Biografía de San Benito, patriarca de los Monjes Occidentales y defensor contra el Mal

Símbolo

Un símbolo es una representación de ideas y conceptos que acompañan a diferentes culturas; en el campo religioso es la fe la que hace diferencia. Acá es donde entra la cruz de San Benito y la historia de este Santo, quien según la tradición se enfrentó al mal y salió triunfante. También se le reconoce por su labor como fundador de diferentes monasterios basados en la autarquía (autosuficiencia) y por los diferentes que milagros que realizó a lo largo de su vida, como defensor contra el mal.


Era hijo de un noble romano, Eutropio, quien era Cónsul y Capitán General de los romanos. Su madre se llamaba Abbodanza Claudia, y tuvo una hermana llamada Escolástica, quien también alcanzó la santidad. El joven Benito fue enviado a Roma para estudiar junto con su hermana, pero el estilo de vida que vio en ese sitio lo decepcionó y decidió convertirse en ermitaño.

Con 17 años se llevó a una cuidadora como sirvienta y se establecieron en el Valle dell’Aniene, sería allá donde realizaría su primer milagro al reparar una vasija. Con el transcurrir del tiempo dejó marchar a su sierva y entabló una amistad con un Abad llamado Adeodato con quien mantenía profundas conversaciones, el abad llegó apreciar con cada charla el carácter bondadoso de Benito.

La madurez y personalidad de Benito lo hicieron conocido en toda la comunidad quienes, al perder a un abad de uno de sus monasterios, le pidieron al Santo que se convirtiera en uno de sus superiores, una tarea que le pondría sus primeras pruebas y demostraría el poder de Dios a través de él.

Las reglas de San Benito y el intento de asesinato

Su vida como ermitaño lo hicieron ajeno a las reglas que se manejaban en los diferentes monasterios, aun así su estilo de vida austero y piadoso, lo hicieron candidato perfecto como abad de uno de los monasterios de la localidad. Ajeno al manejo de los monasterios por su estilo de vida, intentó dirigirlo de una forma acorde al estilo de vida monástica, lo que conllevó a que el devoto hombre fuera despreciado por sus propios compañeros.

Las reglas y su estilo para dirigir el monasterio suscitaron muchas envidias entre los demás monjes y algunos sacerdotes intentaron envenenar a Benito: primero intentaron con una copa de vino envenenada, el abad realizó una oración sobre la copa y ésta se hizo añicos. Otro de sus milagros sucedió cuando un cura llamado Florencio, corrompido por la envidia, decide envenenar el alimento de Benito, específicamente su pan, Benito rezó y bendijo la mesa fue en esos momentos que un cuervo entró y se llevó el alimento en mal estado.

A los intentos de asesinato, hay que sumarle que Florencio envió prostitutas para intentar seducir a los monjes de la comunidad. Cansado de las situaciones que estaba viviendo, Benito decide regresar a Subiaco para evitar más tentaciones y es allá donde sus milagros se hacen más frecuentes, la gente oye del carácter y santidad del hombre y decide ir al sitio a escuchar la palabra del Señor.

La fundación de los diferentes monasterios y la aceptación de sus reglas

Para el año 530, Benito se dirigió a una colina ubicada entre Roma y Nápoles, allá fundaría su primer Monasterio, construido sobres restos de templos paganos y con oratorios en honor a San Juan Bautista, uno de sus modelos a seguir. A partir de ahí creó otros monasterios, cada uno contando con su propio abad y él como guía espiritual

Fue en ese momento que Benito dio vida a su compendio de 73 reglas en los que se especificaban la jerarquía dentro del monasterio, la forma de tomar decisiones (cómo elegir al nuevo abad, portero o a los nuevos miembros), la manera en la que deben trabajar dentro y fuera de la institución, cómo debían tratarse y de qué manera debían vestir o aceptar los regalos de los invitados, entre otras.

