El Pensante

Efraín González, parte 1: el Bandolero de la Leyenda

Personas sorprendentes - noviembre 9, 2015

 Imagen 1. Efraín González, parte 1: el Bandolero de la Leyenda

Efraín González en el Ejército

Legendarios Bandoleros

Como en prácticamente todo el mundo, el campo colombiano es bastante diferente de sus ciudades. Allí las leyendas cobran vida, los espantos persiguen en las noches a pecadores, adúlteros o desprevenidos y las personas pueden obrar de maneras imposibles.

El campo es también el hogar de los hombres libres. Aún en la actualidad vastas regiones en América Latina están desconectadas de las instituciones estatales y tienen, por decirlo así, una ley propia, conocida por todos. Dicha ley, aunque basada en una comprensión bastante directa de la Justicia, puede y suele convertirse también en la Ley del más Fuerte.

Es en estos lugares, abandonados de la mano de Dios y del Rey, que nacen los bandoleros. Siguiendo senderos que nadie más conoce, ocultos en escondites que aparecen y desaparecen a su paso, estos personajes fueron los amos y señores del mundo campesino por siglos, imponiendo su voluntad a todos, ricos o pobres, débiles o poderosos.

Como los piratas en el Caribe, los bandoleros de América Latina siempre han sido proscritos, temidos y respetados, pero también admirados. En un mundo marcado por la miseria y la injusticia demostraron que el poderoso puede y debe temer a los débiles, y con su mano dura impusieron su ley que muchas veces castigaba a los odiados jefes y su séquito. La leyenda de Robin Hood, el Robin de los bosques, es el caso mejor conocido – mas no el único – de un bandolero cuya labor exclusivamente social le ganó la admiración y el respeto de los desheredados.

En tiempos modernos, el poder del estado y las instituciones ha hecho que el bandolerismo pierda terreno rápidamente. El choque en ocasiones ha sido brutal y nos ha puesto frente a una verdadera lucha de Titanes: frente al impacto de dos mundos, uno que nace y uno que muere. Efraín González fue seguramente el último y el más grande de los bandoleros colombianos, y selló su leyenda al enfrentarse, sólo, a todo un ejército, batalla de la que incluso casi sale victorioso.

Pero para conocer la leyenda hay que empezar por la historia del hombre:

La vida de Efraín González

Orígenes

Efraín nació el 30 de octubre de 1933 en Jesus María, un pequeño municipio del departamento colombiano de Santander. En aquel entonces muchos campesinos vivían en la miseria, pues carecían de tierras y las haciendas se habían visto muy afectadas por la crisis por lo que no contrataban a nadie.

Fue en este contexto de privación, pero también de oportunidad, que creció Efraín. Cuando niño, contaba, fue testigo de la paliza a un hombre que intentó defender a su hija de los vejámenes de un rico hacendado, y desde entonces nació en él el fuego de la justicia, que lo seguiría a donde fuera. Se hizo fuerte trabajando en los campos y acompañando a su padre, y siempre soñó con tener el poder de hacer justicia.

Imagen 2. Efraín González, parte 1: el Bandolero de la Leyenda

En rojo, el lugar de nacimiento y operaciones de Efraín. En verde, la zona cafetera, donde comenzó su carrera

Fue quizás esto lo que lo llevó a presentarse, voluntariamente, al Ejército Nacional. Con apenas 20 años de edad fue admitido y entrenado por sus oficiales y pronto destacó por su talento y su agilidad en el manejo de las armas. Su sueño, según contaban, era convertirse en un cazador de bandoleros, aquellos que sembraban el terror, imponían su ley y se beneficiaban de los exiguos beneficios de los pobres campesinos. Quién diría que las ironías de la vida lo llevarían a volverse, un día, uno de ellos.

El Ejército                                                                                                                                  

Entre la tropa, Efraín pronto ascendió a Cabo. Era famoso por su gran habilidad, por su incomparable valor y por el aura bendita que parecía acompañarlo, ya que ni en los peores combates sufría daño alguno. El joven militar pronto se convirtió en una leyenda cuando su valor representó la salvación de todo su pelotón.

Corría el año de 1955 o 56 cuando el joven Cabo se encontró en medio de un encarnizado combate en las tierras del Tolima. Una emboscada dio de baja a la mayor parte de su pelotón: el comandante de la operación fue seriamente herido y Efraín mismo sufrió un impacto en una pierna. Reacio a morir así, el futuro bandolero se arrastró como pudo hasta una posición segura y esperó.

No tuvo que quedarse quieto mucho tiempo. Pronto los bandidos se acercaron a su posición con el ánimo de rematar supervivientes y fue allí donde los emboscó. Pese a su precaria situación, la buena fortuna y su gran puntería hicieron que diera de baja a la mayoría y que los pocos restantes se dieran a la fuga pensando que, a su vez, habían caído en una trampa.

Pero la situación aún no era buena. Con una pierna herida, Efraín ayudó lo mejor que pudo a sus compañeros y caminó luego tambaleante por más de 6 horas hacia su base llegando allí prácticamente moribundo. Sin embargo, su decisión y resistencia permitieron que en cuestión de minutos se despachara un equipo médico, lo que resultó en la salvación de los miembros de su pelotón que seguían con vida.

Imagen 3. Efraín González, parte 1: el Bandolero de la Leyenda

Efraín como cabo del ejército

En el Ejército el hombre parecía tener un futuro brillante. Sin embargo, pronto sería expulsado del mismo por razones que la Historia no ha aclarado del todo: algunos hablan de problemas con sus superiores, otros, de una purga política de quienes apoyaban al recién caído General Rojas Pinilla. En cualquier caso, pronto la situación del joven Cabo daría un vuelco completo.

Su experiencia militar le haría entrar bajo el mando de Chispas, un reconocido bandolero de la región. Por razones desconocidas (quizás buscando la emoción del combate) el joven habría adoptado los caminos que tanto había odiado.

Quizás pensó que podría manejarse mejor que sus predecesores. Que una vez dueño del poder lo usaría por el bien de los demás. Sin embargo, pronto demostraría no ser mejor que quienes le precedieron.

Celedonio Martínez Acevedo, periodista de la región, comenzaría a escribir en su contra. Efraín no lo toleraría y lo asesinaría personalmente. A partir de este momento, mostraría su cara más oscura contra todo aquel que se atreviera a enfrentarlo.

Pero fue también aquí cuando comenzó su leyenda. Sobre ella hablaremos en el siguiente episodio.

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Fuente de imágenes: 1: educacionehistoriasbandolerasdeefraingonzalez.files.wordpress.com, 2: upload.wikimedia.org