Frases célebres de Muhammad Ali

Cassius Marcellus Clay, Jr. (Louisville, Kentucky, Estados Unidos, 17 de enero de 1942 – Phoenix, Arizona, Estados Unidos, 3 de junio de 2016).  Célebre boxeador estadounidense, mejor conocido como Muhammad Ali, aun cuando algunas fuentes también lo reconocen como Mohamed Ali, y tal vez la máxima celebridad de este Deporte a nivel mundial.

Descripción de Muhammad Ali

En 1958, después de haber comenzado su carrera con una reñida victoria, Muhammad Ali logró obtener el premio de los Guantes de Oro, galardón en el que competían boxeadores principiantes, ubicados en la categoría semipesados, su carrera había comenzado. Dos años después, en 1960, participó en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, donde llegó a coronarse con una Medalla de Oro al derrotar al boxeador de origen polaco, Zbigniew Pietrzkowski. Así mismo, cuatro años después, cuando apenas contaba con veintidós años, logró el título de Campeón de pesos pesados. Esta hazaña la conseguiría nuevamente en 1974 y posteriormente en 1978, convirtiéndose además en el primer boxeador en la Historia en lograr conquistar en tres oportunidades el título de Campeón Mundial de Boxeo, en la categoría peso pesado.

Su estilo en el ring también se convirtió en leyenda, pues aun cuando conocía a perfección el boxeo, desarrolló una técnica única, alejada de lo tradicional y caracterizada básicamente por el conocimiento pleno de su oponente, una juego de pies único que le permitía reaccionar y mantener una tremenda velocidad tanto en su defensa como en su ataque, y por último una fuerza y potencia en sus golpes que lo convertían en un contrincante casi imposible de vencer.

Igualmente, este estilo iba acompañado de una personalidad también significativa. Algunas fuentes periodísticas señalan que al paso que fue consolidándose su carrera su ego también lo hizo. De esta forma, comenzó a nombrarse a sí mismo “El más grande” (The greastest). Así mismo era parte de su estilo, emitir declaraciones que buscaban ridiculizar a sus oponentes antes de cada pelea. No obstante, lo que más resaltaba de esta leyenda del Boxeo mundial era la costumbre de construir rimas que definían su técnica al tiempo que buscaban intimidar a su oponente. De ellas la más famosa fue la que hablaba de él mismo en el ring, describiéndose como el boxeador “que flota como mariposa y pega como abeja” haciendo referencia a la rapidez de sus pies y a fuerza de sus golpes.

Así también, Muhammad Ali se convirtió en una celebridad de la lucha social en defensa de los Derechos de la población afroamericana en Estados Unidos, al igual que un gran defensor del Islam, religión a la que se convirtió en 1964, momento en el cual comenzó a llamarse Cassius X, aun cuando dos años después adoptaría el nombre que llevaría a la gloria: Muhammad Ali. Finalmente, el 3 de junio de 2016, después de una lucha de más de treinta años contra el Mal de Parkinson, enfermedad que sufría desde principios de los años ochenta, “El más grande” Muhammad Ali falleció en un hospital de Phoenix, Estados Unidos, a causa de problemas respiratorios, a la edad de 74 años.

Frases célebres de Muhammad Ali

Además de ser uno de los más grandes boxeadores de todas las épocas, Muhammad Ali también llegó a convertirse en una celebridad mediática, en donde impactaba al público con sus controversiales, creativas y metafóricas frases y declaraciones. Resulta pertinente entonces hacer una revisión de las frases más famosas de esta leyenda del Boxeo que nunca pasó desapercibido, y que era amado por millones y odiado por otros tanto, sin haber sido nunca indiferente para nadie.

A continuación, algunas de las más célebres frases del Boxeador que “flotaba como mariposa y pegaba como abeja”, Muhammad Ali:

Sobre su cambio de nombre

«Cassius Clay es el nombre de un esclavo. Yo no lo escogí, yo no lo quería. Soy Muhammad Ali, un hombre libre».

Esta frase hace referencia al nombre que adoptara este boxeador estadounidense en 1964, a raíz de que se uniera al grupo religioso Nación del Islám, movimiento musulmán afroamericano, el cual planteaba la liberación de estos ciudadanos, camino que seguiría esta leyenda, y cuya hazaña más emblemática sería la de negarse a prestar servicio militar en la Guerra de Vietnam. Con esta Declaración, Muhammad Ali planteaba abiertamente la opresión y esclavitud en la cual todavía vivían los ciudadanos afroamericanos en Estados Unidos, y cómo su decisión y conocimiento del Islám, así como su nueva vida espiritual y de lucha lo hacía un hombre libre.  

Sobre la Guerra de Vietnam

«¿Por qué me piden ponerme un uniforme e ir a pelear a 10 mil millas de casa, arrojar bombas y balacear a gente negra, mientras los negros de Louisville son tratados como perros y se les niegan los derechos humanos más simples?»

