Resumen de Todo de desmorona

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En el ámbito de la Literatura contemporánea, se conoce con el título Todo se desmorona (publicada originalmente en inglés como Things Fall Apart) a una novela, nacida de la pluma del escritor nigeriano Chinua Achebe, la cual fue publicada por primera vez en el año 1958, gracias al trabajo de la editorial William Heinemann Ltd.

Sobre la novela

Así mismo, según señalan algunas fuentes, Todo se desmorona cuenta con el reconocimiento de ser una de las primeras novelas africanas escritas en inglés que ha ganado fama. De igual forma, la Crítica reconoce el gran talento de su autor por plasmar el mundo arquetipal del alma africana, al tiempo que ejerce una feroz crítica sobre el terrible proceso de colonización a este continente, así como las terribles consecuencias del salvaje proceso de conquista a este continente.

Por otro lado, esta novela de Chinua Achebe es considerada una gran crítica a la obra El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, por mostrar la vida de las tribus africanas durante la conquista desde el punto de vista del conquistador. En sentido contrario, Achebe logra en Todo se desmorona mostrar una visión al espíritu del pueblo africano.

Es también importante señalar que Todo se desmorona es vista igualmente parte de una trilogía, conformada por la novela Me alegraría de otra muerte (1960) y Flecha de Dios (1964), en donde Achebe sigue desarrollando el tema de África sometida por la violencia imperialista de Europa. A estas tres obras se relacionan también Un hombre del pueblo (1966) y Hormigueros de la Sabana (1987).

Resumen de Todo se desmorona

En cuanto al contenido de esta novela africana, básicamente se puede decir que es la historia de Okonkwo, hombre de la tribu Umuofia, descendiente del pueblo Igbo, quien se ha ganado una posición de liderazgo, y que verá destruida su vida con la llegada de los misioneros europeos.

De esta forma, la historia comienza por retratar a Okonkwo como un líder preocupado por su pueblo, y sobre todo por la imagen que su pueblo tiene de él, pues este hombre carga a cuesta el firme propósito de no parecerse a su padre, quien ha sido un hombre flojo e irresponsable. En consecuencia, Okonkwo se esfuerza por trabajar arduamente, ser firme, correcto, a fin de honrar su nombre.

Sin embargo, su esfuerzo no ha sido en vano, puesto que su trabajo le ha hecho hacerse con una importante fortuna y tres esposas, por lo que para la tribu Umuofia, Okonkwo es un hombre respetado. Así mismo, este hombre tiene dos hijos: uno biológico, Nwoye; y uno adoptado, Ikemefuna, a quien Okonkwo ha recogido, a pesar de que pertenece a otro pueblo.

Cuando Ikemefuna cumple los tres años, los sabios del pueblo deciden que ha llegado su hora de morir, por lo que lo llevan al bosque. Sorpresivamente, Okonkwo no opone resistencia, e incluso de forma obediente participa en la ceremonia, firme a su compromiso personal de ser un hombre correcto y despertar el respeto a su pueblo. Empero, muy dentro de sí, Okonkwo llora la muerte de su hijo, a quien llegó a querer más que a aquel nacido de su propia sangre. Sin embargo, no le queda otro remedio que aferrarse a su verdadero hijo, para pasar su pena.

Más adelante, el destino vuelve a cruzarse en contra de Okonkwo, quien accidentalmente acaba con la vida de un niño de la aldea. Su pueblo lo juzga y lo condena a siete años de destierro, los cuales pagará en la tribu de su madre. Durante estos años, comienzan a llegar los primeros misioneros blancos, quienes comienzan a convertir al cristianismo a los hombres del pueblo Igbo. Incluso su propio hijo decide abandonar la fe propia, y entregarse a aquella traída por los hombres blancos, situación que provoca la ira de Okonkwo, quien termina por desconocer a su hijo.

No obstante, no todo es bondad en los misioneros, porque aun cuando se muestran entusiastas con los conversos, también pueden llegar a ser muy crueles con los líderes del pueblo Igbo, que estén decididos a defender su esencia. De hecho, apresan a muchos de sus hombres poderosos, exigiendo a su pueblo recompensas para liberarlos. Los Igbo, contando entre ellos con Okonkwo – quien ha logrado regresar a su pueblo, después de cumplir su condena- deciden ir a la guerra.

Mientras se encuentran en Asamblea para decidir cómo defenderse de los misioneros blancos, a quienes consideran un enemigo y la amenaza latente de su propia desaparición. Sabiendo la situación, los misioneros optan por tratar de disuadir a los Igbo de que no se defiendan, por lo que envían un mensajero, que resulta asesinado en manos de Okonkwo. En ese terrible momento, este líder se da cuenta de que está solo, y de que pese a la aparente intención de guerra de su pueblo, este en realidad no se enfrentará al hombre blanco. En un gesto de honor, Okonkwo decide poner fin a sus días. 

Imagen: retrato de Chinua Achebe, autor de Todo se desmorona / Fuente: wikimedia.org

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Bibliografía ►

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