El Pensante

El genocidio congoleño: caucho y muerte en las colonias belgas

Historia - octubre 29, 2018

Imagen 1. El genocidio congoleño: caucho y muerte en las colonias belgas

El sueño de colonizar

Leopoldo II de Bélgica, tenía el sueño de expandir su pequeño país, anexionando territorios africanos. El apoyo que los políticos de su país le daban era nulo, pues Bélgica no era tan rico ni poderoso, además las invasiones demorarían mucho en generar rentabilidad.

Pero Leopoldo no estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados. Con gran independencia, el mandatario europeo dirigió varias empresas privadas por el territorio congoleño, en donde creó varios espacios económicos administrados por los belgas.

En 1884, durante la Conferencia de Berlín, los belgas fueron reconocidos oficialmente para controlar más de 2´350.000 km² de suelo africano. Los belgas se comprometían con eso en convertir el Congo en un estado de libre comercio y como un “estado colchón” para los franceses e ingleses.

Menos de 3.000 europeos fueron encargados de hacerse cargo del país. En un inicio el único sector económico de la colonia era el marfil. El pago fue una grave reducción de elefantes en el país africano. Aun así no era suficiente la rentabilidad que este negocio generaba.

Para controlar del país, los belgas debieron luchar contra grupos autóctonos que estaban en contra de la llegada de europeos. Entre el río Kwango y el Uele los belgas lucharon contra diversas tribus, ocasionando un porcentaje alto de muertes nativas.

El auge del caucho

Cuando Charles Goodyear, en 1838, descubrió que si se le añadía azufre al látex del árbol del caucho, no sabía que creaba una mercancía que sería altamente demandada durante el siglo XIX y XX. Goodyear murió en la ruina sin ver los frutos de su invención: el llamado auge del caucho.

En la Amazonía se encontraron los primeros árboles de caucho y la explotación que se hizo de ellos generó un elevado porcentaje de muertes entre los indígenas de la región. Cuando Leopoldo vio que su empresa económica de marfil estaba fallando, comenzó el negocio del caucho en el Congo.

El producto que inicialmente no tenía ningún fin práctico luego empezó a usarse para llantas, sillas, mesas, juguetes y miles de otras mercancías. La sociedad industrial pedía más de este producto y para ello se tenía que sacar el látex de los árboles selváticos.

A partir de 1890, las exportaciones crecieron de 500 a 4.000 toneladas anuales. El Congo fue dividido bajo “el régimen de dominio” que permitía que todos los bosques y áreas no cultivadas fueran propiedad del estado belga.

Desde tiempos pretéritos las diversas tribus el Congo había tenido una organización comunal de esos espacios El bosque era de todos y cualquiera podía ir a cazar. Cuando se estableció el régimen de dominio, todos los grupos quedaron sin esas formas tradicionales y tuvieron que depender por la fuerza de los negocios de la corona belga.

Imagen 2. El genocidio congoleño: caucho y muerte en las colonias belgas

Las firmas privadas (Societé Anversoise, Anglo-Belgian Indian Rubber Company, la Compagnie du Katanga y Compagnie des Grands Lacs), dividieron el territorio congoleño y empezaron a generar altas sumas de dinero. Y entretanto el rey Leopoldo tuvo su propio dominio privado donde tenía su propia empresa extractora.

Más de 70 millones de francos belgas llenaron las arcas belgas durante los últimos años del siglo XIX. Fue tan rentable el sistema cauchero que los franceses decidieron hacer un negocio similar. El Congo se desangraba por los negocios europeos.

El sistema del Caucho rojo

Leopoldo II por medio de tratos escandalosos con los nativos de la región esclavizó a toda la sociedad congoleña y la arrinconó a servir en la explotación del caucho. Aldeas enteras empezaron a ser esclavizadas por medio de la fuerza, pues se necesitaba recursos.

Los congoleses eran presionados por el rey para que saliera un porcentaje amplio de caucho. Por ello, las personas tenían la obligación de trabajar las 24 horas del día. Cuando no cumplían sus cuotas, se realizaban horrendos castigos y terribles torturas semejantes a las que ocurrieron en América contra los indígenas del Amazonas, tema del cual hablamos en el artículo La Fiebre del Caucho.

No existe justificación para este rey, que además sabía exactamente lo que pasaba en el Congo. Él conocía perfectamente cómo funcionaba esta economía de la explotación. Sugirió, además, que se utilizara equipos con niños, por lo que miles fueron arrancados de la cuna de su hogar.

Imagen 3. El genocidio congoleño: caucho y muerte en las colonias belgas

Las estimaciones de muertes van de 3 a 10 millones de congoleños asesinados por los belgas en su avaricia por el caucho. El medio periodístico español El país señala que el historiador Adam Hochschild calculó el alto porcentaje de muertes basándose en los escritos del antropólogo Jan Vansina.

Varios estadistas de la comunidad europea lo circundaron. Como Leopoldo se hacía pasar por un gran líder antiesclavista, nadie dudaba de él. Fueron los pastores bautistas estadounidenses los que denunciaron la cantidad de crímenes que se hacían en el Congo. Nadie les creyó e incluso fueron llevados a tribunales por calumnia.

Con el tiempo, la comunidad internacional empezó a mostrar sobre la mesa la cantidad de crímenes cometidos por Leopoldo II. Los ingleses llevaron esto a toda la prensa internacional. El escritor y marino Joseph Conrad escribió su libro, El corazón en las tinieblas, y Conan Doyle, Crímen en el Congo.

El Congo eventualmente se independizó y los belgas tuvieron que pagar una millonaria indemnización. Sin embargo, nunca se solucionó totalmente la huella europea que dio tanto sufrimiento ni pudo el Congo superar las pérdidas de aquellos terribles años.

Fuentes:

  1. https://www.abc.es/historia/abci-genocidio-sadico-leopoldo-belgica-congo-peor-crimen-europeo-africa-201711192145_noticia.html
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Genocidio_congole%C3%B1o_(1885-1908)

Imágenes: 1: alertadigital.com, 2: mrdomingo.com,  3: kiruday.com