El Pensante

Joseph Lister y la invención de la asepsia

Biografía, Ciencia, Medicina - febrero 13, 2018

Imagen 1. Joseph Lister y la invención de la asepsia

Los aportes de Lister

Es gracias a los cimientos que sentó Joseph Lister en 1865 en el mundo de la medicina que las muertes en quirófanos y en procedimientos de alto riesgo se redujeron increíblemente. Porque aunque al mundo le pareciera increíble, lo cierto es que existían seres tan pequeños e invisibles para el ojo humano que eran los causantes de las muertes más atroces y absurdas en los hospitales.

No obstante, para conocer a más profundidad los inventos de Lister es necesario desglosar un poco su vida: hijo de Joseph Jackson Lister e Isabella Harris una próspera familia de de Upton, Essex. Lister se vio desde muy pequeño influenciado por los conocimientos de su padre, ya que él fue un gran aprendiz de física y matemática, y también fue un pionero en el uso del microscopio.

Para el año de 1854, se formó como cirujano y se dedicó al estudio patológico y fisiológico, pero fue en 1877 cuando se hizo cargo de la clínica de Glasgow, en el que pudo observar de primera mano las vicisitudes que se pasa a la hora de realizar un proceso quirúrgico. 

Una nueva técnica

Antes se creía que el pus en las heridas era señal de que el paciente se estaba curando (a ese tipo de sustancia se le conocía como pus loable) cuando en realidad era una infección causada por estreptococos, y eran ese tipo de infecciones la causa principal de los decesos durante y después de las operaciones.

Consciente de que la infección de las heridas y la formación de pus eran equiparables a la putrefacción, Lister trasladó los conocimientos y resultados de otro compañero científico de la época, Pasteur, quien había demostrado que la putrefacción era resultado de gérmenes vivos  y que la materia se conservaba inalterable si se mantenía alejada del aire o si éste llegaba filtrado.

Varios experimentos después, el médico encontró que el uso del cloruro de zinc permitía mantener la pureza del agua y alentar al organismo a producir  las células T, células B y las células asesinas naturales, que son parte integrante de la capacidad del cuerpo humano para combatir infecciones, así como para rechazar los virus y tumores.

Más adelante se decidió por usar ácido fénico, un compuesto usado en Inglaterra para evitar la fetidez de los albañales (Canal o conducto por el que van y salen las aguas sucias o residuales), encontrando que en los campos donde recorría el agua fenicada desaparecían los entozoos causantes de las infecciones del ganado.

En 1857 publicó sus primero resultados, titulando su trabajo Nuevo tratamiento de las fracturas abiertas y de los abscesos; observaciones sobre las causas de la supuración, el cual apenas si tuvo resonancia entre los científicos. Para 1867 presentó nuevos resultados a la Asociación Médica Británica: entre el periodo que duraron aquellas investigaciones pudo perfeccionar más su tratamiento.

Su técnica consistía en aplicar agua fenicada y después rociar el ambiente y los objetos que podían entrar en contacto con la herida completándolo con el uso de pomadas fenicadas.

Cada nuevo logró le permitió acercarse a donde más quería y enseñar a las nuevas generaciones de médicos los verdaderos conflictos que traía la falta de limpieza en un quirófano. Todos los datos encontrados fueron compilados en un libro llamado: On the Antiseptic Principle in the Practice of the Surgery.

Imagen 2. Joseph Lister y la invención de la asepsia

Todos a aplicar el listerismo

A pesar de encontrar muchos detractores, quienes creían que su método de la asepsia era un procedimiento inútil, al final varios tuvieron que rendirse no solo a las estadísticas que Joseph les presentaba, en donde el índice de mortandad pasó de un 45% a un 15%, sino que al aplicar ellos mismos aquél método pudieron comprobar con sus propios ojos como los pacientes mejoraban con gran éxito.

Gracias a sus investigaciones y experimentos que sentaron los cuidados de la medicina moderna, hay menos riesgos de morir en una camilla. Lister murió el  10 de febrero de 1912 habiendo recibido toda clase de honores, homenajes y reconocimientos. Se celebró el funeral en la Abadía de Westminster, donde se grabó su efigie junto a la de Hunter y Willis.

Y como paradoja que nos trae la vida, el nombre de Lister quedó registrado para nombrar a un microorganismo de la familia Corynebacteriaceae, orden Eubacteriales: Listeria. Según el texto de historia de la medicina “el microbio está constituido por grampositivos cocoides o bacilares que se suelen encontrar en los animales inferiores en los que se produce una enfermedad septicémica o encefalomielítica en forma esporádica o epizoótica”.

Imagen 3. Joseph Lister y la invención de la asepsia

Como consecuencia, aquella bacteria puede infectar al hombre al que le produce una enfermedad de vías respiratorias altas con linfadenitis (inflamación de los ganglios linfáticos)  y conjuntivitis, o una enfermedad septicémica, e incluso puede tomar una forma encefalítica. A veces se acompaña de monocitosis(infecciones como la sífilis y la tuberculosis y trastornos autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide.) solo hay una especie conocida de bacteria la Listeria monocytogenes.

Fuentes:

  1. https://www.historiadelamedicina.org/lister.html

Imágenes: 1: museumofhealthcare.wordpress.com, 2: healtheducationaustralia.com.au, 3: bbc.co.uk