El Pensante

Células óseas: clases, funciones y partes

Biología - noviembre 12, 2016

En el ámbito de la genética, se conoce con el nombre de célula ósea a las distintas estructuras celulares, que se encuentran en los huesos, y cuya función principal es la de formar tejidos duros y especializados, los cuales a su vez cumplen con la función anatómica de dar soporte al cuerpo y contención a algunos de sus órganos vitales.

Imagen 1. Células óseas: clases, funciones y partes

Clases de células

Así mismo, la Ciencia apunta a que no existe un solo tipo de célula ósea, sino que estas se encuentran conformadas básicamente por tres tipos de células específicas:

  • Osteoblastos: cuya principal función es la de formar nuevo tejido ósea.
  • Osteocitos: nombre con el que se distinguen los osteoblastos que han alcanzado la madurez, y que aun cuando continúan formando tejido óseo nuevo, presentan una menor actividad.
  • Osteoclastos: tipo de células óseas que se encargan de eliminar o en su defecto reabsorber la materia ósea.

Definición, tipos de células óseas

Sin embargo, un tema como éste requiere un acercamiento un poco más profundo a cada uno de los distintos tipos de células óseas, a fin de entender su constitución, ubicación y función, dentro del complejo proceso de crear, eliminar o reabsorber materia ósea, hecho fundamental para la existencia y salud del sistema esquelético. A continuación entonces, cada una de las distintas células óseas vistas con mucho más detalle:

Células osteoprogenitoras

Este tipo de células han sido definidas como células no especializadas, al tiempo que se identifican como provenientes de la mesénquima, al igual que los distintos tejidos cognitivos. De acuerdo a la teoría celular, este tipo de células en algún momento de la vida embrionaria optan por diferenciarse como células formadoras de huesos, por lo que se conforman como una colonia celular, la cual cuenta con menos capacidades de proliferación y diferenciación, y que comienzan a constituir las células osteoprogenitoras.

Al respecto, la literatura celular también señala que este tipo de células no sólo se encuentran presentes en la etapa embrionaria, sino que trasciende la etapa posnatal, momento a partir del cual puede encontrarse en casi todas las superficies en donde no existen huesos, como por ejemplo la capa interna del periostio, las trabéculas de cartílago calificado y también el endostio. Así mismo, estas células –aun cuando en un grado muchísimo menor que las que se encuentran en la mesénquima- cuentan también con posibilidad de diferenciarse, generando a su vez en dos tipos de células: condroblastos (células basófilas y rellenas, responsables de conformar la matriz cartilaginosa) y osteoblastos (responsables de formar tejido óseo).

Así mismo, con respecto a este último grupo de células responsables de conformar el nuevo tejido óseo, es decir, los huesos del aparato esquelético, la Ciencia diferencia también entre dos clases, las cuales se especifican a continuación:

  • Osteoblastos: han sido descritas como células cuboides, las cuales se dedican a formar una capa en la superficie de los distintos huesos que se encuentran en crecimiento, o incluso pueden llegar a rodear áreas de osificación, como en el caso de la osificación intramembranosa. Así mismo, han sido descritas como células productoras de proteínas, las cuales cuentan con un retículo endoplásmico rugoso, que se caracteriza por su abundancia, así como por un área de Golgi bastante desarrollada. En referencia a su función, la literatura científica ha apuntado que los osteoblastos se encargan directamente de la formación y posterior organización de la matriz extracelular del órgano óseo, así como de su posterior mineralización, e incluso de la liberación de algunos elementos indispensables para la resorción ósea.
  • Osteocitos: por su parte son conocidos como osteocitos a los distintos osteoblastos que terminan por quedar atrapados dentro de las lagunas de la matriz, permaneciendo interconectados dentro de un sistema de canalículos, aun cuando poco a poco van perdiendo la propiedad de excretar los materiales fundamentales de la matriz. En este sentido, los osteocitos abandonan esa función primaria, y comienzan a atravesar varias fases de maduración, entre las que destacan la fase osteoblástica (cuando cumplen aún con funciones formativas antes de quedar atrapados en la laguna de la matriz); fase osteolítica (conocida también como fase de resorción, y que está constituida por el momento en el cual desde el borde de la laguna, el osteocito cuenta con la capacidad de resorber la matriz ósea) y  la fase degenerativa (momento en el que se produce la muerte del ostocito, la cual es precedida por la picnosis y fragmentación de los núcleos celulares, cuya causa sigue siendo desconocida).

Células tapizantes

Así mismo, se cree que de las células osteoblastos se derivan unas células llamadas tapizantes, las cuales han sido descritas como células delgadas y planas, quienes se caracterizan por mantener una actividad fosfatasa alcalina. En la actualidad se desconocen sus funciones específicas, aun cuando se sabe que estas células cubren las superficies inactivas del hueso. Entre las especulaciones que existen sobre su papel, resalta aquella que insinúa que se encuentran dispuestas sobre el hueso para servir de barrera al fluido intersticial y los fluidos del hueso, evitando que entren en contacto, al tiempo que ayudan a conservar las distintas concentraciones de Calcio.

Osteoclastos

Finalmente, dentro de los distintos tipos de células óseas, se distingue el osteoclasto, la cual puede ser definida como una célula gigante, multinucleada y polarizada, cuya principal función es la de degradar, erosionar los minerales del hueso y reabsorber la materia ósea, cumpliendo así una importante papel dentro de los procesos y mecanismos inherentes a la remodelación natural del hueso. La ciencia cree que estas células se derivan de varios tipos de células precursoras, al tiempo que contienen una gran cantidad de mitocondrias y lisosomas.

Imagen: pixabay.com