El Fantasma de Greenbrier

Elva Zona Heaster fue una mujer originaria de Greenbrier que en 1896 conoció a un hombre llamado Erasmo Stribbling Trout Shue. El hombre se había mudado al sitio para iniciar una nueva vida, encontrando un nicho en el trabajo de herrero: poco después de su llegada Elva y Shue se conocieron, enamoraron y se casaron, a pesar que la madre de Elva Zona estaba en contra.

El día del ‘accidente’

El 23 de enero de 1897 Shue envió a un niño a su casa para que entregara un recado a su esposa: cuál sería la sorpresa del pequeño cuando encontró al pie de las escaleras, estirada con los pies juntos y una mano en el estómago, el cuerpo de Elva Zona. El niño salió corriendo a contárselo a su madre, quien llamó al médico de la localidad, George W. Knapp, que se demoró una hora en llegar al sitio.

Y cuando se presentó en la casa, se dio cuenta que Shue había subido el cuerpo de su esposa al dormitorio y la había tendido en la cama. El hombre había vestido el cadáver su esposa con un vestido de cuello alto y rígido, y cubierto su rostro con un velo. La situación era muy extraña, ya que era costumbre que las mujeres del pueblo preparan el cuerpo para el entierro.

Durante lo que duró el examen del médico, el hombre acunó la cabeza de su mujer y no dejó de sollozar. Cuando Knapp si intentó acercar para examinar más cerca, Shue entró en cólera y echó al galeno de su casa. El médico puso en su archivo la causa de muerte “desmayo eterno” y más tarde cambió todo por problemas femeninos, pues dos semanas antes de su deceso había sido tratada por problemas relacionados con un posible embarazo.

El día del entierro dio inicio a la verdad

La mujer fue velada el 24 de enero de 1897 en un cementerio de la localidad (Cementerio Metodista de la Capilla Soule). El ahora viudo mostró una devoción extraordinaria: no se despegó ni un solo instante del féretro, siempre vigilante a cualquier movimiento de los dolientes que se acercaran a verla y despedirse.

Sin embargo, hubo instante que su comportamiento pasó de absoluta tristeza a una energía arrolladora, cuando él mismo decidió poner una almohada y una sábana enrollada cerca de su cabeza, sin permitir que se acercaran. Cuando le preguntaron porque estaba realizando aquello, explicó que así su esposa descansaría mejor. El hombre también ató un gran pañuelo al cadáver de la mujer, explicando que «había sido el favorito de Zona.»

Cuando trasladaron el cuerpo para enterrarlo, la gente notó que había una extraña holgura en la cabeza de Zona, pero nadie comentó lo inusual de la situación. Por su lado, otra persona que se encontraba destrozada con la muerte de Zona era la madre de ésta, Mary Jane Heaster, quien estaba convencida de que su yerno había asesinado a su hija.

Las apariciones para señalar la verdad

Mary sacó la sabana del ataúd para devolvérsela a su yerno, éste no la aceptó y ella decidió lavarla, lo extraño fue cuando el agua se volvió rosa y por más que intentaba aclarar la prenda, no pudo limpiar la sábana del todo. La mujer interpretó aquello, como una señal de que su hija había sido asesinada: fue así como cada noche comenzó a rezar esperando que su pequeña apareciera.

Fuero 4 semanas de rezos y oración, hasta que el espíritu de Zona regresó y le explicó lo ocurrido: “Es un hombre cruel, abusó de mí y me atacó cuando lleno rabia, porque creyó que no había preparado su comida”, el fantasma también le dijo que el hombre le había roto el cuello y para esto, el espectro giró la cabeza. Zona visitó a su madre durante 4 noches más.

Decidida y segura de lo que le había sucedido a su hija, la mujer fue a visitar al Fiscal de la localidad, Alfred Preston, y pasó varias horas en su oficina convenciéndolo de reabrir el asunto de la muerte de su hija. Ciertamente, no se sabe si el hombre accedió a la autopsia convencido por la historia de la madre o porque empezaron a llegar rumores del carácter de Shue.

El Fiscal interrogó al médico que había realizado la autopsia, el doctor Knapp, quien declaró que no había realizado un examen completo del cuerpo. Esto se consideró justificación suficiente para realizar una exhumación y se formó un jurado de investigación.

Para el 22 de febero de 1897, a pesar de las quejas del marido, el cadáver de Zona fue nuevamente examinado y después de 3 días se encontró que el cuello de la mujer efectivamente se había roto. El informe cita lo siguiente: «se descubrió que el cuello estaba roto y la tráquea aplastada. En la garganta estaban las marcas de los dedos que indicaban que se había ahogado. El cuello estaba dislocado entre la primera y la segunda vértebra. Los ligamentos estaban desgarrados y rotos. La tráquea había sido aplastada en un punto frente al cuello. «

Shue fue arrestado y se inició su juicio, en el cual se descubrieron historias llenas de violencia y maltrato: el hombre se había casado dos veces antes, Zona había sido su tercer matrimonio. Su primera relación había terminado porque su esposa lo acusó de crueldad, su segunda esposa había muerto en circunstancias misteriosas en menos de un año.

El acusado no tenía miedo de lo que sucediera con él, es más, alegaba que pronto lo dejarían libre y cumpliría su ambición de casarse otras cuatro veces. El Fiscal encargado del caso interrogó a la madre de la víctima y aunque intentó limitar las preguntas a los hechos conocidos, dejando a un lado la visita del fantasma para intentar que el caso fuera tomado lo más seriamente posible, pero Mary habló extensamente sobre las visitas de su hija, lo dijo con tanta seguridad que más de uno de la comunidad creyó que Zona había venido del más allá.

Justicia

Se formaron turbas para linchar a Shue, al punto que se necesitó la ayuda del Sherif para disolver los disturbios, y finalmente el hombre fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de su esposa. Estuvo tres años en prisión, murió el 13 de marzo de 1900 (víctima de una epidemia desconocida) y fue enterrado en una tumba sin nombre.

La madre de Zona jamás se retractó de su historia. Mary murió en septiembre de 1916, y el fantasma de su hija nunca volvió aparecer por el área.

El estado de West Virginia, colocó un marcador histórico cerca del cementerio donde está enterrada Zona Shue y dice lo siguiente: “Enterrado en el cementerio cercano es Zona Heaster Shue. Su muerte en 1897 se presumió natural hasta que su espíritu se apareció a su madre para describir cómo fue asesinada por su esposo Edward. La autopsia del cuerpo exhumado verificó el relato de la aparición. Edward, declarado culpable de asesinato, fue sentenciado a la prisión estatal. Único caso conocido en el que el testimonio de un fantasma ayudó a condenar a un asesino.”

La historia de Elva en la literatura

Katie Letcher Lyle, escritora e historiadora, menciona este relato en su libro The Man Who Wanted Seven Wives: The Greenbrier Ghost and the Famous Murder Mystery from 1897, y señala que probablemente Mary se había inventado la historia del fantasma de Zona con el fin de presentar un argumento que le permitiera reabrir el caso nuevamente. Citando las palabras de la escritora:

«Mary sabía que [Shue] era inteligente, sin principios y persuasivo. Si había asesinado una vez, podría volver a asesinar. Tal vez temía que, si nadie validaba sus acusaciones, Shue resultaría extremadamente peligroso. recibir las noticias directamente de Zona, podía apelar a las supersticiones de sus vecinos montañeses y conseguir mucha atención pública.”

Fuentes:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Greenbrier_Ghost

Imágenes: 1 y 3: occult-world.com, 2: heathermonroe.medium.com

El Fantasma de Greenbrier

Bibliografía ►



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