El Pensante

Okiku, mi Mejor Amiga de Porcelana

Mitos y leyendas - octubre 31, 2017

Imagen 1. Okiku, mi Mejor Amiga de Porcelana

La niña y la muñeca

Con una melena oscura que no sobrepasaba la altura de los hombros, ataviada con un bello kimono, de piel blanca casi lechosa y con ojos oscuros como obsidianas, Okiku, una muñeca de la isla de Hokkaidō se convirtió en la mejor amiga de Kikuko, una niña de dos años que nunca se apartó de ella y quien recibió ese apreciado juguete de parte de su hermano Eikichi Suzuki.

Infanta y pelele no se separaban: “siempre serás mi mejor amiga y estaremos juntas hasta el final” repetía la inocente, que ajena a su destino, sufrió una muerte temprana a la edad de los tres años, cuando la peste blanca apagó su vida y la familia lloró con pena su ausencia.

Padres y hermano, reacios a creer lo que había sucedido decidieron honrar de la mejor forma a su fallecida, crearon un bello altar y en el centro se encontraba la muñeca, ese amado artilugio que compartió con Kikuko su último aliento.

Un misterio que no para de crecer

Con el pasar de los días, la madre de Kikuko notó algo extraño sobre la muñeca; su guedeja había crecido. En vez de asustarse creyó que el espíritu de su hija se encontraba en el juguete. Pero con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la familia tuvo que dejar todo, incluido a Okiku, la cual quedó al cuidado de en el templo Mannenji, en la ciudad de Iwamizawa.

La familia advirtió a los monjes del lugar las cualidades sobrenaturales del objeto, quienes más adelante comprobaron como el cabello por más que era cortado seguía creciendo, y para llevar un registro tomaron fotografías de cada corte.

Todos en Japón conocen la historia: cualquiera puede ir a visitar la muñeca que se encuentra resguardada en una caja de madera, es tanta la atención que ha generado este tipo de situación que varios científicos han estudiado el caso solo han llegado a resolver una parte del misterio: el cabello de Okiku es de origen humano.

Sin embargo, nadie sabe con certeza por qué sucede esto, real o no, esté juguete nos recuerda que los objetos muchas veces se convierten en una extensión de nuestra existencia y se transforman en esa insignia que representa el instante pasajero que todos pasamos, la vida.

Fuentes:

  1. https://www.gonzoo.com/zoom/story/el-misterio-de-okiku-la-muneca-maldita-japonesa-3364/

Imagen: aminoapps.com