El Harem del Antiguo Imperio Chino

Una costumbre duradera

La costumbre de tener un harem prevaleció hasta el siglo XX en China; las integrantes de tal grupo eran evaluadas por el favor que tuvieran con el emperador, su situación podía cambiar de un momento a otro y aspirar a altos cargos o ser tratadas como la misma esposa imperial. Su estatus podía cambiar si lograban darle al monarca un heredero masculino. Tal es el caso de la concubina Wu, quien logro escalar socialmente y se convirtió en la consorte y esposa imperial.

Si no lograban darle un hijo al emperador la situación podía desembocar en degradar a la concubina a sierva.

Además tenemos que remitirnos al sistema de rangos de las consortes. Según la obra Los ritos de Zhou, mucho antes de la dinastía Qin. El emperador (en esa época «el rey») tenía derecho a una reina, tres damas, 9 concubinas imperiales, 27 mujeres hereditarias y 81 mujeres imperiales. En total 121 mujeres a las que tenía derecho el rey.

Con el pasar de las dinastias el sistema se simplificó mucho más. Las damas empezaron a ser menos pero tenían más titulos honoríficos. Claramente habían apróximadamente 27 puestos de «señora», pero si el Emperador quería, podía tener las que quisiera. Así durante la dinastía Han, no había ningún límite de consortes.

Aunque hubo periodos descabellados. Durante la dinastía Han, el emperador Huang y el emperador Ling llegaron a tener más de 20000 consortes. Nos queda la pregunta si de verdad todas fueron cortejadas.

Con los siglos, fue reduciéndose el número. Pero siempre fueron varias decenas.

Pruebas para pertenecer al Harem

Las condiciones para ser parte del harem podían cambiar según el emperador del momento: la condición que no variaba era que todas las candidatas debían ser hermosas y que cada una de ellas debía tener cierto nivel de inteligencia y estabilidad mental. Acá no se tenía en cuenta su condición social. Podían ser hijas del campesino más pobre hasta del noble con el más alto rango; los oficiales las reclutaban de sus hogares (las chicas tenían entre 13 y 16 años) y luego retiraban a todas aquellas que no fueran del gusto del emperador: si eran muy alta o bajitas, si no tenían el cuerpo idóneo del momento.

Aparte de su físico eran evaluadas por sus gestos y lenguaje corporal, tono de voz y modales. Sí eran seleccionadas recibirían lecciones y pruebas durante muchos meses para mejorar sus destrezas físicas e intelectuales. Tomarían clases de matemáticas, literatura, arte, entre otros. A medida que pasaban su tiempo en el palacio pasarían por una serie de pruebas que las acercaría un poco más hacia el emperador.

A primera vista parecería que la vida de una concubina era perfecta para las mujeres de esos tiempos, pero nada más alejado de la realidad. Las chicas eran tratadas como esclavas, ya que su vida se veía sometida al servicio del emperador, eran esclavas con mejores ropas y se encontraban vulnerables a los designios del palacio: las concubinas no podían salir del palacio o ver a sus familiares y si eran atrapadas teniendo relaciones con una persona ajena al monarca, eran condenadas a la pena capital.

Las rutinas de las concubinas en el palacio

Entre las actividades que realizaban las concubinas se encontraba cocinar, bordar, limpiar o servir a las concubinas de rango superior, e incluso servir a la emperatriz. Como lo mencionamos antes, las mujeres también pasaban gran tiempo en aprender habilidades como caligrafía, instrumentos musicales, pintura o recital de poesía.

El perfeccionamiento de las artes, aunque terminaba siendo de vital importancia, no era la única razón por la cual fueran desposadas. Estas mujeres eran las más lindas y tenían también sirvientas que las maquillaban para que a los ojos del Emperador, pudieran verse deseables.

Por otro lado, el objetivo por el que eran llevadas al palacio era de ser preparadas y revisadas para que dieran un heredero al emperador. Finalmente, aquel era el objetivo principal dar un príncipe a la corona y si lo lograban se consideraban afortunadas.

Las más desafortunadas: enfermas y regalos a los extranjeros

Por otro lado, las que no llegaban a conocer al emperador, debían seguir preparándose y buscar escalar en la jerarquía, donde las intrigas y conspiraciones se encontraban a la orden del día. Como lo mencionamos al principio, las concubinas se encontraban alejadas del mundo externo e inclusive se prohibía el ingreso de algún médico si alguna de las chicas se encontraba enferma y lo único que podía hacer era entregar una prescripción.

La única forma en la que una concubina saliera del palacio era si el emperador la enviaba como regalo a un extranjero a cambio de una concubina extranjera. Asimismo, existía la posibilidad de llegar a ser libres si se lograban jubilar y así, llevar una vida normal y hasta casarse; sin embargo, muchas optaban por convertirse en empleadas del palacio o religiosas.

Uno de los hechos más escalofriantes ocurría cuando la vida del monarca en turno llegaba a su fin: Se han encontrado varias tumbas antiguas con restos de mujeres enterradas cerca de los gobernantes, en algunas ocasiones eran ellas mismas las que tomaban su propia vida ahorcándose o envenenándose y en los casos más extremos eran enterradas vivas junto con el emperador en posición vertical. 

Se dice que, para 1421, el emperador de turno Yongle, le llegó el rumor que una de sus concubinas favoritas había tenido una aventura con un eunuco, cuyo final llegó con la muerte de la favorita (suicidio). Se podrán imaginar la ira del líder, quien al saber tal hecho mandó a ejecutar a todas las personas quienes se atrevieran a repetir el rumor y para demostrar su poderío reunió a 28 mil mujeres en la arena y las mandó a ejecutar. De lo sucedido solo se encuentra un relato mas no un registro oficial.

Del emperador, no era lo único que había que temer, pues las concubinas de rangos superiores y que ya tuvieran un hijo no dudaban en exterminar a la competencia para ellas o sus hijos. Se sabe de Lady Won, quien mandó asesinar a todos los vástagos del emperador.

La competencia dentro del Harem

El harem no era de un grupo pequeño de chicas, sino que podían llegar a ser miles; durante la dinastía Qing se tuvo más de 20.000 doncellas, las cuales eran vigiladas por un enorme grupo de eunucos. La mayoría de las chicas terminaban siendo parte del harem porque eran tomadas a la fuerza de sus hogares o sus propios padres las ofrecían con la esperanza de que las chicas encontraran un mejor futuro a la sombra del palacio.

La práctica del concubinato terminó en 1943, la última chica fue una joven de 15 años quien sirvió al emperador de aquel tiempo y finalmente, fue liberada en 1959 para terminar trabajando en un jardín botánico en Pekín.

Vale agregar que hoy en día el oficio de concubinato todavía se practica en China. La manera a cambiado un poco pero en Shenzhen, a 17 kilómetros de Honk Kong, los barrios están repletos de concubinas modernas. Estas mujeres reciben costosos regalos de hombres ricos que tienen esposas y ha sido un resurgir escandaloso de una práctica heredada de la antigua realeza china.

Fuentes:

  1. supercurioso.com/concubinas-chinas-en-la-actualidad
  2. es.abcdef.wiki/wiki/Imperial_Chinese_harem_system
  3. www.letraschinas.site/hisotria-de-china/jerarquia-del-haren-imperial-chino

Imágenes: 1. supercurioso.com 2. letraschinas.site

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Bibliografía ►

El pensante.com (junio 25, 2022). El Harem del Antiguo Imperio Chino. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://elpensante.com/el-harem-del-antiguo-imperio-chino/