Colón y el engaño: la treta del eclipse de 1504

Cristóbal Colón

Cristóbal Colón fue un marino genovés que convenció a los Reyes de España de que el mundo era más pequeño de lo que ellos creían y se alcanzaba a llegar con facilidad a las Indias zarpando hacia el Occidente, hacia el oscuro y tenebroso Océano Atlántico.

Muchos creen que los españoles pensaban que la Tierra era plana y que Colón los convenció de lo contrario. Nada más alejado de la verdad. Desde tiempos griegos los europeos sabían que la Tierra era esférica y que había una “bóveda celeste” sobre ella (tardarían algo de tiempo en darse cuenta de que es la Tierra la que rota), y los marinos medievales tenían muy claro que las estrellas cambian con la latitud, algo solo explicable en una superficie esférica.

En verdad, Colón estaba algo confundido y de no haber sido por su buena suerte nada sabríamos de él hoy día.

La Tierra grande        

En efecto, el marino genovés pensaba que la Tierra era pequeña y que por ello podía llegar fácilmente a Asia. Estaba errado: la Tierra es mucho más grande, pero para su fortuna un continente entero se encontraba en su camino a Asia.

De no ser por América, Colón jamás habría sobrevivido al viaje.

Está claro que Colón nunca se dio cuenta de que había llegado a América (de hecho pensó siempre que eran las islas más occidentales de Asia), y por esta razón hablaba de “Las Indias” (que luego se convertirían en “Las Indias Occidentales”.

Pero bueno, pasando al tema que nos atañe, todos sabemos que la colonización de América fue un asunto difícil y muy arriesgado. Poderosos imperios se desintegraron ante el ataque de un puñado de conquistadores armados con pólvora, hierro, caballos y enfermedades que aniquilaron a los nativos. Pero aún así, fue un asunto difícil.

Y Colón fue el primero en darse cuenta.

Jamaica

La isla de La Española, hoy correspondiente a los países de Haití y República Dominicana, fue la primera gran parada del Almirante. Allí se encontró por primera vez con pueblos indígenas con los que nunca había topado ningún europeo y comenzó la aventura española en las Américas.

Sin embargo, hablaremos aquí de un viaje posterior de Colón en el que no arribo a La Española (donde ya había una base española) sino a Jamaica. El cuarto (y último) viaje de Colón a las Américas ocurriría en 1502, cuando partiese con apenas 4 naves y 150 hombres, y llegase en primer lugar a Jamaica.

Con dos naves perdidas, Colón llegaría a la isla el 30 de junio de 1503. Su tripulación estaba cansada y enferma, y las dos naves restantes no se encontraban en buen estado. Y para colmo de males la relación con los nativos arawak de la isla no pintaba bien.

Con tretas y artimañas, y ofreciéndoles a cambio regalos y baratijas, Colón consiguió que los nativos jamaiquinos mantuvieran alimentados a los visitantes por casi 6 meses. Pero pasado este tiempo los indígenas se estaban cansando y estaba claro que la situación no era sostenible. Como si no fuera poco, los marinos, acostumbrados a un estilo de vida un tanto… desordenado, habían abusado de algunas mujeres y robado comida y propiedades de los nativos.

Y por esta razón pronto los arawak dejaron de llevar comida.

El Eclipse

Colón no tenía ni los hombres ni las armas para resistir una ofensiva generalizada de los indígenas y por esta razón sabía que la situación era desesperada. Buscando una salida recordó un viejo libro que cargaba con él: un Almanaque Astronómico del célebre astrónomo Abraham Zacuto que cubría los años 1475 – 1506. Y aquí estuvo su salvación.

Pues resultó que pocos días más adelante vendría un eclipse de luna, uno que haría que ésta se pusiera roja como la sangre. Colón esperó el momento y después dio su mensaje a los indígenas: como no han querido ayudarnos, mi dios se ha enfadado con vosotros, y en tres días mostrará su furia en la Luna, que tomará el color de la sangre.

No se sabe qué habrá pensado el jefe Arawak cuando recibió la amenaza. Quizás le pareció el delirio de un loco. Pero lo cierto es que tres días más adelante la Luna se tiñó de rojo y las palabras de Colón se volvieron realidad. Los indígenas, aterrorizados, llevaron todo tipo de regalos al Almirante, que complacido esperó un momento antes de responder.

Cuando casi habían pasado los 48 minutos que duraba el Eclipse Colón dijo a los nativos que su dios les había perdonado, pero que no toleraría una futura insurrección. Y fue así como garantizó mantener su tripulación con vida hasta que pudo pedir ayuda a la base en La Española.

Astronomía indígena

Colón, hay que decirlo, fue afortunado.

Las sociedades arawak del Caribe tenían una astronomía relativamente poco desarrollada. Si en lugar de ellas se hubiese encontrado, por dar un ejemplo, con los mayas o los mexicas, la historia habría sido otra: estas sociedades comprendían bien los ciclos astronómicos y habían predicho los eclipses, igual que los griegos o babilonios, con años de anticipación. Una apuesta de este tipo le habría costado cara en tierras mayas.

Fuentes:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/March_1504_lunar_eclipse
  2. https://qz.com/1191982/blue-moon-lunar-eclipse-how-a-blood-moon-in-1504-shaped-the-world-as-we-know-it/

Imágenes: 1: fineartamerica.com, 2: taino-facts.blogspot.com.co, 3: qz.com

Colón y el engaño: la treta del eclipse de 1504
Source: Astronomía   Historia  
febrero 2, 2018
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