Historia de la Crucifixión

Orígenes en Persia

Dicen que le método de castigo de la crucifixión era usado en el imperio persa durante el siglo VI a.C., ya que entre sus creencias consideraba el fuego y la tierra sagrados por lo tanto decidían que lo más óptimo era suspender al reo en postes. Hay un castigo que es descrito por el historiador Heródoto, en el que Darío I mandó a crucificar a 3.000 babilonios.

Más adelante, Alejandro Magno instauró éste sistema de castigo en el Mediterráneo en el siglo IV a.C. Se dice que en Fenicia el conquistador crucificó a 2000 personas. La crucifixión también fue usada por los griegos, al castigar a los piratas que se atrevían a invadirlos.

Castigo tremendamente cruel

Era un castigo cruel, que sometía al condenado a horas o incluso días de tortura tanto físicas como psicológicas: el verse expuesto de tal manera ante sus captores, desnudo ante los ojos de los morbosos que se acercaban a observar a alguien sufrir. Hasta algunos soldados no soportaban ver al crucificado, pues muchas veces la muerte se podía prolongar, los brazos y pecho se hinchaban muy lentamente y finalmente, caían en un colapso del sistema respiratorio.

Hay otras causas de muerte que podemos encontrar gracias a investigadores o con los escritos dejados por historiadores de la época. Varios experimentos realizados con investigadores en la década de los 80’s arrojaron como resultados que cuando una persona se encuentra suspendida de sus brazos en ángulos de 60° a 70° desde la vertical, tiene dificultades para respirar “causando un shock traumático severo o causando embolia grasa, pero de ninguna manera induciendo la muerte por asfixia.”

También se puede suponer que otras de las razones para morir sería: shock hipovolémico, debido a la hemorragia causada por los azotes y los clavos, sepsis por las heridas infectadas o una combinación de varias causas como deshidratación, insolación, cansancio crónico que más tarde desembocarían en un parto cardiaco.

Estudios más recientes indicaron que la persona crucificada podría sufrir un shock ortostático: exceso de sangre que se acumula en las venas y generan un desgaste cardíaco y la caída de la presión arterial, “lo que reduce críticamente la cantidad o la calidad de la sangre (oxigenada) que fluye al cerebro y se produce el síncope y la muerte.”

Ya hemos hablado de éste personaje, Flavio Josefo, el historiador judío quien escribió como tres de sus amigos sobrevivieron a la crucifixión. Josefo pidió a Vespasiano que concediera el indulto a tres de sus conocidos, quienes fueron bajados con el mayor cuidado, aunque solo uno logró sobrevivir a las grandes heridas y se recuperó completamente.

Una crucifixión masiva para amedrentar a los rebeldes

Si bien ya hemos hablado de Espartaco en este portal (en el artículo Biografía de Espartaco) en realidad se sabe muy poco del personaje más allá de las historias que lo consolidaron como un personaje legendario. La historia nos dice que había trabajado para el ejército romano, por lo tanto, conocía sus estrategias y estilo en el campo de batalla.

Después de haberse escapado de la escuela de gladiadores de Capua y haber reunido un gran ejercito de hombres y mujeres, se dedicó a disciplinarlos y entrenarlos. Espartaco se convirtió en el dolor de cabeza de Roma y se necesitaron grandes legiones para poderle dar fin.

Esos grupos de soldados estuvieron dirigidos por los pretores Glodio Glabro y Varinio, pero finalmente le dieron el control de todo el ejército a Marco Licinio Craso. El hombre era uno de los más ricos de Roma y también uno de los más crueles, pues no perdía la oportunidad en echarle a cara a sus hombres cómo un grupo de esclavos podía derrotarlos con tanta facilidad.

Se desempolvaron castigos crueles como el decimatio, el cual consistía que “en la elección por sorteo de 1 de cada 10 hombres para ser asesinados a golpes y palos por sus propios compañeros.” Ésta condena era aplicada a los desertores. También hubo reducción del trigo por cebada a las tropas, todo con la intención de ‘motivarlos’ para la batalla.

Posteriormente, Craso y Espartaco se encontraron. Dicen que el soldado Tracio cortó el cuello de su propio caballo para demostrar que no huiría. Para darle fin al libertador se necesitaron una decena de hombres mas no pudo alcanzar a su enemigo final, herido por las espadas, agotado, Espartaco cayó de rodillas y murió.

El cadáver de Espartaco no fue encontrado y el resto de sus compañeros fueron condenados a la crucifixión: 6000 prisioneros fueron crucificados por la Vía Apia, desde Roma hasta Capua, generando una tétrica visión de hombres y mujeres muriendo lentamente para darle una lección de ‘humildad’ al resto de esclavos: con Roma no se juega.

