Historia de la Poderosa Familia Spoleto

Hoy vamos a hablar de la familia Spoleto, una poderosa casta italiana que durante varios momentos de la historia puso en el poder a varios Papas. Cabe recordar que el puesto en el trono papal era muy apetecido, pues representaba tener poder en cargos políticos y religiosos: la palabra de un papa podía ser condenatoria en cualquier ámbito tanto moral como político.

El origen del ducado Spoleto

Los lombardos fueron una tribu germánica que estableció un reino dividido entre varios duques: después de haber conquistado el norte de Italia en el año 568 los lombardos repartieron el territorio en 10 gastaldías, entre las que se encontraba el ducado de Spoleto. Fueron varios duques quienes subieron al poder en ese territorio y demostraron sus capacidades en un sinfín de campañas bélicas.

Como lo dijimos antes, fue tal su influencia que pudieron poner a varios papas según su conveniencia, pero también desataron periodos oscuros para la iglesia y los creyentes de la época con sucesos conocidos como ‘la noche del papado’ donde varios líderes religiosos subieron al trono en un corto periodo de tiempo. También hubo casos en los que se presentaron amantes involucradas o papas libertinos que dejaron a Roma en la ruina.

La mujer que decidía quien tenía derecho a subir al trono

Hablamos de una dama que llegó a la familia Spoleto por matrimonio, pero que alcanzó un poderío tan grande que su leyenda pasó a la Historia. Marozia nace en el año 892: fue hija de Teodora y del senador romano Teofilato I y tuvo una hermana llamada Teodora la Joven. El origen de su paternidad todavía se encuentra muy discutido, pues se rumoraba que su madre fue amante del Papa Juan X: al contar con grandes privilegios tuvo una educación esmerada, lo que hizo de ella una mujer astuta y de temer, pues no hay mejor arma que una mente culta.

Al pertenecer a una familia cuyo poder hacía sombra al mismo papado, contrajo nupcias con Alberico I el Mayor, Marqués de Camerino y Duque de Spoleto. Sin embargo, para el día del enlace Marozia ya se encontraba embarazada de su amante el Papa Sergio III, aunque eso no evitó que su flamante esposo legitimará al bebé haciéndolo hijo suyo. Este niño más adelante se convertiría en el Papa Juan XI.

Para el año 924, Marozia y su esposo intentan hacerse con el poder de Roma, por lo cual se enfrentaron al papa del momento Juan X, pero la lucha fue en vano y fracasaron estrepitosamente teniendo como consecuencia la muerte de Alberico I a manos del Papa, quien humilla aún más a la mujer l deformar el cuerpo de su esposo y obligarla a observar el proceso.

Vencida a manos de su propio hijo

Derrotada, decide que su mejor oportunidad para recuperar el poder es contrayendo nupcias con el marqués Guido de Toscana. Entre enfrentamientos y peleas el trono del reino de Italia queda vacante lo que ocasiona un nuevo conflicto pues Juan X apoyaba a Hugo de Borgoña, mientras que Marozia apoya al hermanastro de su marido Guido, Hugo de Arlés.

La batalla es ganada por Arlés, quien depone al Papa Juan X y lo encarcela. A los pocos días aparece muerto en su celda, posiblemente por orden de la misma Marozia.

Con el poder del papado nuevamente en sus manos apoya el nombramiento de León VI, quien tuvo y papado muy breve y supuestamente murió asesinado por tener relaciones sexuales con otras mujeres. Más adelante nombró como Papa a Esteban VII, quien no hizo nada reseñable.

Finalmente, Juan XI hijo de Marozia, sube al trono papal, y logra mantenerse pese a tener una vida licenciosa y seguir bajo el poderío de su madre, quien lo manipuló a su antojo para obtener lo que más la beneficiara. Más adelante su hijo, Alberico II ataca a su madre y hermano, recluyendo a la mujer en un convento donde fallecería a la edad de 63 años.

La temida ‘Noche de los Papas’

Los siguientes sucesos son anteriores a lo realizado por Marozia, pero en ellos también podemos encontrar la mano de la familia Spoleto. Entre los años del 882 al 903 se sucedieron doce papas: el puesto de San Pedro se vio envuelto en intrigas, corrupción y asesinatos. Con la muerte de Carlomagno, el puesto de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico se encontraba ligado con el puesto de papa y al haber tan débiles sucesores al cargo monarca, la iglesia corría constantemente peligro.

Juan VIII había coronado como emperador a Carlos II ‘El Calvo’, pero la decisión no gusto mucho, al punto que el Papa fue envenenado y como tardaba en morir, fue golpeado con martillo. Más tarde lo reemplazaría Marino I, quien intentó por todos los medios establecer la paz entre los líderes italianos para más tarde morir envenenado.

Siguió Adriano III, quien solo duró en el trono un año y más tarde fue declarado Santo: entre los hechos más importantes a destacar están los castigos que infringió contra una dama noble a la que hizo azotar y a un alto oficial del Palacio Laterano al que hizo sacarle los ojos.

El siguiente Papa en subir al poder estaba tan aterrado de su cargo que se encerró en su propia casa y tuvieron que ir a derribar la puerta para sentarlo en el puesto de San Pedro. Fue Esteban V, quien estuvo en el poder durante un periodo de 8 años mientras vio cómo la iglesia perdía todo su poder.

Depuesto el emperador del momento, Carlos III ‘El Gordo’, el imperio se vio dividido en tres estados gobernados por diferentes reyes: Francia, gobernada por el rey Eudes; Alemania, gobernada por el rey Arnulfo; e Italia gobernada por el rey Guido de Spoleto y se vivió uno de los momentos más oscuros de la iglesia: ‘El sínodo del terror.’

