La Historia de Carabobo: la Princesa perdida de Londres

Una extranjera perdida en Londres

Era el 3 de abril de 1817 cuando una bella joven se encontró a sí misma vagando por las congestionadas calles de Londres. Nadie podía entender lo qué decía y la gente se alejaba de ella creyéndola una loca, pero hubo un señor, un zapatero para ser más específicos, que se acercó a ella para ofrecerle ayuda.

El zapatero llevó a la joven con su esposa, quien luego la trasladó con el Obispo de los pobres, quien sin saber qué hacer con esa extranjera decidió que lo mejor era consultar con el magistrado local, Samuel Worrall.

Worrall y su esposa (estadounidense) se encontraban fascinados con su invitada: no entendían ni una sola palabra de lo que decía, usaba una indumentaria alejada de la moda europea y lucía algo descuidada y andrajosa. Según le explicaron al funcionario, habían arrestado a la joven por encontrarse en la calle infringiendo la ley que penaba la vagancia.

Sin embargo, la chica no tenía signos de haber padecido las penurias de la calle: a pesar de su apariencia sus manos se encontraban cuidadas y sus modales eran totalmente educados, lo que denotaba que la chica conocía los privilegios. El problema radicaba era en su lenguaje, nadie le entendía, desde el criado que era griego hasta la esposa del magistrado, nadie podía comprender nada.

Sólo hubo una palabra que afirmó más su procedencia extranjera, cuando vio un cuadro de una piña y exclamó ananás. Algo más que lograron descubrir fue su nombre: Caraboo. También le ofrecieron un té y después de realizar un peculiar ritual, lo terminó bebiendo, la chica se quedaba embelesada viendo objetos chinos y cuando la dejaron quedarse a dormir se arrodilló frente a su cama y le rezó a una divinidad llamada Allah Tallah, no quiso hacer uso de la cama y prefirió dormir en el suelo.

El magistrado envió a la misteriosa invitada al hospital “St. Peter’s Hospital, una institución regida por la Bristol Corporation of the Poor para dar asilo y trabajo a los necesitados y vagabundos desde 1696” aunque el objetivo del hospital era noble, se sabía que sus internos odiaban con vehemencia el sitio, porque al final se convertía en una cárcel.

A los oídos de la esposa del magistrado llegó que su querida Caraboo estaba pasando penurias, no comía ni dormía en la cama. La mujer decidió sacar a la chica del hospital y llevarla nuevamente a su casa, donde recuperó la vitalidad y la energía para recibir a los cientos de invitados que se acercaban averiguar el idioma de la joven.

De mendiga a Princesa

Varios lingüistas o viajeros se acercaron a la mansión del magistrado para indagar la identidad de la joven, hasta que apareció un marinero portugués llamado Manuel Eynesso que, al oírla hablar, exclamó entender todo lo que decía y que su historia era más que sorprendente: ella una princesa de un reino de la isla de Javasu, ubicada en el Océano índico, había sido secuestrada por un grupo de piratas y aprovechando que se encontraban atravesando el canal de la mancha, saltó al mar y llegó a nado hasta tierra.

Días después, recibieron la visita del doctor Wilkinson, un estudioso de la comunidad que identificó las marcas que tenía en la nuca como cirugías realizadas por curanderos orientales. Asimismo, comparó su lenguaje y escritura con los que aparecía en la obra publicada por el impresor Edmund Fry, Pantographia, la cual trataba de una recopilación de varios de los alfabetos alrededor del mundo, llegaron a la conclusión que sí provenía de esa zona.

La nueva vida de la princesa

Caraboo se convirtió en la sensación por todo el condado: todos los personajes ilustres se desviaban de su camino para ir a conocer a tan exótica mujer. Todos quedaban encandilados con su presencia y sus participaciones en las tertulias, en las que mezclaba palabras inglesas con su idioma, haciendo alarde de su habilidad para aprender otro lenguaje tan fácilmente.

La gente la encontraba demasiado fascinante, pues la chica no perdía oportunidad para hacer demostración de su talento en la danza y nadar desnudad en algún lago cercano, cuando hacía o recibía visitas lucía turbantes y ropas orientales, pero la felicidad le pasó pronto, específicamente luego de 10 semanas.

De princesa a fraude

La fama de Caraboo se extendió por toda Inglaterra: su imagen ocupó la primera página de varios periódicos hasta que al final alguien dio con la verdadera identidad de la afamada princesa: una mujer apellidada Neale, quien era dueña de una posada y que cuando vio su retrato en el Bristol Journal, fue a contarle a los Worrall la verdad de todo.

Caraboo, mejor conocida como Mary Wilicock, era hija de un zapatero de la localidad de Witheridge. ¿Recuerdan que al principio de todo este enredo contamos que había sido un zapatero, quien había encontrado a la ‘princesa’? Pues bien, pronto surgióel rumor de que fue el propio padre de Mary quien ayudó a crear esta treta.

Fueros dos meses y medio en donde Mary fue tratada como una celebridad: los resultados que dieron los filólogos que habían analizado la letra de la princesa no fueron tomados en cuenta lo que hizo que la humillación de los nobles se hiciera aún más grande.

Los padres de Mary dieron la cara por ella

El interés y el acoso de los medios, tuvo repercusiones en la chica que se vio rodeada de gente enojada con ella por el engaño que había cometido. Fue por esa razón que sus padres salieron a defenderla diciendo los motivos que habían llevado a su hija a realizar tales cosas.

Los progenitores contaron que la infancia de la chica había sido muy dura, desde muy joven había trabajado en fincas y a los quince años sufrió de una fuerte fiebre que la desequilibró mentalmente.

Su comportamiento errático la volvió una mendiga: vagando por las calles, terminó siendo acogida por una familia judía para la que trabajó de criada, dicen que fue en ese hogar en el que aprendió algo de hebreo, la base para su idioma inventado. La chica contrajo nupcias con un pescador, el cual la abandonó cuando dio a luz a un niño, el que tuvo que entregar en un orfanato.

Luego de saber la triste historia de Mary, el magistrado y su esposa decidieron que lo mejor era mandar a la chica lejos y que el mejor destino era Filadelfia, allá la fama como la supuesta princesa la persiguió e inclusive subió a las tablas, aunque no tuvo mucho éxito.

El final de la princesa Caraboo

Después de unos largos siete años de haber vivido en tierra norteamericana, la princesa regresó a su país donde intentó nuevamente su famosa treta sin mayor éxito, también decidió hacer lo mismo en Francia y España sin mayores repercusiones, luego regreso a su madre patria donde al parecer iba contraer nupcias nuevamente con un primo de ella, pero no se dio dicho matrimonio, y el final de la afamada noble llegó en 1864 cuando contaba con 74 años. La princesa se despidió de este mundo, luego haber pasado su último periodo de vida llena de sanguijuelas para realizarle sangrías en el Bristol Infirmary Hospital.

Esta enterrada en una tumba sin nombre del Cemenerio Hebron Road de Bristol.

Fuentes:

  1. https://www.labrujulaverde.com/2018/01/la-farsa-de-la-enigmatica-princesa-caraboo-en-1817

Imágenes: 1: cinconoticias.com, 2 y 3: wikipedia.org

La Historia de Carabobo: la Princesa perdida de Londres

Bibliografía ►



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