De un símbolo de humillación a uno de salvación

Ya quedó claro que para los romanos la muerte por crucifixión significaba humillación: morir en la cruz era una muerte vergonzosa. Sin embargo, para la religión católica la cruz se convirtió en un símbolo de salvación. No es necesario ser adepto para saber la importancia de la cruz, pues en ella murió Jesús y solo cuatro crónicas de la antigüedad han sobrevivido que detallan los mismos sucesos: un judío llamado Jesús es ejecutado por cometer delito capital contra el orden establecido.

Fue con la llegada del emperador Constantino, hacia el 312 que tuvo un sueño en el que oyó una voz que provenía del cielo que decía: «In hoc signo vinces»: con esta señal vencerás. Después de haber tenido esa visión, mandó a dibujar la cruz en el escudo de sus hombres antes de ir al campo de batalla, para posteriormente tener una victoria en el puente de Milvio.

Cabe aclarar que el símbolo de la cruz, no es inherente a la religión cristiana, se tiene antecedentes de otras culturas en dónde se hace uso de la cruz: “una de las representaciones más antiguas es la esvástica, o cruz gamada que, en diversas religiones, en especial el hinduismo, simboliza al fuego o al sol (por su rotación diaria), o al relámpago.”

También hay vestigios de la cruz en otras áreas como en Egipto, donde está la cruz anjkhh, la cual significa vida, con la llegada del cristianismo, los creyentes coptos fusionaron ambos significados.

Crucifixión en tiempos modernos

Aunque éste método de tortura es antiguo, uno creería precisamente que por eso ya habría sido dejado atrás, pero hay países en que todavía se practican ya sea como forma para mostrar devoción o como castigo penal.

Se tiene conocimiento que un grupo de católicos flagelantes en Nuevo México llamados los Hermanos de la Luz, quienes realizan la representación de la crucifixión durante la Semana Santa. Cabe aclarar que en esta celebración el personaje principal es atado (no clavado). Pero hay otras zonas de México o Filipinas en donde se realizan las famosas crucifixiones devocionales, donde manos y pies son clavados y en algunos casos la persona que interpreta a Jesús es sometida a flagelación y usa una cruz de espinas.

Durante la Primera y Segunda Guerra mundial existieron los casos de soldados o prisioneros de los campos de concentración (homosexuales y Bibelforschers o Testigos de Jehová) eran atados a los árboles para ser clavados con bayonetas o colgados de postes, con las manos atadas a la espalda, esta forma de castigo es considerada como una variación de la crucifixión.

En 1994 se hizo una denuncia delante los miembros de la ONU: varios sacerdotes locales del país de Sudán fueron asesinados por medio de la Crucifixión. En Arabia Saudita y Yemén, la crucifixión es usada como castigo penal para toda aquella persona que viole las leyes de aquellos países, aunque esto no quiera decir que ese castigo sea el más idóneo.

También existieron condenados en Japón

Antes y durante el Shogunado Tokugawa existió un castigo similar a la crucifixión: el condenado, que en muchos casos era un criminal, era atado a una cruz en forma de T, al final se le clavaban lanzas por todo su cuerpo. También sucedió que durante el periodo de evangelización del país nipón varios creyentes y sacerdotes fueron perseguidos, el 5 de febrero de 1597, 26 cristianos en los que se incluían japoneses, extranjeros y clérigos fueron clavados en cruces en una colina de Nagasaki.

Los condenados fueron obligados a caminar casi 1000 kilómetros desde Kioto hasta Nagasaki, ya que era una de las ciudades más evangelizadas en aquellos tiempos.

Entre los mártires se encontraban figuras hoy reconocidas por la iglesia católica como: Pablo Miki, un clérigo educado por los jesuitas, que fue perseguido y finalmente condenado. Dicen que cuando estuvo en la cruz y con su último aliento pronunció lo siguiente: “Yo declaro que perdono al jefe de la nación que dio la orden de crucificarnos, y a todos los que han contribuido a nuestro martirio».

Fuentes:

  1. https://www.abc.es/historia/abci-autentica-historia-espartaco-temido-gladiador-humillo-legiones-roma-201803270128_noticia.html
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Crucifixi%C3%B3n#:~:text=La%20crucifixi%C3%B3n%20fue%20utilizada%20por,la%20religi%C3%B3n%20oficial%20del%20imperio.
  3. https://www.abc.es/historia/abci-historia-desconocida-crucifixion-castigo-mas-atroz-y-humillante-antigua-roma-202003060108_noticia.html

Imágenes: 1: canalhistoria.es, 2: wikipedia.org, 3: abc.es, 4: vidaesperanzayverdad.org

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Bibliografía ►



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