The Shed at Dulwich: o el día que un restaurante inexistente consiguió ser nominado como el mejor del Reino Unido

Sí. Por unos días, este fue el mejor restaurante de Londres

Internet y el mundo de las opiniones

En el pasado, las empresas ganaban publicidad gracias a las recomendaciones personales, a inversión en algunos medios masivos y a los comentarios de críticos profesionales publicados en revistas especializadas.

Con internet la cosa cambió. Para muchos sectores, y en particular para aquellos concentrados en el servicio al cliente (como restaurantes, hoteles, toures), se volvió fundamental mantener revisiones positivas en los portales en línea. La aparición de páginas como Yelp, Tripadvisor o simplemente Google ha cambiado la manera en que estos negocios se promocionan y modificado su principal lugar para conseguir clientes nuevos.

Pero el problema es que estas revisiones y votaciones pueden ser manipuladas. El periodista de la revista Vice, Oobah Butler, sabía esto, pues él mismo había trabajado escribiendo comentarios positivos para restaurantes a un precio de 20 dólares por review. En vista de que los comentarios podían ser falseados y de que en últimas todo el mecanismo de calificación se basaba en estos comentarios y votaciones, Butler decidió embarcarse en un pequeño experimento: ¿qué tan lejos podría hacer llegar un restaurante que no existe?

The Shed at Delwich

Butler se propuso convertir el jardín trasero su casa en el restaurante más exclusivo de Londres. Compró una línea celular, la registró como la línea del restaurante y comenzó a crear su perfil en línea. Como poner una dirección permitiría que descubrieran su engaño, optó por dar el nombre de la calle y especificar que el restaurante “sólo recibía grupos con previa reserva”.

Butler creó un perfil en varias páginas, incluyendo Tripadvisor, y les pidió el favor a varios amigos que escribieran comentarios positivos. Tomó algunas fotografías de “comida” (que en verdad eran cosas como crema para afeitar y pastillas de cloro) y creó un menú bastante peculiar, que ofrecía platos de acuerdo con el estado de ánimo del comensal. Uno de los platos, llamado “deseo”, consistía en riñones tostados de conejo acompañados con nuestro, para que se hagan una idea de la fachada del restaurante.

Con esto bastó para empezar el engaño. Al principio, el restaurante estaba en la posición 18.149, es decir, la peor de Londres. Pero conforme mejoraban los comentarios el restaurante ascendía lentamente y eventualmente logró ubicarse entre los mejores 10.000.

Un ejemplo de los «platos» que allí servían

El camino al número uno

Y aquí es donde se pone interesante la cosa. Butler empezó a recibir considerables solicitudes de reserva, y a todas ellas contestaba sistemáticamente que estaba lleno.

Por supuesto, pocas cosas generan más interés que aquellas que no pueden conseguirse, y parece ser que la estrategia de mantener el restaurante “lleno” fue lo que le permitió catapultarse a las primeras posiciones.

Y antes de que pasaran tres meses, el restaurante ya estaba en la posición 1.456. Más y más personas llamaban para solicitar una reserva. Y la respuesta siempre la misma: “estamos copados por las próximas seis semanas”.

Y las cosas salieron de control. Butler comenzó a recibir muestras gratis de muchas compañías interesadas en hacer negocios con él, así como ofertas de chefs, asistentes de cocina y medios de comunicación interesados en trabajar o aparecer en su restaurante. Con el paso de los días (y la ayuda de algunos amigos) los buenos comentarios y la exclusividad de lugar seguían haciendo que subiera en el ranking, y para principios de noviembre ya estaba en la posición número 30.

El mejor restaurante de Londres

Y llegó el día. The Shed at Delwig era oficialmente el mejor restaurante de una de las ciudades más cotizadas del mundo. Butler había conseguido su propósito y a partir de este momento podía cerrar el restaurante. Pero decidió no hacerlo.

Más bien, optó por realizar una única cena.

Seleccionó algunas de las solicitudes que se habían venido realizando para que fueran las afortunadas, y le dedicó una semana a convertir su patio trasero (que estaba bastante deteriorado) en el restaurante que sus amigos habían describido en Tripadvisor. ¿Ambiente rural? Bueno, pues se pondrían unas gallinas. ¿Comida casera? Simple, como él había crecido comiendo cenas prefabricadas, sería eso lo que le diera sus comensales. ¿Comentarios positivos? Pues la mitad de comensales serían amigos suyos comentando lo bien que sabía la comida.

A los huéspedes, para que no se dieran cuenta del engaño, les vendaron los ojos al ingresar, garantizando así que sólo vieran la parte arreglada del patio. La “cocina” emitía ruidos falsos para que nadie notara el ruido del microondas, y una mesera y un DJ mantenían la situación en orden y garantizaban que la gente estuviera cómoda.

Y así, a todos los comensales les sirvieron sus comidas prefabricadas.

Curiosamente, no hubo comentarios negativos. Butler había pedido a la mesera que les pidiera su opinión en privado y todos les dijeron que estaban muy satisfechos, un par incluso preguntando si en el futuro podrían conseguir reservas con más facilidad ahora que eran “clientes fieles” del lugar.

Y bueno, así terminó la historia de The Shed at Dulwich, el restaurante más popular de Londres… que solo abrió una noche.

Fuentes:

  1. https://www.vice.com/en_uk/article/434gqw/i-made-my-shed-the-top-rated-restaurant-on-tripadvisor
  2. https://www.quora.com/What-are-some-of-the-biggest-scams-cons-in-modern-history/answer/Lindsay-Elizabeth-34

Imágenes: 1: theconversation.com, 2:  tecnohotelnews.com, 3: thedubrovniktimes.com

The Shed at Dulwich: o el día que un restaurante inexistente consiguió ser nominado como el mejor del Reino Unido

Bibliografía ►



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