La Guerra del Chaco: relato de una improbable victoria paraguaya, parte 5

El Tercer Ejército Boliviano

Como mencionamos al final del artículo anterior, para mayo de 1934 la situación se había estabilizado y ninguno de los dos ejércitos podía realizar avances importantes. Sin embargo, Bolivia seguía teniendo una ventaja en tanto que su economía y su población eran mucho más grandes, y Salamanca comenzó a crear un tercer ejército que permitiría destrabar la situación.

A estas alturas estaba claro que Paraguay tenía mejores soldados y que derrotarlo no sería sencillo. Pero Salamanca comenzó a elaborar otro plan: en lugar de seguir con la guerra al sur del Chaco, avanzar por el desértico norte hasta el Río Paraguay. Si Bolivia conseguía llegar hasta allí, podría eventualmente construir un puerto que la comunicara con el Atlántico, y al menos todos los sufrimientos de la guerra habrían servido para algo.

Con este motivo, el 31 de julio las fuerzas bolivianas avanzaron a tomar el fuerte norteño de Camacho.

Pero Estigarribia, apenas se dio cuenta de la situación, comenzó a tomar medidas pertinentes: perder la sección norte del Chaco implicaba perder la línea de abastecimiento del Ferrocarril de Puerto Casado, fundamental para las operaciones paraguayas. Ordenó la vigilancia aérea y le indicó al Teniente Rafael Franco, que comandaba la 6ª División Paraguaya, que debía retomar el control de la zona a toda costa.

Franco, si recordamos, había sido el mismo impetuoso comandante que ordenó el ataque en Campo Vía y terminó, contra todo pronóstico, por cercar el ejército boliviano. Por sus habilidades y su característica toma de iniciativas arriesgadas Estigarribia lo consideraba idóneo para esta dura misión, en la que tendría que enfrentarse en una dura región a un ejército mucho más grande y mejor armado.

El Avance paraguayo a Carandaytý

Franco se mostró a la altura del desafío. En un maratónico avance consiguió conquistar un gran número de fuertes ubicados en la retaguardia de Camacho: en apenas 5 días (12 al 17 de agosto) avanzó 120 kilómetros y cayeron ante su ataque los fortines Garrapatal, Picuiba y 27 de Noviembre.

En vista de que el ataque había tomado por sorpresa a los bolivianos, aislando el Tercer Ejército que había avanzado hasta Camacho, el Comandante Estigarribia autorizó a Franco el continuar sus ataques, que lo llevarían (luego de un giro al sur) al río Parapetí, en cuyos alrededores se ubicaba la zona petrolera boliviana.

Y tras una victoriosa batalla en la que se capturó el Fuerte Algodonal (con considerables armas en su interior), el 27 de agosto Franco arrivaba a Carandaytý. Con la toma de este fuerte terminaba un avance de más de 200 kilómetros que aislaba completamente al Tercer Ejército Boliviano del mando central. Nadie esperaba que Paraguay actuase con tal decisión, y por esta razón el mismo presidente boliviano se vio obligado a viajar al Chaco para buscar una solución.

Al ataque de Franco le llamaron «Blitzkrieg» por la rapidez y eficacia con que se ejecutó

Bolivia avanza en el desierto

Buscando una manera de detener el avance paraguayo, el alto mando boliviano optó por una solución desesperada: los mejores cuerpos del ejército serían retirados de sus posiciones y unificados en un ejército de élite: el Cuerpo de Caballería Boliviano. Sin embargo, los bolivianos no aprendían de sus errores, y entregaron el comando de este Cuerpo de Caballería a una persona con importantes contactos, pero sin experiencia: David Toro.

Y Estigarribia, al darse cuenta de lo que sucedía, de inmediato ordenó a Franco evitar una confrontación frontal (que hubiese sido suicida) y en lugar de ello retirarse hacia el desierto, obligando a Toro a estirar sus líneas logísticas y alejarse del cuerpo central del ejército boliviano.

En septiembre de 1934 comenzó la persecución. Franco se retiraba, realizando escaramuzas y obligando a Toro a adentrarse más y más en el desierto. Entretanto Estigarribia preparaba sus fuerzas.

