El origen de la pasta dental

Dientes limpios

Un producto que se ha convertido en un ítem importante en la higiene y salud bucal, el dentífrico, es algo que podemos encontrar en cualquier casa, ya sea elaborado por una empresa o de manera artesanal. Décadas de publicidad y políticas públicas nos han servido para darnos cuenta que cepillarnos los dientes con pasta dental es una costumbre que nos brinda buena salud.

Sin embargo, este no siempre fue el caso. Los primeros registros que se tienen del uso de pasta dental preceden inclusive mucho al cepillo de dientes (anteriormente se usaba unas ramitas deshilachadas): hablamos de los pueblos de Egipto y Babilonia, y cada pueblo tenía su propia formula dentífrica: por ejemplo, los egipcios usaban un producto elaborado a partir de piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, mirra y cáscara de huevo, para disimular el sabor y dar un buen aliento al usuario mezclaban el menjunje con menta y algunas flores.

El médico latino Escribonio Largo creó una fórmula de la sería la primera ‘pasta dental’ a base de vinagre, miel, sal y cristal muy machacado. Para su aplicación, se usaba una tela de algodón que se restregaba por los dientes. El botánico griego llamado Dioscórides hablaba en su tratado Corpus Hipocraticum sobre una crema de dientes elaborado con leche de mujer.

Cerca del año 550 a. C., en la antigua Persia también era práctica común limpiarse los dientes, para ello utilizaban una mezcla a base de un tintura y agua boratada que aplicaban en los dientes y encías con un pincel, permitiendo un mayor acceso a todos los rincones de la boca, incluidos los espacios interdentales.

La crema de dientes alrededor del mundo

En la España del siglo XI, el médico y botánico toledano Ibn Wafid escribió en su libro de la almohada o Kitab al-Wisad una receta para elaborar un dentífrico: «Hojas de menta, de albahaca, de membrillo, de melocotón, con una cantidad doble de hojas de rosa, y tierra jabonera de Toledo más hojas de cidra: se pulveriza todo, se pasa por tamiz y se usa».

En China, los dentistas inventaron un prototipo de cepillo de dientes utilizando huesos y espinas de pescados: los árabes utilizaron una mezcla de arena fina y piedra pómez como base de su higiene bucal, aunque descubrían más tarde que esa mezcla perjudicaría el esmalte de los dientes.

Durante la Edad media, la mayoría de las personas no tenían la costumbre de limpiarse los dientes: la tarea era reservada para los dentistas de la época, los maestros utilizaban raspadores para eliminar el tártaro o sarro dental y aplicaban polvos dentífricos, se decía que Juan I de Aragón, príncipe de Gerona ordenaba a quexaler (dentista) para limpiar y asear los dientes.

Por parte de las culturas precolombinas, los mayas empleaban sustancias naturales para el aseo y curación de los dientes: la raíz de Rauwolfia heterophyla willad, más conocida por este pueblo como chacmun, que se usaba para combatir la caries, la halitosis y las molestias dentales en general. También utilizaban como analgésicos bucales cenizas de iguana quemada viva y hollín pulverizado y envuelto en algodón en rama.

Otro método usado como higiene bucal era el chicle, que era extraído de un árbol originario de las selvas del Petén, en Guatemala, y que conocían con el nombre de sicte.

El dentífrico moderno

Fue en Inglaterra que apareció el prime dentífrico comercializado en forma de polvo o pasta envasado en una caja de cerámica: el dentista Peabody tuvo la idea de un añadir jabón a la pasta dental. Para 1850, John Harris agregó un nuevo ingrediente a la mezcla -tiza- y en 1873 una firma norteamericana (Colgate) produjo en masa el primer dentífrico que se lanzó al mercado.

El farmacéutico y cirujano dental Washington Sheffield Wentworth inventó la primera pasta dental tal y como la conocemos hoy en día, dentro de un tubo plegable, llamó a su producto Creme dentifrice, la idea la obtuvo gracias a su hijo llamado Lucius, quien era aficionado a la pintura y al ver lo prácticos que eran los envases de colores para las pinturas, decidió aplicar lo mismo para su invento.

Frederick McKay, odontólogo, después de largos estudios y encontrar personas que presentaban pigmentación de color café en los dientes, desarrolló un nuevo compuesto que debía permitir un color blanco: el flúor. Para 1950, una multinacional norteamericana realizó un proyecto de investigación encabezado por Joseph Muhler, de la Universidad de Indiana, para estudiar una nueva pasta de dientes en la que el flúor fuera uno de sus compuestos principales.

“Los primeros resultados arrojaron que los niños de edades comprendidas entre los 6 y 16 años reflejaron una reducción del 49% en el desarrollo de caries y los adultos presentaban una reducción del deterioro de los dientes en casi la misma proporción.”

Actualmente, sabemos que el flúor es un elemento muy tóxico para los niños, es por eso que las pastas para los infantiles tienen una tercera parte del producto.

Fuentes:

  1. https://curiosfera-historia.com/historia-de-la-pasta-de-dientes/
  2. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/origen-pasta-dientes_15597

Imágenes: 1 y 3: brandstocker.com, 2: odontologos.mx

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El origen de la pasta dental

Bibliografía ►



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