Ejemplo de cómo aprovechar la cáscara de la patilla

De acuerdo a algunos estudios científicos, las cáscaras de las frutas y vegetales tienen un valor nutritivo importante, el cual casi nunca aprovechamos, pues no todos sabemos cómo sacarle partido a esta parte de nuestros alimentos que no siempre luce atractiva o amable al paladar. No obstante con un poquito de inventiva y creatividad se pueden preparar ricos y saludables platos.

Un ejemplo de esto lo constituye la patilla (o sandía) de la cual sólo consumimos la parte dulce y roja, sin sospechar los usos que le podemos dar al resto de sus elementos. Por ejemplo, con esa no tan delgada parte blanca que existe entre el fruto de color rojo y la cáscara verde se puede cocinar un rico guiso de carne y vegetales. A continuación te presentamos una rica receta, sólo basta que te atrevas a probarla:

Después de que hayas preparado tu delicioso jugo de patilla o te la hayas comido en trozos, no deseches la cáscara. Mantenla en tu nevera y apúrate a conseguir los siguientes ingredientes:

1 cáscara completa de patilla (de la que usaremos sólo la parte blanca)

2 calabacines

2 zanahorias

2 papas

250 gramos de carne para guisar (corte de falda o sobrebarriga)

4 tomates

1 cebolla

2 dientes de ajo

1 pizca de pimienta

1 pizca de sal

1 pizca de azúcar

3 cucharadas de aceite de oliva

 

Así mismo necesitaremos los siguientes elementos:

1 cuchillo

1 cucharilla

1 tabla de picar

1 licuadora (o procesador de alimentos)

1 olla

 

Una vez que tengas a mano todo lo que necesitaremos, procede a seguir los siguientes pasos:

1) Coloca tu cáscara de patilla sobre la tabla de picar, y con ayuda de tu cuchillo o cucharilla comienza a sacar tajadas de la parte blanca de tu patilla (la capa media que existe entre el fruto rojo y la cáscara verde). Procura que no sean tan delgadas, su grosor debe ser más o menos de un centímetro. Una vez las tengas, procede a picarlas en cuadritos.

2) Igualmente lava muy bien tus calabacines, y luego procede a picarlos (sin pelar) en cuadritos.

3) Lava también tus zanahorias, si tienes olla presión no es necesario que las peles, pues en este utensilio la cáscara de la zanahoria se ablandará lo suficiente. Pícala en cuadritos antes de cocinarla. Así mismo, lava muy bien tus papas, y pícalas en cuadritos sin pelar, la cáscara de la papa no es dura cuando se cocina, y por el contrario le da un rico sabor a tu comida, además del valor nutricional.

4) Cuando tengas todas tus verduras, vegetales y frutas lavadas y cortadas. Lava los tomates (y no los peles) y la cebolla, pícalos en pedazos pequeños y colócalos en la licuadora, agrega una pizca de azúcar a fin de combatir el ácido úrico presente en la cáscara de los tomates, aunque si es de tu preferencia quítales la cáscara. Acciona tu licuadora (o procesador de alimentos) hasta que tengas una mezcla homogénea. Mantén aparte.

5) Coloca entonces tu corte de falda o sobrebarriga en la tabla de picar y procede a cortarla también en trozos, apenas un poco más grande que el tamaño de designaste para tus vegetales.

6) Coloca a fuego moderado la olla donde prepararás tu cocción, procura que sea una olla algo profunda. Agrega las tres cucharadas de aceite de oliva y espera a que se caliente. Incorpora los dientes de ajo triturados o cortados en pedacitos pequeños.  Igualmente agrega la pizca de pimienta al aceite caliente. Cuando notes que tus condimentos comienzan a dorarse, agrega la carne para guisar (corte de falda o sobrebarriga) y remueve, a fin de que se llene de todo el aceite, ajos y pimienta. Deja que se selle por todos los lados.

7) Una vez no quede ningún lado rojo de la carne, agrega a tu preparación los pedacitos de parte blanca que sacaste a la patilla, y remueve hasta que quede todo integrado. Haz lo mismo con la zanahoria y la papa. Finalmente agrega el calabacín. Cuando todo esté integrado, agrega el guiso de tomate y cebolla que habías preparado, y remueve a fin de que se mezclen todos los ingredientes.

8) Agrega una pizca de sal (y pruébalo) si te parece que necesita más para tu gusto, agrégasela, pero recuerda que mucha sal no es bueno para la salud. Deja que tu preparación se cocine a fuego moderado, incluso si puede ser fuego bajo mucho mejor.

9) Cuando la zanahoria y la parte blanda de tu patilla estén blandas, es decir, cuando puedas atravesarlas sin ninguna resistencia por un cuchillo, apaga y sirve, puedes acompañarlo de arroz o plátano al horno.

Y ya, tienes una nutritiva y divertida receta para consentir a los que más quieres, incluyéndote. Si eres vegetariano, sigue los pasos tal cual y sólo no agregues carne. De ahora en adelante tienes un ingrediente más, de alto valor nutritivo, que puedes incorporar a tus guisos y sopas. De ahora en adelante, no olvides: de la patilla, hasta la cáscara. 

Fuente de imagen: entornointeligente.net

Ejemplo de cómo aprovechar la cáscara de la patilla

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