Fallo de las operaciones bolivianas

Toro, comandante confiado y sin experiencia, intentó en varias ocasiones rodear el ejército paraguayo (que sabía inferior), pero Franco siempre fue capaz de evadirlo de manera exitosa.

El primer intento ocurrió el 8 de septiembre de aquel año, cuando las dos pinzas del ejército boliviano se tardaron en coordinarse y permitieron el escape del ejército paraguayo.

El segundo intento (que, apenas comenzando, Toro definió como “la operación mejor ejecutada” en la guerra) ocurrió el 22 de septiembre en Algodonal-La Rosa, y a pesar de una considerable inferioridad paraguaya (en número y armamento) una vez más Franco pudo escabullirse, causando considerables bajas en el ala izquierda boliviana.

Por último, el 9 de noviembre el Coronel Toro cercaba la posición de Yrendagüé, en donde esperaba aniquilar a la 6ª División Paraguaya. Pero Franco, aprovechando la demora de acción de Toro, había fortificado su posición y preparado un ataque decisivo contra el ala del Regimiento Cochabamba que permitió la retirada paraguaya. Pese a que Toro trató de vender esto como una serie de victorias, lo cierto es que todo hacía parte del plan de Paraguay, y que le había tomado a Toro tres meses y cientos de hombres hacer lo que Franco había hecho en 5 días.

David Toro, uno de los más mediocres comandantes bolivianos

Y entonces, con Toro lejos del campo, Estigarribia realizó su obra maestra.

La Batalla de El Carmen

El Fuerte Ballivían contenía en aquel momento el grueso del ejército boliviano, y si bien Estigarribia sabía que atacarlo no era conveniente, necesitaba realizar movimientos aprovechando que los bolivianos no tenían presencia en otras regiones.

Por esta razón había ordenado a Franco alejar el Cuerpo de Caballería de Toro. El objetivo era realizar un aventurado movimiento que atacaría la zona conocida como El Carmen, dejando aisladas las fuerzas del Fuerte Ballivían.

El 10 de noviembre comenzó la operación. Se trataba de un cerco semejante a los que había intentado Toro unos días antes, pero con la diferencia de que los paraguayos eran más cuidadosos y llevaban meses planeando la situación. Estigarribia hizo su mejor esfuerzo, y por problemas de comunicación creyó que tres días después los bolivianos habían escapado.

Pero no. El 17 de noviembre, con el cerco cerrado, se entregaron más de 7.000 soldados bolivianos, con todo su armamento, sus camiones y sus provisiones. Los paraguayos apenas si tuvieron 100 bajas. El Alto Mando Boliviano tuvo entonces que abandonar Ballivían, so pena de que las tropas allí ubicadas fuesen atacadas por la retaguardia. Y cuando el Jefe del Estado Mayor, el General Rivera, llegó a ver qué había sucedido, encontró a muchos de los mandos en una fiesta en uno de los fuertes. Aparentemente, esto era regular en el ejército boliviano.

Envolvimiento de la Batalla del Carmen, una de las acciones más decisivas de la Guerra

Golpe de Estado de Villamontes y nuevas derrotas bolivianas

El presidente boliviano, Daniel Salamanca, hacía tiempo que creía que Peñaranda no estaba en capacidad de dirigir el ejército, y creyó que con la derrota en El Carmen tendría la excusa perfecta para destituirlo.

Pero al abandonar La Paz, para dar la orden personalmente, se encontró con un grupo de militares insubordinados que lo pusieron preso y mantuvieron a Peñaranda en el mando. El Vicepresidente tomaría la presidencia, y los militares seguirían con su mediocridad.

Y Toro era el peor de todos. Pese a que ya era obvio que las retiradas de Franco eran una trampa, él seguía empeñado en alcanzarlo. Fue así que en noviembre 9 de 1934 logró desalojar a los paraguayos del Fuerte de Yrendagüé (como ya habíamos mencionado): un fuerte clave porque tenía las principales reservas de agua de la región.

Como Toro siguió avanzando, y Franco había recibido refuerzos luego de El Carmen, tomó la decisión de hacer una maniobra que rayaba con la locura. Infiltraría la 8ª División, la totalidad de los refuerzos, entre el ejército boliviano y tomaría el Fuerte, dejando a los bolivianos sin agua.

