Castores están creando ecosistemas totalmente nuevos en la tundra de Alaska

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Imagen aérea de las represas realizadas por los castores

Castores

Los castores son roedores de tamaño mediano conocidos por cortar grandes troncos de árboles y usarlos para crear presas en los ríos. En el Hemisferio Norte han formado por siglos ecosistemas de humedales, construyendo en torno a ellos nichos y lugares para especies que de otra manera no podrían vivir allí.

Pero hay algunos lugares en los que no ha habido castores por un largo tiempo (o nunca). Uno de estos lugares es el Cono Sur, a donde fueron introducidos con el objetivo de fomentar la caza (y de donde ahora buscan exterminarlos, pues son una especie invasora). Y otro de estos lugares es Alaska.

Bueno, realmente es una parte de Alaska, de ordinario demasiado fría para que vivan los castores. Pero como el mundo se está calentando, nuevos espacios se les han ido abriendo a estos animalitos. Y los resultados han sido, bueno, impresionantes.

(Aunque también hubo partes habitadas por castores, al sur, donde fueron casi llevados a la extinción debido a la caza para pieles).

Alaska

En general, los castores suelen ser problemáticos. Los humedales que construyen pueden inundar zonas habitadas, o dañar tierras de cultivo.

Pero también suelen afectar a especies que son consideradas plagas por los seres humanos, mientras que favorece la llegada de otras (como peces y aves migratorias), y para la fauna de América del Norte suele resultar beneficioso (no para la de América del Sur, región en la que todos los animales evolucionaron sin que ninguna especie construyera presas).

Como Alaska es una región muy despoblada, la llegada de los castores afectará muy poco a las poblaciones humanas. Por esta razón los biólogos lo están viendo como una oportunidad de analizar los cambios ecosistémicos asociados a la especie. Avanzando a un ritmo de 8 kilómetros por año, se espera que colonicen parte importante de la región antes de medio año.

Por ahora, el principal impacto de las presas está asociado a la creación de humedales que reducen la velocidad del agua y la calientan, permitiendo la aparición de más invertebrados y, como consecuencia, más peces, y también la creación de santuarios para las aves migratorias, que tienen que volar a veces miles de kilómetros sin encontrar un solo sitio para descansar.

Sin embargo, los efectos de largo plazo aún están por verse.

Fuentes:

  1. https://www.sciencenews.org/article/beavers-are-engineering-new-alaskan-tundra

Imagen: sciencenews.org

Castores están creando ecosistemas totalmente nuevos en la tundra de Alaska

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