Una historia de terror de la mano del Papa Esteban VI

Antes de narrar la historia sobre este personaje tan peculiar (Esteban VI), hay que contar ciertos sucesos que marcaron su proceder. En tiempos medievales el trono papal no sólo representaba un puesto de líder religioso poderoso, sino que también era clave para la política en todo el continente europeo, así que acceder a ese cargo era sinónimo de poder, pero también traía grandes responsabilidades, pues se podría encontrar a la merced de los caprichos de los monarcas del momento.

Y eran tremendos caprichos, cuando lo que se jugaba era el control de territorios prósperos como el Sacro Imperio Romano o líneas de sucesiones, lo que hacía que la labor de un Papa se tornara aún más peligrosa porque si tomaba partido por uno, se podía ganar otros 10 enemigos. Y eso precisamente fue lo que le sucedió a Formoso.

Un Papa de buenos antecedentes

Formoso fue Papa de la Iglesia Católica desde septiembre del año 891 hasta el 30 de abril del 892. Durante su periodo de 8 meses como líder de la iglesia tuvo que enfrentarse a distintos sucesos que lo llevaron a un rápido deceso (probablemente por un asesinato): uno de ellos -que probablemente llevó a su muerte- fue la presión por parte del Emperador Guido III de Spoleto para coronar como sucesor a su hijo, Lamberto de Spoleto.

El Papa no veía con buenos ojos a este nuevo mandatario: creía que él no cumpliría con sus deberes de líder al no dar buenas muestras de devoción y llevar una vida desaforada. A la muerte de Guido su hijo subió al poder y fue ahí donde Formoso buscó formar alianza con el rey alemán Arnulfo de Carintia, pidiéndole que marchará por Roma y expulsara a la familia Spoleto.

Arnulfo logró el objetivo y fue coronado como Emperador por Formoso, pero la dicha les duró poco y pronto el Emperador cayó víctima de una parálisis que lo obligó a regresar a su hogar, dejando al Papa a la merced de sus dos mayores enemigos: Lamberto y la viuda de Guido.

Formoso tenía 82 años cuando falleció. A diferencia de otros en el cargo que él había ocupado contaba con una reputación intachable: aliados y detractores hablaban buenas cosas de él, de su actitud caritativa y de su vida de dedicación a la iglesia.

Ni la muerte puede salvar a un Papa de los atropellos

Se pensaría que con la partida de Formoso este podría verse libre de las macabras conspiraciones políticas, mas no fue así: los Spoleto recuperaron el poder en Roma y pusieron en el trono Papal a un mandatario de su agrado, Bonifacio VI, quien solo duró 15 días en el poder (pues murió de gota el 25 de abril de 896). El puesto todavía seguía tibio por el antecesor anterior, cuando la riendas de la Iglesia Católica fueron asumidas por Esteban VI.

El nuevo Papa siguió al pie de la letra las instrucciones de la familia Spoleto, y exhumó el cádaver de Formoso para llevar a acabo La Damnatio Memoriae: el anterior Papa fue acusado de haberse dejado elegir obispo de Roma cuando ya era en ese momento la cabeza de otra diócesis y también el pecado de perjuro y tener una ambición desmedida.

¿Qué es la Damnatio Memoriae?

Significa literalmente condena a la memoria, la persona castigada será borrada de cualquier registro que dejé un vestigio de su existencia: textos, grabados, murales, estatuas e incluso música popular. A esa situación se vieron sometidos los restos mortales de Formoso, cuyo cuerpo que ya contaba con 9 meses de putrefacción fue expuesto al público.

El cadáver fue atado a una silla para que evitar que se escurriera, y de acuerdo con los registros de la época:

“un hedor terrible emanaba de los restos cadavéricos. A pesar de todo ello, se le llevó ante el Tribunal, revestido de sus ornamentos sagrados, con la mitra papal sobre la cabeza casi esqueletizada donde en las vacías cuencas pululaban los gusanos destructores, los trabajadores de la muerte”

Concilio Romano de 898 sobre lo sucedido en el Sínodo del Terror.

Con esos cargos encima, el cuerpo de Formoso fue despojado de sus vestiduras papales, le cortaron los tres dedos con los que se impartían bendiciones y su cadáver fue arrojado a una fosa donde se arrojaban a los condenados a muerte.

El fin de Esteban VI y la llegada de otros pontífices

Para el año 897, el pueblo quiso vengar lo sucedido con Formoso y entraron violentamente al Vaticano: apresaron a Esteban quien fue arrojado en prisión y murió más tarde estrangulado. Con la silla vacante, el Cardenal de San Pedro in Vincoli, de nombre Romano, ocupó el cargo, pero a los cuatro meses falleció también a causa de una muerte violenta. Y precisamente ese era el mismo destino que aguardaba a su sucesor, Teodoro II.

Dicen que el cuerpo de Formoso lo sacaron de la fosa común y más tarde fue arrojado a un río: la momia terminó enredada en las redes de un pescador y más tarde se le dio santa sepultura.

Fuentes:

  1. https://www.abc.es/historia/abci-traicion-roma-historia-secreta-pontifices-asesinados-cadena-y-intrigante-domna-senatrix-201511060438_noticia.html
  2. https://www.abc.es/historia/abci-sinodo-terror-macabro-juicio-celebro-papa-cadaver-putrefacto-antecesor-201510300423_noticia.html?ref=
  3. https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/marozia-de-spoleto-la-papisa/20111223211541068142.html

Imágenes: 1: hechoderetazos.wordpress.com, 2 y 3: nuevatribuna.es, 4: elguardianentreelbenzeno.blogspot.com

Historia de la Poderosa Familia Spoleto

Bibliografía ►



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