Olga de Kiev, la santa vengadora

De héroes y santos

Ser santo o santa no hace menos el lado humano que todos poseemos; un lado que puede estar lleno de cualidades y defectos, de debilidades que nos pueden hacer dudar de nuestras capacidades o de nuestra fe. En el camino hacia la santidad nos podemos topar con un sendero lleno de venganzas y baños de sangre, algo que vivió Olga de Kiev, la Santa Guerrera.


Olga era de origen varego, la mujer contrajo nupcias con Ígor de Kiev, quien no solo se desempeñó como príncipe de la Rus de Kiev (federación de tribus eslavas) sino que se desempeñó como guerrero sitiando veces Constantinopla, al punto que llegó a saquear varias veces a los árabes en el mar Caspio. Su reinado fue corto debido a que en una colecta de tributos de los drevlianos (pueblo eslavo oriental) terminó siendo asesinado.

La venganza de la princesa

Tras la muerte de su marido, Olga se convertiría en regente de su pueblo, pues su hijo Sviatoslav, solo contaba con tres años. Para agregar más sal a la herida, los mismos drevlianos querían que Olga contrajera nupcias con el príncipe Mal, en el proceso obteniendo poder y soberanía sobre la Rus de Kiev, algo que la viuda no permitiría pues estaba determinada a mantenerse en el poder por ella y por su hijo.

El príncipe Mal no estaba dispuesto aceptar una negativa de la mujer y envió a una comitiva de sus mejores hombres para tratar de convencerla, lo que no se esperaría es que Olga los mandaría enterrar vivos. Luego, la princesa aceptaría la propuesta de matrimonio, algo que no le pareció sospechoso al príncipe considerando la forma en la que rechazó su propuesta.

Olga le pidió a Mal que mandara a sus más distinguidos drevlianos a su pueblo para que ella aceptase la oferta, a la llegada de aquellos hombres, se les ofreció una calurosa bienvenida y se les pidió que descansaran y asearan para iniciar la celebración. Cuando los hombres fueron a la casa de baños para limpiarse, la reina aprovechó para encerrarlos y prendió fuego al edificio quemándolos vivos.

Muertos los hombres drevlianos más sabios e influyentes, la reina continuó con su venganza, invitó a los restantes a un festín funerario en honor a su marido, en donde los embriago hasta que estuvieran desorientados y aprovechando el momento ordeno la muerte de más de cinco mil hombres.

A su regreso a Rus de Kiev, preparó un ejército para atacar a los supervivientes. Los pobladores se encontraban acongojados al ver a los soldados y las historias que habían llegado a sus oídos, sobre las matanzas cometidas a sus coterráneos. Asustados pidieron clemencia y la reina les ofreció un trato, que escondía un objetivo detrás.

Continuando con su plan, Olga pide como tributo a la gente sobreviviente tres palomas y tres gorriones, mencionando que ella no quería ser una carga para los aldeanos. Pero el plan de aquella mujer iba más lejos, la princesa le dio a cada uno de sus soldados, una paloma o gorrión y les ordenó que ataran a una de sus patas, un trozo de tela unido con azufre. Al caer la noche, Olga ordenó liberar las palomas y los gorriones, tras encender con fuego los hilos.

Los pájaros volaron a sus nidos cerca de los aleros y en tan solo un instante las casas comenzaron a arder, las personas huyeron de aquel sitio, pero fueron capturadas por los soldados de la monarca: unos fueron castigados y asesinados, otros entregados como esclavos y los demás que pudieron pagar el tributo, fueron liberados. La ciudad quedó hecha cenizas y Olga obtuvo su venganza.

Su conversión y camino a la santidad

Durante una visita oficial a Constantinopla, el mismo emperador Constantino VII se convirtió en su padrino y le otorgó el nombre cristiano de Helana (nombre de la madre del emperador Constantino el Grande) La reina supo apreciar las ventajas de su conversión: la riqueza espiritual y las ventajas políticas y administrativas, pues al centralizar el poder a una religión con único Dios y a su soberano como el representante legal en la tierra, resultaría mucho más conveniente para su manejo.

El nieto que siguió los pasos de la abuela

Tal vez Olga no lograría la conversión en su propio hijo, pero si lo lograría con nieto ilegítimo, Vladimir. Se dice que Vladimir no quedó contento que su hermano Yaropolk se llevase la corona, así que motivado decidició viajar a Escandinavia, donde reclutó un fiero ejército de vikingos, logrando con ellos quitar a su hermano del trono y sacar a la viuda de su hermano de un convento y unirla a su harén personal.

Vladimir terminó con siete esposas y con un total de ochocientas concubinas, realizó sacrificios humanos para complacer a los dioses y al final tuvo un giro de 180 grados convirtiéndose al cristianismo, guiando a sus compatriotas por esa senda, ganándose al final de sus días el título de San Vladimir.

Fuentes:

  1. https://revistas.udea.edu.co/index.php/revistaudea/article/download/323306/20780512/
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Olga_de_Kiev

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: illustrationx.com

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Olga de Kiev, la santa vengadora

Bibliografía ►



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