El origen del tenedor

Si queremos hablar del tenedor, tenemos que empezar por su predecesor: el fuscinula, diminutivo de fuscina. Se trató de un pequeño objeto bidente (con dos púas) uno de cuyos ejemplares fue hallado en la Vía Apia romana; sin embargo, la evidencia indica que no era usado como tenedor, pues se tiene conocimiento como los patricios y plebeyos romanos comían con los dedos. Aun en este periodo existían ciertas diferencias, claro: mientras que los nobles comían con tres dedos dejando el meñique y anular limpios, la servidumbre sí usaba los cinco dedos.

Una princesa muy delicada a la hora de comer

Teodora Ana Ducaina, hija del emperador Constantino X Ducas, se negó a tocar los alimentos que le servían por miedo a dañar sus delicados dedos. Por este motivo pidió a los encargados de la corte que elaboraran algún tipo de artilugio con el que pinchar los alimentos y poder llevárselos a la boca sin usar las manos.

De esa necesidad, surgió un utensilio realizado en oro macizo al que llamaron fourchette (pincho) el cual estaba provisto de un par de púas. La sociedad bizantina del siglo XI rechazó el inventó calificándolo como ‘instrumento del diablo’, hasta que la princesa contrajo nupcias con Doménico Selvo, Gran Dux y máximo dirigente de la república veneciana y entre los nobles venecianos el antepasado del tenedor adquirió popularidad.

El uso del tenedor entre los miembros de la clase alta se popularizó únicamente de manera limitada, pues la nueva costumbre ocasionó que más de uno se terminara lastimando, pero entrando el siglo XVI la corte francesa adoptó la tradición y se convirtió en pionera en el uso y conocimiento del tenedor.

El recorrido del tenedor por Europa

Fueron las clases nobles y elitistas las que convirtieron en el tenedor en un instrumento de uso exclusivo: a finales del siglo XII el arzobispo de Canterbury Tomás Becket fue el primero en llevar en Inglaterra, donde no fue usado para la mesa sino como arma en plenos duelos. Eduardo I de Inglaterra en su inventario contaba con siete tenedores junto a miles de cuchillos y cientos de cucharas.

Por otra parte, Eduardo II de Inglaterra tenía tres tenedores para comer peras, y el duque de Borgoña llevaba las fresas a la boca con un tenedor de oro y mango de plata. La duquesa de Orleans lo empleaba para coger las sopas de pan que mojaba en vino en pleno siglo XV, y los duques de Borgoña pinchaban las moras con un tenedorcito dorado.

Clementina de Hungría también tenía una gran colección de utensilios de cocina: contaba con treinta cucharas y un tenedor de oro. También entre los implementos de Carlota de Saboya se nombra un tenedor guarnecido de plata y dos cucharas para comer grageas o confites de colores.

En la Corte aragonesa, la esposa de Alfonso V de Aragón, doña María de Aragón, llamaba al tenedor Broca; el marqués de Villena dibujó la más antigua muestra grafica del tenedor en su Arte Cisoria, donde dice lo siguiente: “Se hacen de plata o de oro, de diversas hechuras: de dos puntas en una parte y el cabo agudo y sirven para poner alguna vianda en el plato y comerlas sin manchar los dedos, así como para comer moras, confites y tener firme lo que se ha de cortar”.

Cuando la hermana de Juan I de Castilla se casó con el conde de Foix llevaba en su ajuar una broca para pinchar el pan y Felipe III de España y su el duque de Lerna fueron sus valedores, también el Duque de Béjar poseía un tenedor de plata engastado en coral.

Algunas curiosidades y su uso público

El primer registro que se tiene del tenedor fuera de las mesas de los nobles fue en el restaurante parisino La Tour d’Argent en 1582: su cometido era evitar que los caballeros se mancharan. Ya durante el siglo XVI comenzó a ser usado habitualmente con el cuchillo y la cuchara: toda casa que se contara entre las más populares contaba en su mesa con la ayuda de un tenedor.

Claro, siempre hubo algunos renuentes como la princesa de Condé que todavía comía con los dedos enguantados o Ana de Austria, quien no se acostumbró a él y aunque presumía de lindas manos comía con los dedos. Para la época de la Revolución Francesa, comer con los dedos se consideraba de mal gusto, pero la Revolución convirtió al tenedor en símbolo de la nobleza y a la cuchara la ligó con el pueblo.

Para finalizar, les contamos algunas curiosidades sobre el tenedor: todavía en pleno siglo XX este instrumento utilizado para comer era usado como forma de coqueteo entre una pareja, si un hombre le ofrecía a una mujer dos aceitunas con un tenedor y se llevaba a la boca una y devolvía la otra significaba que había sido aceptado, si la dama se comía las dos aceitunas significaba que no estaba decidida, y si apartaba el tenedor ofrecido estaba rechazando al galán en cuestión.

También se cuenta que a Federico II de Prusia le horrorizaba ver el cuchillo y tenedor cruzados sobre el mantel e insistía en que no es bueno pinchar el pan con el tenedor.

Fuentes:

  1. https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/cual-es-el-origen-del-tenedor/
  2. https://curiosfera-historia.com/historia-del-tenedor-inventor-origen/

Imágenes: 1: blogs.20minutos.es, 2: wikipedia.org, 3: herreracasado.com

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El origen del tenedor

Bibliografía ►



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