Los alimentos y su clasificación energética

Una fuente de energía, capaz de lograr el normal y sano funcionamiento de nuestra máquina motora y mental, incuestionablemente son los alimentos. Para que sean eficaces y saludables, deben ser tratados y seleccionados con profesionalismo.

Por ello, existen dos ramas académicas que pretenden escudriñar más sobre la comida: La Ciencia de los Alimentos y la Tecnología de Alimentos. Aparentemente, no hay una diferenciación concreta; sin embargo, existen variables notorias, pues la primera se enfoca en la manera de conservación y almacenamiento, la otra, se ocupa de hacerlo. En pocas palabras, se puede afirmar que la Ciencia es la teoría y la tecnología, la práctica.

En esta época moderna de consumo, la mayoría de personas nos interesamos más en el tema de la nutrición. Como es la “era de las comunicaciones”, podemos hallar la información que necesitemos, en unos cuantos segundos. Este interés en los alimentos, surge de la necesidad de llevar una vida saludable y libre de enfermedades.

¿Qué es un alimento y qué no lo es?

Ésta es una pregunta que todos debiéramos formularnos a la hora de comer.  Varias acepciones definen la palabra ‘alimento’ y concuerdan que es una fuente de energía para el cuerpo. Vale la pena notar, que no todo lo que ingresa a la boca es alimento, pues dentro de los productos que consumimos, se hallan variedad de tipos de drogas, cuestión de la que poca gente es consciente.

Al contrario de lo que se piensa, las drogas absorben la energía y desequilibran el organismo, por ende, ciertas sustancias como la cafeína, el té o el chocolate no son alimentos, ya que no cumplen con esa función de formar y reparar los tejidos, es decir, en aportar para la salud, crecimiento y óptimo rendimiento del cuerpo, además de no afectar al sistema digestivo, sino al nervioso.

Lo que hace nutritiva una taza de café o de chocolate, por ejemplo, es su contenido de leche, agua y azúcar. Es increíble que el alcohol clasifique en el grupo de los alimentos, sólo  porque es expulsado en forma de energía por procesos del hígado.

Si seguimos descomponiendo el alimento, como desmenuzar el átomo y encontrar los electrones y demás elementos estructurales, aquí encontramos los nutrientes, los cuales son componentes químicos causantes de que los alimentos generen crecimiento, reparación de tejidos y regulación de estos procesos.

El aire, desempeña un papel fundamental en la alimentación. Para que el metabolismo se desarrolle adecuadamente, se requiere una entrada constante de oxígeno. Todo juega mancomunadamente con los nutrientes y se produce la energía. Todos los seres humanos, necesitamos de la misma cantidad de nutrientes para vivir. Esto no significa que tengamos que tener la misma dieta.

En la actualidad, ya no se desconoce que la base de toda materia percibida por nuestros cinco sentidos, es energía condensada. O sea, todo es energía. Así funciona el universo.

Para poder realizar todas las actividades diarias, se requiere energía, inclusive, a la hora de dormir. Aún estando soñando en la noche, los procesos vitales continúan funcionando, como el bombeo del corazón, los pulmones, etc. Es como una máquina que necesita combustible.

Por ejemplo, estar en pié, implica el uso de muchos músculos, y mientras mayor sea el grado de actividad física en la vida diaria, mayor será el requerimiento de energía de los músculos. Conclusión: todo en nuestra vida se mueve con base en energía.

Y dentro de esa descomposición de la alimentación, que produce energía gracias a los nutrientes, dentro de los cuales hallamos las células. Es como si fuera un universo contenido en otro universo y así sucesivamente…  dentro de esas células, existen muchos procesos dinámicos y sorprendentes,  que mantienen la vida del cuerpo humano y se puede comparar con una fábrica de productos químicos en la que una gran variedad de materias primas son procesadas.

Más a fondo de esa estructura celular, los componentes son carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.  Todo esto se logra luego de muchas operaciones químicas muy complicadas y organizadas por un patrón de auto-regulación y auto-renovación.  De lo anterior, los humanos no somos conscientes, porque no lo percibimos.

Dentro de ese conjunto de elementos prioritarios para la vida, también protagonizan las enzimas.  Éstas controlan todos los cambios químicos, o sea, el metabolismo, que tiene lugar en las células vivas. De esta manera, con la ayuda de los diferentes órganos, todo funciona correctamente. Claro está, que con excepción si se trata de un organismo con falencias alimentarias.

Con el fin de preservar una excelente salud, se debe contar con una dieta balanceada. De lo contrario, podrían surgir enfermedades por deficiencia  e infecciosas. Este enfoque se basa en la utilización de tablas de análisis de los alimentos y el cálculo de la cantidad de los diferentes nutrientes suministrados por una determinada cantidad de alimentos.

Así como todo tiene su lado opuesto, si hay enfermedades por deficiencia, hay por abundancia. Generalmente, ésta se presenta en occidente. Un rasgo característico de Estados Unidos y hasta en Bogotá y otros lugares de Suramérica, es la obesidad.

La anorexia es un caso del otro polo. Se identifica por la ausencia de apetito y adelgazamiento extremo. Resulta urgente culturizarnos en materia de alimentos, puesto que es primordial para vivir digna y saludablemente. Como corolario de este ensayo, haciendo alusión a este tema, aplica la frase de Samuel Johnson: “considero que quien no se preocupa por su estómago, difícilmente se preocupará de cualquier otra cosa”.

Los alimentos y su clasificación energética
Source: Biología  
marzo 26, 2015
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