajo a todas luces representativo de un algo desvanecido que lograba capturar de sus propios sueños. Los matices de sus composiciones, el barniz oscuro y contrastante será el núcleo del color abrigado en sus formas que irían estabilizándose a través de los años.

Materiales y autonomía

No tuvo una preparación formal en pintura. Beksinski mismo hacía sus oleos en acrílico y óleo y los paneles los hacía el mismo de manera artesanal. El acercamiento a una pintura cada vez más exigente y precisa pasó antes por el fotomontaje y la fotografía. Su fama comenzó en 1964, luego de una exitosa exposición en Varsovia donde empezaría a ser el pintor más importante de la Polonia contemporánea.

El propio pintor en sus entrevistas dijo que “me gustaría pintar como si estuviera fotografiando sueños” y toda su vida se volvió esa búsqueda. Decía que su desarrollo artístico era autónomo aunque siempre mencionó que su influencia principal fue el jesuita Tadeuz Brzozowski, así como el realismo fantástico vienés a la cabeza de Ernst Fuchs y H.R. Giger.

Elementos claves de sus composiciones

No hablamos de sueños felices cuando nos referimos a Beksinski. Su obra está llena de oscuridad, de sombras, de muerte. Los colores que eligió, los rojos, anaranjados, amarillos oscuros, negros y plateados, enmarcaban los trazos de figuras muertas.

Cuerpos inertes abrazados, rostros sin cara, edificios desolados y decorados con redes de telarañas metálicas, antiguas figuras autoritarias, campos polvorientos, seres demoniacos vomitando huesos y atmósferas llenas de pesadumbres son algunos de los reflejos enmarcados.

Así mismo, esto produce un ánimo de soledad, de tristeza, de espanto. Sus pinturas están llenas de dolor, de desesperanza y horror. Aparentemente son pinturas que enmarcan lo onírico pero por el resplandor figurativo tienen una expresión fuerte en sus trazos.

Otro de los elementos claves de la composición pictórica es que al momento en que empezaba a pintar, el polaco se ponía sus auriculares y escuchaba música clásica mientras delineaba sus sueños.

Con el pasar de los años, sus pinturas que tenían una atmósfera abstracta empezaron a irse hacia el surrealismo. Entonces lo que pintaba dejaba elementos demasiado abstractos, ideas simbólicas, para abarcar en su totalidad conceptos propios que sobrevivían, como  mezcla de conceptos, figuras y emociones.

En un cuadro el pintor podía irse demasiado lejos. La libertad de expresión llevó sus composiciones a desarticular conceptos del amor, la esperanza y el progreso en sus contrarios, las muerte, la ruina y la soledad. Aunque siempre la idea fija era la muerte.

Fruto de una visión de vida pesimista, uno pensaría que el pintor vivía desgracias, pero al contrario, su vida familiar y profesional estuvieron llenas de fama y esperanza. Aparentemente, uno pensaría que el pintor estaba trastornado. La verdad es mucho más oscura, un acertijo: el pintor no le interesó crear mundos macabros, él incluso decía que el interés seguía siendo abstracto, las formas y colores eran lo que le terminaba entreteniendo.

Su pintura fue la cúspide del terror pero al mismo tiempo el polaco, que era un ermitaño, diseñaba una atmósfera armónica. Es necesario ver estas imágenes desde esta perspectiva para comprender que aún en la oscuridad, sus imágenes eran más de lo que en apariencia reflejaban.

La tragedia que enmarca el final

Cuando en el 2005, Beksinski fue encontrado muerto en su apartamento en Varsovia con más de una decena de puñaladas, el mundo supo que el peor miedo del pintor se había convertido en realidad: una aterradora muerte llena de sufrimiento.

Y no es que la muerte le agravara, sino las circunstancias tristes y dolorosas que trían. Su hijo Tomasz se había suicidado luego de varios intentos, producto de una horrible depresión clínica que padeció por muchos años. Su esposa, el ser que más amó, también murió unos años atrás dejándolo solo.

Unos días después, un alumno suyo se presentó a las autoridades y dijo que había sido el asesino junto a un amigo, que en su búsqueda de robarle, lo había llevado a matar al pintor de 75 años, el cual no presentó ninguna señal de forcejeo.

Las autoridades llevaron al culpable a una cadena perpetua y el dolo invadió de nuevo a Polonia. Unos días después se descubrió que otro culpable del asesinato fue su vecino que odió al pintor porque este no fue capaz de prestarle un dinero. Así cerraba el telón, el pintor del terror.

Sus composiciones pasaron a ser famosas porque varias bandas de thrash metal empezaron a usar sus pinturas en las portadas de los discos. Incluso películas y videojuegos se inspiraron para crear espacios macabros y oscuros, utilizando solamente los seres espectaculares que el pintor diseñaba.

Fuentes:

  1. letraslibres.com/revista-espana/zdzislaw-beksinski-el-anonimo-embozado
  2. www.boredpanda.es/vida-obra-artista-polaco-zdzislaw-beksinski/?utm_source=google&utm_medium=organic&utm_campaign=organic
  3. compartiendolashoraslibres.blogspot.com/2014/10/zdzislaw-beksinski-arte-polaco.html
  4. historia-arte.com/artistas/zdzislaw-beksinski

Imágenes: 1. letraslibres.com 2. www.boredpanda.es 3. historia-arte.com

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Bibliografía ►

El pensante.com (junio 30, 2022). Historia del pintor Zdzislaw Beksinski. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://elpensante.com/historia-del-pintor-zdzislaw-beksinski/