La historia y evolución de las pelucas. Parte II

La moda de las pelucas en la prensa del momento  

El Mercurio Galante, fue la primera revista de moda publicada en 1672, los peluqueros hacían uso de ella para promocionar sus nuevas creaciones y los nuevos servicios que ofrecían, también hablaban de las mejoras que les habían realizados a sus pelucas como un mejor agarre, la ligereza y la comodidad.


La publicación también servía para que los miembros de la realeza o demás personas de los altos círculos, se dieran cuenta de quienes eran los peluqueros más importantes del momento y cuáles eran las creaciones que debían llevar en el momento.

La evolución de las pelucas

Para el siglo XVIII, las pelucas dejaron de ser esos ornamentos pesados y largos, para convertirse en implementos más pequeños usados por profesionales en distintas áreas; los peluqueros elaboraban pelucas para abocados, médicos, clérigos, militares y hombres de negocios. Entre los estilos de peluca, había unas de cola trenzada que los ingleses llamaban peluca de cola de cerdo, una peluca de nudos que fue usada por los militares durante la guerra de sucesión y que después fue parte de la indumentaria civil.

También otra de las pelucas más conocida fue la peluca de bolsa, llamada así porque estaba cubierta por una especie de bolsa de tela color negro y ésta contaba con una cinta negra que sujetaba el cabello y que solía tener los extremos largos así que optaban por anudar la parte de adelante del cuello creando un corbatín, esta cinta se conocía con el nombre del solitario y estaba hecha en seda; cumplía la doble función de sujetar el cabello y ser un adorno al frente del cuello.

 Entre los productos más populares para el cuidado de la peluca se encontraba el siguiente, una receta con la que se mantendría la forma y estado del artículo: una pomada que incluía medio kilo de sebo de oveja, medio kilo de sebo de cerdo y 16 manzanas hervidas en agua de rosas para contrarrestar el olor que producía la pomada y que era molesto durante las sesiones de peluquería se podía incluir aceite de palo de rosa, hojas de laurel.

Luego se solía aclarar las pelucas con algún polvo, pues se consideraba que el color blanco hacía lucir los más brillantes y el aroma que soltaba los polvos era elaborado con almidón y perfumado con flor de naranja, lavando o flor de lirio. En el mercado también se podían encontrar pelucas de distintos colores como violeta, azul o rosa.

Las pelucas contaban con su propia habitación en la cual una persona se encargaba de guardarla apropiadamente, también ahí era donde la persona se organizaba con la ayuda de su peluquero o asistente personal, se hacía uso de algodones o spray para mantener la peluca en su lugar y evitar que se dañara el maquillaje con el polvo. Los postizos usados por los nobles podían llegar a pesar dos libras y aunque las pelucas masculinas con el paso del tiempo se volvieron más ligeras, para las damas se convirtieron en esculturas.

Para las mujeres que vivían en el palacio de Versalles la rutina relacionada con sus cabellos era diferente a los de sus contrapartes masculinas: mientras que los hombres dormían con redecillas para mantener su cabello en su lugar y luego eliminaban cualquier rastro de pomada o polvos para aclararlos (hay que aclarar que los menjunjes no solo eran para los cabellos postizos, sino para los naturales) para las mujeres era otra historia algunas usaban almohadillas o cojines para moldear su propio cabello y crear grandes peinados que acompañaban con algunos postizos.

Se llegó a ver por los pasillos de Versalles mujeres con peinados de 50 a 80 centímetros de alto, lo particular no solo era su altura, sino que estos diseños tenían alguna temática como la naturaleza, arte o barcos. Se contaba que la reina María Antonieta, presumía de grandes diseños, pero también hacía uso de su peluca para ocultar mensajes secretos.

La mayoría de las mujeres no usarían estas grandes pelucas todos los días, lo más seguro es que estuvieran destinadas a usarse durante alguna gala, evento social o para representaciones teatrales.

Amantes y críticos feroces de las pelucas

Las pelucas no pasaron a ser de uso exclusivo para las personas adultas, hay retratos de niños llevando diferentes diseños de postizos sobre sus cabezas, inclusive se tiene una anécdota (que esta como entrada en el blog) de cómo una peluca hizo perder el equilibrio a Mozart y como una todavía infante María Antonieta lo ayudó a levantarse.

Y al igual que hoy en día hay grupos dedicados algún estilo particular, en el pasado también los había como los famosos Macaroni, un grupo de jóvenes que disfrutaban de vestir y usar vestimentas ostentosas, en las que se destacaba el uso de las pelucas, con las cuales elaboraban grandes peinados que podían competir con los de algunas damas dentro del palacio de Versalles.

Las pelucas también tuvieron sus detractores como el filósofo y escritor Montesquieu, quien se burlaba de las pelucas femeninas diciendo que el rostro de la dama debía quedar justo en la mitad entre su cuerpo y la larga y excéntrica peluca. También salieron varias caricaturas en las que se veían a los personajes más importantes del momento de cómo en las pelucas se podía transportar frutas o hasta un jardín entero.

Fuentes:

  1. www.xlsemanal.com/conocer/historia/20171028/la-fascinante-historia-de-las-pelucas-postizos.html
  2. www.allthingshair.com/es-ar/peinados-y-cortes-de-pelo/tendencias/en-la-clase-de-historia-de-hoy-las-pelucas
  3. jopipel.es/blog/la-historia-de-las-pelucas
  4. innovacioncapilar.es/historia-de-las-pelucas

Imágenes: 1. www.muyinteresante.com.mx 2. alamy.es 3. dieciochesco.blogspot.com

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La historia y evolución de las pelucas. Parte II

Bibliografía ►



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