El Pensante

Historia del Patriotas Boyacá

El equipo se ha convertido en todo un orgullo boyacense, en el palpitar de los hinchas del fútbol colombiano, en un verdadero patrimonio del departamento, ya que el Chicó en realidad es de Bogotá. Patriotas avanza rápidamente en posicionarse como uno de los mejores en Colombia y en todas partes del territorio de la “Cuna de la Libertad”, se vive la emoción intensa cuando los “Rojos Boyacenses” llevan la pelota.

El furor comenzó cuando en 2010, en el Estadio Olímpico Pascual Guerrero, el equipo, aprovechando la oportunidad para lograr el ascenso de la B, debió enfrentar en la serie de promoción al penúltimo de la tabla de promedio para el descenso, el  América de Cali, 13 veces campeón de la Primera A y cuatro veces subcampeón de la Copa Libertadores de América, partido donde los “Rojos Boyacenses” vencieron a los “Diablos Rojos”.

UNA CHISPA A PUNTO DE EXTINGUIRSE SE CONVIRTIÓ EN LLAMARADA

Hace más de cuatro décadas, Boyacá luchaba por tener un equipo propio en la primera división. El Unión Boyacá fue el primero en salir a la representación, conformado por excelentes jugadores de la provincia de Sugamuxi y cuya sede era el Estadio Olímpico del Sol. A pesar de innumerables esfuerzos, ese primer intento fracasó.

En seguida, apareció la segunda oportunidad de llevar un equipo al triunfo: El  ‘Aguardiente Líder’, en los años 80. Éste nunca pudo trascender de la segunda división, puesto que en la primera figuraban sólo los equipos tradicionales. Pensando en que la “tercera es la vencida”, salió al ruedo el ‘Unión Boyacá’, pero también frustró el sueño futbolístico.

Por si fuera poco, el ánimo de los soñadores con un equipo que sacara la cara por Boyacá, resultó yéndose al piso por completo, cuando en un cuarto intento con “Lanceros Boyacá”, desde 1993 hasta 1998, perdiera todas sus posibilidades y eliminara las ilusiones de la gente que con enojo y tristeza abandonaban el Estadio de la Independencia.

El ex gobernador, Miguel Ángel Bermudez, promotor del “Lanceros”, a pesar de ver la fe extinguida de sus paisanos, en 2003 se obstinó en volver al ruedo en el campo del balón, recordando que unos humildes, pero valientes guerreros nos dieron la Independencia en la gran Batalla de Boyacá y en la del Pantano de Vargas y, teniendo en cuenta las propuestas de los pocos soñadores que quedaban, llamó a la nueva esperanza: “Patriotas Fútbol Club”.

En sus comienzos, las pérdidas seguían marcando la triste historia del fútbol boyacense. Incluso, hasta perdió todo el apoyo de la Gobernación, al salir Bermudez y llegó al punto de perder casi a toda su hinchada, la cual pasó a apoyar a otros bandos. Pero como “no hay mal que dure cien ir ni cuerpo que lo resista”, surgió un compatriota creyente en los imposibles: Óscar Ramírez.

Ramírez, con la frente bien el alto promovió con todas sus fuerzas a  la institución y conformó un equipo sin jugadores reconocidos,  pero que consiguieron mantenerse  47 fechas sin perder en casa. Harold Morales comandaba el nuevo y sorpresivo equipo, junto con  Jhon Jairo “el posillo” Díaz, y a Fredy León, veterano de mil batallas en el ataque. Sin embargo, nunca lograron el tan anhelado ascenso de la B, aunque de ahí en adelante eran de los mejores en esta división.

Entonces, siete años y siete directores administrativos después, en 2011, la chispa revivió y ahora flamea con gran intensidad, pues la astucia y la adecuada dirección técnica de Miguel Agusto Prince y el retorno a la presidencia de Óscar Ramírez, quien a la vez patrocina a Patriotas con su empresa G&J, hicieron arrepentir a toda una hinchada que desistió del ideal y que en aquel partido decisivo contra el América de Cali, donde hasta los periodistas deportivos desdeñaron a los boyacenses, la historia de las mil derrotas cambió radicalmente.