La historia de Santa Lutgarda

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Mística del Siglo XII

Ella comparte, junto con otras mujeres importantes de la fe católica, el ser propagadora de la devoción al Costado Herido del Redentor. Santa Lutgarda, nacida en Holanda, se ha convertido en ejemplo de devoción al Sagrado Corazón.

La joven contaba con 12 años cuando fue encomendada a las monjas benedictinas del convento de Santa Catalina. Al principio ingresó al lugar no con la decisión de convertirse en religiosa sino debido a que su padre había realizado un mal negocio y había perdido el dinero para la dote, lo cual dificultaba que encontrara un marido idóneo.

Su vida en el monasterio era tranquila: ella podía hacer casi de todo en lugar y pasearse libremente, pero sucedió que un día mientras se encontraba conversando con una de sus amigas, pudo ver a Jesucristo, quien le mostró sus heridas y le pidió que lo amase sólo a él, la chica tomó la decisión de aceptar a Jesús como su Prometido Celestial.

Las demás hermanas de la comunidad no creían que el cambio de Lutgarda duraría mucho. No obstante, se equivocaron y observaron cosas bastantes prodigiosas, que solamente podrían se explicadas como milagros.

Los grandes milagros de la Santa

Siendo muy joven se le atribuyeron varios milagros: cuando estaba en oración se podía observar que alrededor de ella se formaba un aura luminosa y se elevaba un palmo del suelo. Los rumores sobre su santidad comenzaron a correr como pólvora, pero ella siempre buscó mantenerse alejada y tratar de llevar una vida sencilla. Sus superioras querían que ella ocupara un alto cargo dentro del monasterio y, al verse tan presionada, la Santa pidió el milagro a la Virgen María de que evitara que ella aprendiera tan fácilmente el idioma francés.

También se suelen mencionar las apariciones que Lutgarda presenció del mismo Jesucristo, sus compañeras de celda la oían hablar y decirle al Profeta de forma muy familiar: «Aguárdame aquí, mi Señor; volveré tan pronto como termine esta tarea». La mujer también tuvo visiones sobre Santa Catalina (la patrona del convento) y de San Juan Evangelista.

Vivió los sufrimientos de la pasión de Jesús: en su frente y cabello aparecieron minúsculas gotas de sangre, heridas atribuidas a la corona de espinas. Le fue conferido el don de curar enfermos, profetizar y entender las Sagradas Escrituras: padecía como propios los dolores ajenos y pedía a Dios quitarle la vida antes que rehusar su misericordia por el alma que pedía.

Un intercambio de corazones, Visiones y tareas antes de morir

Uno de los actos más especiales que Lutgarda pudo vivir, y que quedó registrado en los anales posteriores, fue intercambiar místicamente corazones con Jesús.

Cuando ya quedaba poco tiempo antes de morir, Lutgarda perdió la vista, pero agradeció lo sucedido como una “evidente gracia de Dios para desprenderse más del mundo.” También se le encomendó, de boca del Salvador, que antes de partir de éste mundo debía hacer tres cosas: dar gracias a Dios por los bienes recibidos, orar por la conversión de los pecadores y que debía confiar únicamente en Dios.

Ella misma predijo su muerte, la cual sucedió el sábado posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad, el 16 de junio de 1246. Como consecuencia de la de la Revolución Francesa, sus reliquias fueron trasladadas a Ittre, donde permanecen hasta hoy.

Fuentes:

  1. https://radiocristiandad.org/2016/06/16/santa-lutgarda-del-sagrado-corazon-y-sus-letanias/
  2. https://es.catholic.net/op/articulos/53133/lutgarda-santa.html#modal

Imágenes: 1: santoral-virtual.blogspot.com, 2: surco.org

La historia de Santa Lutgarda

Bibliografía ►

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