Las reglas se basaban en el mando principal: Ora et Labora, una locución latina que significa orar y trabajar. Los capítulos 8 al 18 de las Reglas de San Benito hablan en forma detallada sobre la Liturgia de las horas, pero además de la oración también se habla del trabajo, diciendo así la regla 48: “La ociosidad es enemiga del alma. Los hermanos deberían participar en unos momentos concretos en el trabajo manual y en otros momentos concretos en la lectura de la palabra de Dios.”

La importancia que le dio San Benito al trabajo fue considerada ofensiva ya que todo lo que estuviera relacionado con el trabajo físico y más en el aspecto religioso era visto como algo degradante. San Benito hizo más énfasis en la regla al resaltar que: “Son verdaderamente monjes si viven del trabajo de sus manos, como nuestros padres y de los apóstoles.”

Ora et labora no resumiría de una manera propia la verdadera naturaleza espiritual dentro del interior de los monasterios benedictinos, se adoptó como un símbolo general de las 73 reglas y siempre se podrán encontrar en la entrada de los monasterios benedictinos.

Como curiosidad se puede decir que la forma más cercana que tenemos en español a la frase de ora et labora es a Dios rogando y con el mazo dando.

La poderosa cruz de San Benito

Cuenta la historia que unas mujeres acusadas de brujería durante el siglo XVII, testificaron durante el juicio que no tenían poder sobre la Abadía de Metten, estaba protegida por la cruz. Cuando investigaron dentro del sitio encontraron que en algunas paredes se encontraban las cruces rodeadas por algunas letras, luego se hallaría un pergamino con la imagen de San Benito y el significado de las abreviaturas.

Las siglas significan lo siguiente:

C.S.P.B. «Cruz del Santo Padre Benito».

C.S.S.M.L. «La santa Cruz sea mi luz» (crucero vertical de la cruz).

N.D.S.M.D. «Que el dragón infernal no sea mi guía» (crucero horizontal).

En círculo, comenzando arriba hacia la derecha:

PAX «Paz».

V.R.S. «Vade Retro Satanás».

N.S.M.V. «No me aconsejes cosas vanas».

S.M.Q.L. «Es malo lo que me ofreces»

I.V.B. «Traga tú mismo tu veneno».

En el lado que se encuentra la imagen del santo dice: “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito), también se puede ver que el Santo sostiene una copa de la cual sale una víbora y un cuervo, y de manera circular aparece una ración que dice; “Eius in óbitu nostro preséntia muniamur” (A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia). En la parte inferior central se lee: “Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX” (Del Santo Monte Cassino 1880).

Debemos añadir que la cruz acompañó siembre a San Benito durante toda su vida y lo salvó en los momentos en los que se encontró en peligro. La Iglesia Católica también considera la cruz de San Benito como un sacramental, un signo sagrado que expresa efectos sobre todo lo espiritual.

San Benito vaticinó su muerte

El santo había vaticinado varias cosas y sucesos, entre esas su propia muerte: les notificó a sus discípulos seis días antes de su fin y fue así como pidió que cavaran su tumba. Tan pronto como estuvo lista, una fiebre lo atacó y para el 21 de marzo del año 543, después de recibir la Eucaristía, estuvo en la capilla rezando y de pie con las manos extendidas hacia arriba exclamó: «Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo». Fue enterrado junto con su hermana Santa Escolástica, en el sitio en donde antes se erigía un templo al dios apolo, un templo que el mismo San Benito tumbó.

Fuentes:

  1. https://www.aciprensa.com/recursos/biografia-2731
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_de_Nursia
  3. corazones.org/santos/benito.htm
  4. https://www.aciprensa.com/noticias/7-cosas-que-debemos-saber-sobre-la-medalla-y-cruz-de-san-benito-83474

Imágenes: 1: clarin.com, 2: desdelafe.mx, 3: razonmasfe.com

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Biografía de San Benito, patriarca de los Monjes Occidentales y defensor contra el Mal

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