El Pensante

Ejemplos de algunas enfermedades causadas por el tabaco

Ejemplos - noviembre 14, 2015

El acto de fumar consiste en propiciar la combustión de una sustancia (tabaco, marihuana, opio, etc.) a fin de inhalar el humo producido, debido a que sólo a través de este proceso se libera o activa sus compuestos, como por ejemplo la nicotina, en el caso del tabaco.

Imagen 1. Ejemplos de algunas enfermedades causadas por el tabaco

De acuerdo a algunos historiadores se tiene registro de esta actividad desde el siglo II a.C, momento en el que distintas culturas –sobre todo en India y África- lo practicaban. Sin embargo, el tabaco se fumaba sólo en América por parte de sus habitantes originarios, siendo el proceso de conquista europea el que consiguió llevarlo a Europa –y de ahí al mundo- dándole al viejo continente una práctica social novedosa. No obstante, cuatro siglos después, a mediados del siglo XIX, la ciencia comenzó a sospechar la relación directa que podía existir entre el consumo de tabaco y ciertas condiciones de salud graves. Sin embargo la humanidad debió esperar un siglo más para comprobarlo.

A mediados del siglo XX la ciencia logró determinar que en realidad el consumo de tabaco, más allá de la adicción a la nicotina, produce graves daños a la salud, estando además relacionado directamente con varios tipos de cáncer. En esta ocasión queremos presentar sólo algunas de las condiciones más resaltantes producidas por el tabaquismo, las cuales te recomendamos leer, bien si quieres empezar a fumar, lo dejaste con esfuerzo, estás a punto de tener una recaída, o simplemente quieres corroborar tu buena decisión de nunca haber tocado un cigarrillo, pues lo que hasta hace veinte años era una moda de mucho glamour y rebeldía, hoy es conocido como una de las actividades más riesgosas para la vida.

A continuación entonces algunas de las enfermedades y condiciones de salud provocadas por el tabaco:

Afecciones respiratorias

Quizás unos de los órganos más afectados por la práctica de fumar cigarrillos sean los del aparato respiratorio, pues son ellos los que reciben directamente el humo del tabaco, inhalado por su consumidor. En este sentido, tanto fosas nasales como faringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones pueden sufrir de constante irritación e inflamación. De hecho los médicos afirman que el consumo de tabaco multiplica por tres la incidencia de enfermedades respiratorias, siendo la tos y la expectoración algunas de las más comunes.

Igualmente la Ciencia médica ha advertido sobre la incidencia de cuadros de bronquitis –inflamación de los bronquios- dentro de la población consumidora de tabaco, al punto que al menos noventa por ciento de los casos de bronquitis están relacionados con el tabaquismo, según lo que afirman algunos médicos especialistas, quienes también señalan cómo dejar el tabaco produce una disminución importante de los riesgos de mortalidad.

Úlcera duodenal

Igualmente otra de las afecciones más comunes entre los fumadores de tabaco la constituye la úlcera duodenal, la cual además –de acuerdo a lo afirmado por algunos medios- está totalmente conectada a la relación médica de dosis-efecto, es decir, entre mayor sea el número de cigarrillos fumados al día mayor incidencia tendrá el paciente de sufrir de esta condición, la cual se vuelve además más probable si sumamos el consumo excesivo de otras sustancias como café o alcohol. Es tal la relación entre el cigarrillo y la úlcera duodenal que incluso se ha podido comprobar que entre aquellos que ya la padecen se produce una mejoría y curación mucho más rápida entre quienes no fuman. Así el consumo de tabaco no sólo produciría úlcera duodenal, sino que evitaría su sanación.

Enfermedades cardiovasculares

Así mismo los médicos han podido establecer una relación directa del cigarrillo y varias enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo se estima que el tabaquismo sea el responsable de al menos treinta por ciento de las cardiopatías coronarias. Al mismo tiempo la Medicina considera al tabaco uno de los principales causantes de arteriosclerosis, hipertensión, hipercolesterolemia, enfermedades arteriales periféricas, angina de pecho, aneurisma aórtico, incrementando considerablemente el riesgo de mortalidad de la persona.

Incluso la ciencia ha logrado comprobar que una persona fumadora disminuye dramáticamente su riesgo de morbilidad y mortalidad una vez que decide abandonar este hábito (más información en Diez pasos para dejar de fumar). Igualmente estudios han podido establecer que entre más tiempo pase desde el momento en que abandonó el tabaco más se reduce el riesgo de ciertos cuadros. Por ejemplo, para acercarse a la salud que podría tener una persona que nunca ha fumado, debe pasar al menos quince años sin haber consumido un cigarrillo.

Cáncer

No obstante, los médicos creen que entre las enfermedades y afecciones más graves causadas por el humo del tabaco –lo fumes activa o pasivamente- es el riesgo de sufrir de cáncer de pulmón, boca o laringe, que son los órganos que más directa y constantemente reciben el humo inhalado por los fumadores. Según los estudios científicos al respecto se ha podido establecer que por lo menos noventa por ciento de los casos de cáncer de pulmón están relacionados con el consumo de tabaco, siendo la relación dosis-efecto casi mínima, es decir basta con que la persona fume un solo cigarrillo al día para que aumente considerablemente el riesgo de padecer de un tumor maligno.

Otro tipo de cáncer que también se encuentra relacionado con el tabaquismo es el cáncer de mama, siendo su incidencia mayor en las mujeres que en los hombres. Así mismo cánceres como el de vejiga, riñón, esófago, boca y  laringe se ven propiciados directamente por el consumo de tabaco, el cual combinado con sustancias como el alcohol, se vuelve aún más cancerígeno. En este sentido, las personas que deciden dejar el tabaco reducen considerablemente el riesgo de sufrir de cáncer, acercándose luego de veinte años sin fumar al mismo riesgo de una persona que nunca lo ha hecho.

Riesgos para la mujer

Sin embargo, de acuerdo a lo afirmado por los médicos, las mujeres son aún más dañadas por el humo del tabaco, ya que además de sufrir las mismas afecciones que los hombres, sufren también de cuadros específicos producidos por el consumo de esta sustancia. En este sentido, la Ciencia ha determinado que el consumo de tabaco en las mujeres las hace más propensas a las siguientes enfermedades:

1.- Aumento exponencial de riesgo de enfermedades cardiovasculares, sobre todo en las mujeres que consumen pastillas anticonceptivas.

2.- Aceleración del proceso de la menopausia, en un índice de tres años con respecto a las mujeres no fumadoras.

3.- Incremento en los cuadros de osteoporosis. De hecho los médicos se encuentran estudiando la relación que puede existir entre el tabaquismo y la pérdida de masa ósea.

4.- Aparición temprana de arrugas. A pesar de que este pueda ser considerado sólo una afección estética, por ser un proceso natural ligado al envejecimiento, se debe reseñar que el consumo de tabaco es un factor de aceleración, ya que los compuestos del humo producen resequedad y un proceso de envejecimiento de la piel, además de estar relacionado también con problemas oculares. De esta forma, las fumadoras se alejan con cada cigarrillo de la imagen de diosas que tienen las modelos que participan en las campañas publicitarias de tabaco.

Fuente de imagen: mayaplanet.org