La marcha inició el 5 de diciembre de 1934. La División logró pasar desapercibida, y tres días después (muriendo de sed) tomó el Fuerte. El Cuerpo de Caballería, élite del Ejército Boliviano, estaba varado en mitad del desierto, rodeado de tropas enemigas (Franco al frente, la 8ª División en la retaguardia), sin comunicaciones y sin agua.

Miles de bolivianos murieron de sed o se suicidaron, y cerca de 3.000 cayeron prisioneros. Entre ellos no había oficiales: habían abandonado a sus tropas en el desierto.

El sorpresivo ataque de Franco

Las batallas finales

A estas alturas, la situación boliviana era desesperada. Poco después una nueva maniobra paraguaya llevaría a la caída de Ybibobó, Fuerte ubicado en las estribaciones andinas, en territorio históricamente boliviano. Y Bolivia, por última vez, tuvo que crear un ejército de individuos que claramente no querían combatir.

Estigarrabia intentó un infructuoso ataque contra el Fuerte Villamontes, pero fracasó por falta de hombres. Sin embargo, un pequeño destacamento de 2.600 hombres avanzó rápidamente hacia el Fuerte Charagua, derrotando en el camino más del doble de soldados bolivianos. Esto dejó a Paraguay muy cerca de los campos petroleros bolivianos, claves para la economía de aquel país.

A partir del 14 de abril de 1935 los bolivianos comenzaron una dura ofensiva que buscaba recuperar todo el territorio perdido aquel año. Pero apenas dos días después la ofensiva sería detenida por un hábil contraataque del Teniente Franco, y una vez más el frente se estabilizaría.

Y en un último acto de guerra, los paraguayos conseguiría una decisiva victoria en el Fuerte Ingavi, donde cayeron más de 300 soldados y considerable armamento. Bolivia estaba agotada, y la población no quería seguir en la guerra. La situación ya no era ni siquiera mantener el Chaco, sino comenzar a perder territorio boliviano, y el gobierno lo sabía:

Prácticamente hemos perdido el Chaco. Hoy el problema de la guerra está vinculado a la desintegración de los departamentos de Santa Cruz y Tarija y a la pérdida de nuestras riquezas petrolíferas. Frente a esta situación no podemos cruzarnos de brazos y espectar el drama, cuya prolongación puede causar la ruina definitiva del país.

Mientras Estigarribia planeaba una vez más la toma de Villamones, la paz era firmada en Argentina el 5 de junio de 1935.

La victoria paraguaya

Las negociaciones tardarían 4 años, pero Paraguay se quedaría con tres cuartas partes del Chaco Boreal, cediendo a cambio un pequeño camino a Bolivia para llegar al Río Paraguay, donde hoy se ubica Puerto Busch. La guerra fue considerada internacionalmente como una decisiva victoria paraguaya y Bolivia perdería prácticamente todo el control que aspiraba a ganar, y parte del que ya consideraba como propio.

En 2009, 74 años después de la finalización de las hostilidades, los presidentes Evo Morales (Bolivia) y Fernando Lugo (Paraguay) se reunieron para ratificar las fronteras definidas en 1938.

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Fuentes:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Chaco
  2. portalguarani.com/museos.php?pormustytr=MTE0
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Batalla_de_Nanawa
  4. https://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Batalla_de_Alihuat%C3%A1
  5. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Campo_Jord%C3%A1n
  6. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Corrales
  7. https://es.wikipedia.org/wiki/Batallas_de_Fern%C3%A1ndez_(Herrera)
  8. https://es.wikipedia.org/wiki/Primera_batalla_de_Nanawa
  9. https://es.wikipedia.org/wiki/Antecedentes_de_la_Guerra_del_Chaco
  10. https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Chaco#Geograf%C3%ADa
  11. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Pozo_del_Tigre-Ingavi#cite_note-FOOTNOTEVergara_Vicu%C3%B1a1944670,_vol. 7-8

Imágenes: 1, 2, 4, 5: wikipedia.org, 3: wikiwand.com

La Guerra del Chaco: relato de una improbable victoria paraguaya, parte 5

Bibliografía ►



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