Por otro lado, esta es tal vez una de las frases más resaltantes de esta leyenda pugilística en cuanto a su negativa de aceptar la orden de reclutamiento para ir a combatir a Vietnam, tal como lo ordenaba el Gobierno de los Estados Unidos. Muhammad Ali argumentó que su religión le impedía participar en el conflicto bélico. El Gobierno por su parte no se quedó de brazos cruzados, y no tomando en consideración su objeción de conciencia comenzó un proceso judicial contra este boxeador, en el cual fue condenado a una multa de 10 mil dólares y cinco años de cárcel, aun cuando salió bajo fianza. Su carrera también se vio afectada, pues fue despojado de su título de Campeón y de su licencia para boxear, teniendo que permanecer los próximos tres años fuera del ring. No obstante, Muhhamed Ali no desistió de su derecho de oponerse a luchar una guerra que para él consistía en tener que ir “a dar la cara para ayudar a asesinar y quemar a otra pobre nación simplemente para continuar la dominación de los esclavistas blancos”.

Sobre el entrenamiento de boxeador

«Odié cada minuto del entrenamiento, pero me decía: no renuncies, sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón».

Así mismo, en este pensamiento se puede ver la postura de este gran deportista sobre el sacrificio que puede implicar para un atleta el proceso de entrenamiento. No obstante, Muhammed Ali advierte la gran importancia de no rendirse y seguir, pues el sufrimiento de ese momento, será recompensado por la victoria conseguida con el aprendizaje que conlleva el entrenamiento. De esta forma se podría inferir que los pasos a la gloria están hechos de Entrenamiento-Sacrificio-Valor para no rendirse-y Victoria.

Sobre su velocidad en el cuadrilátero

«Soy tan veloz que anoche apagué la luz de mi cuarto de hotel, y estaba en cama antes de que oscureciera».

Igualmente, este tres veces Campeón mundial de Boxeo acostumbraba a formular frases y construcciones impactantes con las cuales alardeaba de su técnica o capacidades como boxeador. En esta se puede ver por ejemplo, como “El más grande” hacía gala de su imaginación y facilidad de palabra para declarar que era más rápido que la velocidad de la luz, lo cual hacía gloria de su técnica rápida en el cuadrilátero, tanto para mantenerse lejos de los golpes de su contrincante, como para atacarlo contundentemente.

Sobre sus victorias por nocaut

“Soy doblemente grandioso, no sólo digo que los voy a noquear, también digo en qué round”

Este puede ser otro ejemplo de las declaraciones de esta leyenda pugilística sobre su carrera y capacidad en el ring. No obstante, quien revise su carrera podrá darse cuenta de que este célebre boxeador no alardeaba en vano. Muhammad Ali tuvo un total de sesenta peleas, de las cuales ganó cincuenta y seis. De estos triunfos se desprenden treinta y siete victorias por nocauts, además contra algunos de los más grandes boxeadores de su época, entre los que destacan Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman o Joe Frazier.

Sobre su agilidad en el combate

“Yo debería estar en un sello postal, es la única forma de que me peguen”

Igualmente, «El más grandioso» era consciente de su gran agilidad y velocidad para esquivar y evitar el golpe del adversario. Para tener constancia de esto bastaría con revisar algunas grabaciones de la época, o analizar el récord pugilístico de esta leyenda, quien de las sesenta peleas que sostuvo, perdió apenas 4, de las cuales sólo una fue por nocaut. De esta forma bastante creativa, Muhammad Ali dejaba en evidencia una gran realidad, sus oponentes las tenían casi imposible a la hora de alcanzar a uno de los boxeadores más rápidos y ágiles del mundo.

Sobre su humildad

“Es difícil ser humilde cuando eres tan grande como yo”.

No obstante, para aquellos que en su momento llegaron a cuestionar la humildad de este Deportista, “El más grande” también tenía una respuesta, de la cual se puede ver un pequeño ejemplo en esta frase en donde reconoce que cuesta mucho no recalcar a cada instante la gloria que se posee, cuando se es tan grandioso como lo era él en el cuadrilátero.

Sobre la madera de campeón

“Los campeones no se hacen en los gimnasios. Están hechos de algo intangible que tienen muy dentro, es un deseo, un sueño, una visión”.

Finalmente, esta frase de Muhammad Ali puede revelar muchísimo sobre su concepción acerca de la madera con la que está hecho un campeón, puesto que era consciente de que el trabajo en el gimnasio era apenas una parte de lo que podía llevar a alguien a la Gloria. No obstante, ese camino también debía ser recorrido desde la pasión, el deseo y la convicción de que se ganará. De esta forma, un hombre de éxito no solo estaría conformado por los conocimientos aprendidos durante su formación, sino que estaría sostenido por la visión y el deseo que lo impulsara desde el primer momento. Cuerpo y pasión construyendo la gloria y la grandeza de un hombre.

Imagen: theperfectman.me

Frases célebres de Muhammad Ali

Bibliografía ►



Ver más Artículo al azar