Plantas en Arabia Saudita comienzan a mostrar el lado oscuro de la desalinización

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Agua dulce

El agua dulce es una necesidad básica de los seres humanos y uno de los elementos fundamentales para cualquier sociedad. En esta época de tecnología e industria, el acceso a agua potable de manera económica es fundamental para alimentar las industrias y regar los campos que abastecen a las gigantescas ciudades que hemos construido.

Es por esta razón que los países ubicados en zonas desérticas han tenido que esforzarse más y más para obtener el preciado líquido, en particular a medida que su población aumenta y los bosques y ríos de los que dependían se van agotando. El calentamiento global, que incrementa la fuerza de las sequías en estos territorios, también es causa de problemas.

Pero la mayor parte de la población humana tiene una fuente prácticamente infinita de agua a su disposición. En efecto, casi toda la humanidad vive en regiones costeras, y el agua del mar es a efectos prácticos ilimitada. Claro, existe el pequeño problema de que es agua salada y por esta razón no es apta para la mayor parte de los usos humanos más comunes. Pero con la tecnología adecuada y energía suficientemente barata puede convertirse en agua potable.

Esta es la esencia de la desalinización.

Plantas de desalinización             

Por esta razón, países en varios lugares del mundo pero en particular en la región del Medio Oriente y África del Norte han invertido considerables recursos en la construcción de estas plantas, que les permiten abastecer a sus ciudades, cultivos e industrias con agua potable a precios relativamente bajos.

El precio de la tecnología ha ido bajando, y además se ha ido complementando con energías renovables como la energía solar cuyo precio también está en descenso. Y de la mano con una reducción de los acuíferos, la deforestación de las montañas y la llegada de periodos de sequía más duros esto ha llevado a que las plantas de desalinización en el mundo crezcan de manera exponencial.

Ahora, el resultado lógico de una planta de desalinización es que genere un producto de desecho, que en este caso es una salmuera: un agua más salada. En sí mismo, esto no debería ser un problema, pues la salmuera es un importante insumo industrial para la producción de sal, cloro, sodio y otros productos industriales.

El problema aquí es que el proceso de desalinización genera otros contaminantes en la salmuera, como el cobre y el cloro libre (es decir, no asociado a una molécula de sal que lo hace mucho más manejable).

El 60% de la producción de una planta desalinizadora es una salmuera tóxica

Contaminación en Arabia

En Arabia Saudita, país que actualmente lidera la producción de agua desalinizadora en el mundo, las consecuencias ya se están empezando a ver en la forma de serias afectaciones a los ecosistemas marinos. En particular, esto resulta nefasto para los habitantes que viven de la pesca, pues resultan en tremendos daños a los arrecifes de coral, los bancos de peces y en general a toda la fauna subacuática.

Peor aún, los países que sufren las consecuencias de estos vertimientos no siempre sean los mismos que los emitan, causando tensiones políticas e injusticias.

Se calcula que las 16.000 plantas de desalinización que actualmente operan en el mundo emiten salmuera tóxica suficiente para cubrir al territorio de Uruguay con 30 centímetros cada año. Si la tendencia sigue y esta tecnología va creciendo esta cantidad de desechos no hará sino aumentar.

Fuentes:

  1. https://www.bloomberg.com/news/articles/2019-01-08/saudi-thirst-for-water-is-seen-creating-a-toxic-brine-problem

Imágenes: 1: wired.com, 2: efdcorp.com

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Bibliografía ►

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