Plantas de los dioses: El yopo

Su origen ancestral

Desde la segunda llegada de Colón al Caribe, se conoció un rapé inhalado llamado “cohoba”, con el que los  indios entraban en trances para comunicarse con el mundo de los espíritus. En las Antillas se usaba este polvo hasta la desaparición de todos los nativos y sus árboles quedaron en las indias.

Sus usos ancestrales los conocemos gracias a los grupos aborígenes que viven en el Amazonas, incluso el mito cuenta que el dios Sol creó este alucinógeno para tener contacto con los seres sobrenaturales y su hija lo robó para dárselo a los hombres.

Con las investigaciones realizadas en 1916 del árbol Anadenanthera peregrina o Piptadenia peregrina, se logró identificar que estas plantas rituales fueron traídas desde el Orinoco hasta el Caribe. Las invasiones caribes trasladaron la flora psicodélica a las islas tropicales.

Su consumo se traslada hasta tiempos prehistóricos. Los chibchas conocían el yopo y lo usaban en el altiplano andino junto con otras preparaciones con el objetivo de entablar relación directa con los dioses, y desde allí el consumo de la planta se ha mantenido hasta la actualidad.

Los muiscas de Bogotá y Tunja comercializaban el yopo, intercambiándolo por telas y oro. La planta era importante para que los sacerdotes principales hablaran con Bochica y Bachue, los dioses primigenios.

En el llano colombiano, los campesinos trasladaron el yopo para su consumo desde el Amazonas. Desde los tiempos coloniales, los cronistas describían cómo consumían la planta en Guaviare y Casanare. Lo relacionaban directamente con el diablo y prohibían su consumo debido a las leyes católicas.

Los primeros acercamientos científicos

Luego de que Gumilla escribiera contra el yopo del Casanare en 1741, tuvo que pasar medio siglo para que Alexander Von Humboldt, en 1801, conociera el yopo de las tribus de los maypures. Allí le daría la clasificación con la que es conocida el día de hoy y sería la primera vez que un científico analizara la planta.

Antes sólo se sabía que los nativos la usaban para rituales antes de batallas sangrientas. No sólo les daba pasión en la lucha, les adivinaba el curso del destino, logrando identificar si iba a ser favorable o no.

Humboldt vio que a las lianas de los árboles les sacaban unas semillas negras que humedecían, tostaban y luego molían. Luego les agregaba cal y harina de caracol molida con harina de mandioca.

Las consumían en unas especies de galletas y el investigador austriaco suponía que los efectos eran por la cal.

En 1851, Richard Spruce evidenció el ritual de los guahibos del Amazonas. La colección etnográfica que recogió estuvo guardada más de 125 años hasta que fue analizada en 1977.

En ese texto Spruce reconocía que el polvo resultante se guardaba en unos recipientes hechos con huesos de patas de garzas. En la descripción se hacía énfasis en la preparación: mientras el chaman estaba de rodillas sostenía un mortero y en la otra mano (la izquierda), tenía una “ancha agarradera” para sostenerse mientras hacía todo el procedimiento

Otros lugares donde se consume

Entre las tribus waikás de Brasil y Venezuela aun persiste el consumo de yopo por medio de grandes tubos hechos con árboles del género marantácea. Por medio de ellos se consume el rapé por la nariz, en altas dosis para poder invocar los espíritus de Hakula.

El yopo actúa rápidamente. Genera mucha mucosidad en la nariz y hace que brazos y piernas se contorsionen. El rostro también hace gestos involuntarios y luego, el chaman empieza a dar saltos y gritos invocando el Hakula.

El éxtasis dura de 15 a 30 minutos. Después el cuerpo necesita relajarse, entonces el chaman se recuesta y tiene visiones por toda la noche. Dichas visiones presagian el futuro de la aldea. Los dioses si están alegres les darán visiones que facilitarán la vida cotidiana.

Los residuos resultantes del yopo se les da a los principales de la aldea. El privilegio del contacto divino no puede hacerlo cualquier cuerpo mundano. Debe hacerlo quien se acercó a la muerte y a la vida.

Por el contrario si las visiones son negativas y presagian muerte y destrucción, los nativos creían que se trataba de la cólera divina. Entre los árboles del Amazonas el yopo es de los árboles más sagrados y más peligrosos por los secretos que esconde en él.

Principios activos del yopo

La Anadenanthera peregrina tiene componentes psicodélicos gracias a la triptamina. Contiene dimetiltriptamina (DMT) y 5-hidroxidimetiltriptamina (bufotenina). Estos componentes producen fuertes alucinaciones y se encuentran en varias plantas de los dioses. En particulr, el DMT es conocido en la cultura popular como «La Molécula de Dios» o «La Molécula del Espíritu», por la trascendencia de las experiencias que genera.

Usada por los indígenas yaquis, el DMT es utilizada por varias comunidades para poder abstraerse de la realidad y con el objetivo principal de comunicarse con los dioses.

Hoy en día el yopo sigue siendo utilizada por las comunidades ancestrales, aunque cada vez más, la sociedad contemporánea utiliza el yopo para fines recreativos.

Fuentes:

  1. Las plantas de los Dioses. Albert Hoffman
  2. https://www.albertojosevarela.com/yopo-el-poderoso-rape-del-amazonas/

Imágenes: 1: minube.com, 2: worldseedsupply.com, 3: fractalenlightenment.com

Plantas de los dioses: El yopo
Source: Curiosidades   Sociedad  
agosto 27, 2018
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