El exterminio de la Unión Patriótica: las masacres

El descabezamiento político

El control paramilitar de extensas áreas de la República Colombiana trajo violencia aceptada por las grandes cabecillas políticas y económicas del país. El silencio político y los disparos a la luz del día, fueron construyendo la imagen de Colombia como un país sanguinario.

Miles de políticos de izquierda empezaron una gran migración. Las amenazas que les llegaba a las casas eran el hecho de que ya la cabeza de ellos tenía precio. Senadores como Pedro Luis Valencia fueron asesinados por motorizados mandados por Pablo Escobar y Rodríguez Gacha.

Los narcotraficantes que apelaban al asesinato total de los líderes sociales de izquierda, mandaron asesinar centenares de políticos. A finales de los años ochentas, el departamento de Antioquia se convirtió en escenario de violencia contra los líderes de la UP.

La masacre de Segovia y la Rochela

Aunque acá sólo estamos mostrando algunos de los hechos de la violencia, sería imposible documentar el dolor de muchas de las víctimas de toda esta terrorífica época. Aun así es menester mencionarlo, pues los acontecimientos nos hacen cuestionar el papel de la humanidad en estos casos.

Los paramilitares que fueron entrenados en Puerto Boyacá fueron al municipio de Segovia donde tenía lugar una reunión de simpatizantes de la UP. El evento tenía la participación de varios líderes que ganaron las elecciones de 1988.

El 11 de noviembre de 1988, varios encapuchados armados entraron de noche al pueblo y fusilaron a varios de los políticos que se encontraban. En la misma fiscalía del pueblo asesinaron a quemarropa a muchos niños, ancianos, hombres  y mujeres que no tenían nada que ver.

Mataron en total 43 personas y 46 más quedaron heridas. Las acciones de la justicia fueron nulas, la policía no se apareció y se supo luego que ellos estaban aliados con los asesinos paramilitares. El comandante de este pogromo fue Fidel Castaño, padre de las ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y el Urabá).

Luego de esta masacre que era el presagio de muchas más que vendrían, el estado no pudo condenar a nadie. La cercanía de varios políticos y la corrupción, fueron factores decisivos para que nadie supiera quien la había hecho. Dijeron que las FARC había sido la responsable.

En este clima de violencia y corrupción, se disparó el caos judicial. Varios de los funcionarios públicos que investigaban los crímenes, fueron asesinados en el municipio santandereano de La Rochela. Parece que la orden vino de Rodriguez Gacha.

Al Negro Vladimir, se le encargo el asesinato de estas personas y además, el asesinato de 14 campesinos que eran auxiliados por la UP en el municipio de Cimitarra. El paramilitarismo aliado con los políticos facilitó la exención de justicia.

La masacre de 43 activistas en Turbo, Antioquia en manos de las ACCU, la masacre de El Tomate, Córdoba y muchas otras como la de Punta Coquitos, son con las que los paramilitares cierran la década de los ochentas.

Decía el escritor colombiano Fernando Vallejo sobre esto, que los municipios con nombres tan bonitos como los que estamos mencionando, dejaron en su historia una mancha imborrable de sangre.

Otros asesinatos políticos

Los años posteriores iban a ver el asesinato masivo de más líderes de la Unión Patriótica. En 1992, se dio la masacre de Caño Sibao de 5 diligentes del movimiento político. Ya se había hecho tres asesinatos masivos antes en este lugar a inicio de 1990.

Varios hechos se vendrían a presentar por todo el territorio colombiano. En 1993, asesinarían en la plaza de Florencia al representante a la cámara de Caquetá,  Henry Millán Gonzalez, con tres tiros en la cabeza.

En 1996, los asesinados serían estudiantes de la Universidad Distrital de Bogotá. Se encontró que tenían vínculos con la UP y un grupo de sicarios los llevó a un lugar donde sufrieron la tortura y la muerte. Sus cuerpos no fueron encontrados porque fueron calcinados.

En los años posteriores varios ex-miembros de la UP fueron asesinados de diversas maneras. Muchas veces se decía que ayudaban a la guerrilla de las FARC y otras veces que eran asesinos disfrazados. Como la UP ya no funcionaba como partido político, sus miembros no eran protegidos.

En el 2013, la Unión Patriótica recuperó su personería jurídica que lo acreditaba como partido político y además, los sucesos que ocurrieron durante la década de los años ochentas y noventas, fueron declarados como genocidio político.

Eligieron como nueva dirigente a Aida Avella, una sobreviviente del Baile Rojo. Ella iba en su camioneta con un guardaespalda por una de las calles de Bogotá, cuando un hombre con una bazuca desde la ventana de un carro les disparó. Aida sobrevivió de milagro, exiliada en Suiza.

Actualmente, el estado colombiano está demandado por haber permitido todas estas acciones de violencia. Las acciones de violencia fueron parte de la “parapolítica”, término que hace referencia a la unión ilegal entre narcotraficantes, paramilitares y políticos de la derecha colombiana.

Al día de hoy muy pocos son los culpables declarados por estos crímenes. Muchas fueron las víctimas que al día de hoy siguen viviendo el reverso de la guerra. 

Parte 1

Fuentes:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Patri%C3%B3tica_(Colombia)
  2. https://www.elpais.com.co/proceso-de-paz/genocidio-de-la-union-patriotica-una-historia-que-no-se-puede-olvidar-ni-repetir.html

Imágenes: 1 y 3: youtube.com, 2: semana.com

El exterminio de la Unión Patriótica: las masacres

Bibliografía ►



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