El Pensante

Tejiendo relatos. Supervivencia, día Uno… y último. Por Angel M. L

Imagen 1. Tejiendo relatos. Supervivencia, día Uno… y último. Por Angel M. L

Día 1 Resurrección
– 7:25AM –

Empiezan a colarse los primeros rayos de sol a través de la minúscula ventana de la celda 21-4, me encuentro encerrado en un cubículo de unos 5×5 metros. Aún me pitan los oídos después de la potente y molesta sirena que acaba de sonar, estos malditos bastardos de vivientes nos tienen en cuarentena desde el contagio. Posiblemente seamos una docena o quizás más por los gemidos y sonidos guturales que se oyen.

En menos de una hora el ansia por comer envuelve mi cuerpo putrefacto, cuando ante mi sorpresa, se abre automáticamente la puerta de la celda, ¿se habrán vuelto locos? ¿o es que quieren guerra?, bueno no importa ahora, en cuestión de segundos me encuentro fuera en el pasillo, miro a uno y otro lado y empiezo a ver un puñado de andrajosos zombies saliendo como flechas de sus celdas cual perros de presa en busca de sus víctimas.
Me llegan zumbidos de todas partes, son dardos tranquilizantes que lanzan los vivientes desde varios puntos estratégicos del centro penitenciario, definitivamente algo les ha fallado sino de qué han abierto las puertas…
En segundos unos 7 u 8 zombies caen al suelo desplomados, acribillados por varios dardos, sin saber cómo, logro correr hacia uno de los carceleros y por puro instinto me lanzo directo a su yugular formando en un instante un charco viscoso y sanguinolento en el suelo. Es la primera vez después del contagio que pruebo la sangre y demás partes humanas, reconozco que la sensación es placentera y gratificante,orgásmica llegaría a decir.
Mi cuerpo parece como regenerado, las piernas me responden bastante bien cuando echo a correr como poseído, el problema es que no conozco este laberinto de pasillos y caigo al suelo más de veinte veces rompiéndome el brazo y golpeándome la cabeza contra el suelo de forma violenta.
Consigo llegar a una zona despejada que parece una especie de almacén y por el momento no se percibe ningún movimiento extraño.
Observo mi cuerpo y empiezo a notar los efectos de la carrera de hace unos momentos, mi pierna derecha esta hinchada y morada, suerte que no siento dolor alguno, esto debe hacer pupita, en el brazo tengo un negro y supurante boquete con muy mala pinta.

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– 10:00AM –

He permanecido unas horas recostado en un rincón del almacén pero enseguida me vuelve la sensación de hambre voraz que me levanta como un resorte a la búsqueda de algo que echarme a la boca.
Camino medio cojo y con dificultad hasta una puerta que por suerte encuentro abierta, esta me lleva hasta un entramado de pasillos con muchas tuberías y un suelo encharcado, apenas se ve nada pero sin pensarlo mucho me adentro con la esperanza de salir a la calle o a donde demonios me lleve esto.

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– 11:00AM –

No consigo orientarme,creo que estoy perdido, este laberinto de tuberías parece no acabarse nunca además de tener la extraña sensación de haber pasado más de una vez por el mismo sitio, cuando de pronto escucho unos gritos a mi lado derecho y atisbo ver como varias personas corriendo por uno de los pasadizos.
Me agacho instintivamente y permanezco quieto en un rincón oscuro, creo que por los ruidos se cruzaran por donde yo estoy y aún no se si serán vivos o no. A los pocos segundos logro ver como pasan 4 vivientes perseguidos por 2 tocayos mios, en un instante se echan encima y acaban rápidamente con ellos, otra vez el ansia por alimentarme me lleva a unirme al grupo.
A continuación opto por seguir el camino por donde vinieron a ver si hay suerte, puede ser que encuentre de una vez la maldita salida.

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-12:30PM –

Después de hora y media caminando por más y más corredores encuentro un haz de luz que sale de una puerta entreabierta, podía ser el final de mi vida como recluso.
Cruzo la puerta y me encuentro en la zona de patios de la cárcel, no hay nadie con vida alrededor y todo está como si hubieran pasado por allí más de 100 zombies en tropa, cuerpos de humanos en el suelo a falta creo de pocas horas para la resurrección y convertirse en lo que yo soy, un zombie cojo y con golpes por todas partes con un instinto animal similar a los perros hambrientos callejeros, que ruina…

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– 3:00PM –

Estoy en la cara oeste de uno de los patios,ahora al menos me guio por el sol del mediodía, y unos metros delante mío encuentro una larguísima valla de unos 20 metros más o menos de altura y en cuya parte superior hay una doble alambrada retorcida posiblemente electrificada y con muchos pinchos impidiendo la evasión, no me queda otra que empezar a hurgar la tierra cual perro como bien me definí antes… entonces es cuando me doy cuenta de que el zombi y el perro deben ser parientes cercanos sin lugar a dudas, a los hechos me remito, jeje, al menos aun no he perdido el sentido del humor de cuando era humanoide!

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– 6:00PM –

Tres horas escarbando han dado su fruto, he cavado una zanja por donde pasar mi curtido cuerpo,cuando llego al otro lado me miro las manos y me viene a la mente otra vez el dichoso chiste, mis manos me recuerdan pezuñas, ¡que vida más perra!
Al otro lado un gran bosque de pinos enormes que impresionan, lo que siempre se suele encontrar tras una fuga carcelaria, muy peliculero pero cierto vaya; después de todo igual no me va nada mal y encuentro más comida por el camino, vamos a probar que tal me funciona el sentido del olfato, snif snif!

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– 9:00PM –

Un gran río corta mi progresión campestre hacia el norte, me dispongo a atravesarlo cuando en una roca veo un pastor dando mordiscos a un gran queso de cabrales, y un poco más lejos en una pequeña llanura unas veinte ovejas pastando, definitivamente no me tiran las ovejas, iré a por ese tipejo, los zombies nos movemos por instinto pero eso no conlleva que seamos tontos…

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– 10:00PM –

Creo que estoy llegando a la civilización, a unos kilómetros el bosque deja paso a una gran extensión formada por unos bloques de pisos y demás infraestructuras.

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– 11:00PM –

Al fin he llegado, el panorama es desolador, parece como si hubiera pasado un huracán por la zona, coches empotrados unos contra otros, bloques de pisos ardiendo y por la calle todo son personas corriendo perseguidas por zombies y personal militar con armas acribillando a quien se atreva a pasar por su zona de seguridad, una guerrilla en todos los sentidos.
Como puedo me dirijo a un edificio abandonado por pura supervivencia pero mis daños físicos y demás heridas no me dejan avanzar a más de 50 metros por minuto,cuando de repente noto en mi cuerpo como una lluvia de balas traspasa mi piel y caigo de bruces al suelo, después de unos segundos intento incorporarme pero un chiflado viviente con un hacha cercena mi cabeza sin compasión, lo dicho, que vida más perra la de los zombies… he durado un mísero día,bueno,seguramente me reencarne en algo más provechoso en mi siguiente vida,cruzo los dedos y………………………………………………………………………………………..

FIN—————————————————————————–

Relato cedido a El pensante por Ángel Martinez (copyright 2010,written by AngelML)

Fotografía de Mark Lobo

ARCHIVO DE RELATOS DE T.E.M